El gobierno de Donald Trump impugnó una sentencia que bloquea un arancel del 10 por ciento, generando nuevas tensiones antes de la reunión con China.
La administración de Donald Trump decidió apelar una reciente sentencia judicial relacionada con un arancel global del 10 por ciento. Esta medida, impuesta en febrero, fue declarada injustificada por un Tribunal de Comercio Internacional en una decisión de 2 a 1.
El tribunal determinó que la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 no aborda déficits comerciales, es decir, situaciones en las que el país importa más de lo que exporta. Aunque la decisión solo afecta a tres demandantes —dos pequeñas empresas y el estado de Washington—, representa un nuevo obstáculo para los esfuerzos arancelarios de Trump.
Este fallo se publica justo una semana antes de una reunión entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, en Pekín. Ambos líderes discutirán las tensiones actuales en el comercio.
El revés judicial da paso a una prolongada batalla legal sobre devoluciones de aranceles, que podrían ascender a miles de millones de dólares. Esto sigue a la anulación de aranceles globales anteriores por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos, que decidió que Trump no tenía la autoridad para imponerlos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional.
Después de la anulación, el presidente impuso aranceles provisionales del 10 por ciento utilizando la sección 122. Estos nuevos gravámenes deben expirar el 24 de julio, a menos que el Congreso decida extenderlos.
Trump ha criticado la decisión del tribunal, despachando a “dos jueces de extrema izquierda” como responsables. Este clima de incertidumbre añade tensiones en un contexto comercial ya delicado.
Con la apelación, el gobierno se prepara para encarar nuevos desafíos legales en un entorno económico cada vez más complicado. La batalla por los aranceles continúa, y las negociaciones con China podrían influir significativamente en su evolución futura.

