La agencia migratoria de Estados Unidos flexibilizó sus reglas para beneficiar a operadores privados de centros de detención, una decisión que especialistas advierten podría reducir la supervisión y empeorar las condiciones de miles de migrantes.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) aprobó nuevas disposiciones que permitirán a empresas privadas utilizar con mayor amplitud herramientas de inteligencia artificial (IA) para interactuar con personas detenidas en centros migratorios. La medida, según la propia agencia, busca reducir la carga operativa de los contratistas que administran estas instalaciones, pero ya ha generado fuertes críticas por parte de expertos y defensores de derechos humanos.
Las nuevas normas también mantienen el esquema mediante el cual los migrantes pueden recibir apenas un dólar al día por actividades catalogadas como “trabajo voluntario”, una práctica que durante años ha sido cuestionada por organizaciones civiles. ICE argumentó que los cambios fueron realizados tras consultas con operadores de los centros de detención, con el objetivo de hacer más eficiente la administración de las instalaciones.
Sin embargo, especialistas advierten que detrás del discurso de modernización existe una estrategia para disminuir responsabilidades legales y reducir costos para las compañías que obtienen ganancias multimillonarias de la detención migratoria. Para Michelle Brane, exombudsman del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la flexibilización de reglas podría traducirse en menos rendición de cuentas y en un deterioro de las condiciones para las personas privadas de la libertad por motivos migratorios.

Las modificaciones llegan en un momento especialmente delicado para el sistema de detención estadounidense. Diversos reportes han documentado un aumento en las denuncias por negligencia médica, alimentación deficiente, hacinamiento y condiciones consideradas inhumanas, además de registrarse cifras récord de fallecimientos dentro de instalaciones vinculadas al ICE.
Actualmente, alrededor de 60 mil personas migrantes permanecen bajo custodia de la agencia migratoria. A pesar de las críticas, el organismo cuenta ahora con mayores recursos económicos luego de que el presidente Donald Trump promulgara un paquete presupuestal de aproximadamente 70 mil millones de dólares destinado al fortalecimiento de la política migratoria y de control fronterizo.
La decisión de incorporar más herramientas de inteligencia artificial en centros de detención vuelve a encender el debate sobre el uso de la tecnología en procesos sensibles que involucran derechos humanos. Mientras el gobierno estadounidense defiende la medida como una herramienta de eficiencia administrativa, organizaciones civiles alertan sobre el riesgo de que la automatización termine sustituyendo la atención humana en un sistema ya señalado por múltiples abusos.













