Por: Luis Piña
Al cumplir dos años al frente del Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada decidió marcar el inicio de su tercer año de administración con un compromiso que busca ir más allá de los resultados y programas de gobierno: que la forma de ejercer el poder también esté sujeta a reglas claras de honestidad, austeridad y combate a la corrupción.
Durante una conferencia de prensa, la Jefa de Gobierno y los integrantes de su gabinete firmaron el Código de Ética, Honestidad y Cero Corrupción, un documento con diez compromisos que, de acuerdo con Brugada, deberán convertirse en una guía para la actuación diaria de quienes forman parte de la administración capitalina.

La mandataria planteó que gobernar no debe representar una oportunidad para obtener beneficios personales, sino una responsabilidad frente a la ciudadanía. Bajo esa lógica, el documento establece principios relacionados con el uso del presupuesto, la transparencia, el trato a la población, la eliminación de privilegios y la obligación de atender las necesidades de la gente sin importar su condición.
Uno de los puntos centrales es el manejo de los recursos públicos. Brugada sostuvo que cada peso del presupuesto pertenece a la población y debe traducirse en derechos, obras, servicios y bienestar, por lo que rechazó que el dinero público pueda utilizarse para intereses particulares.

El código también plantea una política de cero tolerancia frente a prácticas como sobornos, moches, nepotismo, conflictos de interés, influyentismo o cualquier conducta que implique aprovechar un cargo público para obtener beneficios personales, familiares o políticos.
Otro de los compromisos apunta directamente a la relación entre gobierno y ciudadanía. La administración capitalina deberá reducir trámites y obstáculos, mejorar la atención y evitar cualquier actitud de prepotencia, discriminación o abuso de poder.
Brugada también pidió que el gobierno mantenga una presencia constante en las calles y no se limite al trabajo desde las oficinas. La intención, explicó, es que las decisiones públicas se construyan a partir de las necesidades que existen en las colonias y comunidades, con prioridad para quienes enfrentan mayores condiciones de desigualdad.
El documento incluye además un llamado a mantener una administración austera, sin lujos ni gastos considerados innecesarios para quienes ocupan cargos públicos. Para la Jefa de Gobierno, el ejemplo debe comenzar desde los propios funcionarios.
Como parte de este compromiso, Brugada instruyó a la Secretaría de la Contraloría General para que el código sea firmado por todos los servidores públicos de confianza del Gobierno de la Ciudad y solicitó que se informe periódicamente sobre los funcionarios que sean sancionados por alguna irregularidad.

La firma ocurrió un día después de que la administración capitalina presentara un balance de sus primeros dos años de gobierno. Brugada aprovechó el momento para reconocer el trabajo de su gabinete y subrayar que los resultados alcanzados, dijo, son producto de un esfuerzo colectivo.

Pero también aprovechó el aniversario para marcar una línea hacia lo que viene. La Jefa de Gobierno señaló que su administración no puede darse el lujo de decepcionar a la ciudadanía ni traicionar la confianza depositada en ella.
Con la firma del documento, Brugada buscó establecer una idea que acompañará el tercer año de su gobierno: el poder público no debe entenderse como un privilegio, sino como una responsabilidad temporal frente a la sociedad.

“Gobernar es servir”, resumió la mandataria al cerrar el acto, en un mensaje que coloca la honestidad y el combate a la corrupción como parte de los compromisos que, a partir de ahora, deberán acompañar el trabajo de todo su gabinete.

