La nueva ley de modernización laboral genera controversia en Argentina, con críticas de sindicatos y manifestaciones en contra.
Este viernes, el Congreso argentino aprobó la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. La iniciativa, denominada “ley de modernización laboral”, busca fomentar la contratación mediante la flexibilización de las normas laborales. Sin embargo, ha desatado una fuerte oposición entre sindicatos y sectores de la oposición.
Entre los principales cambios, la ley reduce las indemnizaciones por despido y permite pagos en especie, como bienes o servicios. Además, limita el derecho a huelga y establece jornadas laborales de hasta 12 horas sin pago de horas extras, a cambio de horas libres acordadas con el empleador.
Javier Milei celebró la aprobación en sus redes sociales, considerándola un avance histórico. “Esta ley va a desmontar una de las mayores mentiras de la historia laboral argentina”, expresó. La senadora Patricia Bullrich, aliada de Milei, defendió la ley argumentando que “no hay empleo sin inversión”.
Mientras tanto, cientos de manifestantes se concentraron frente al Congreso para expresar su descontento. Con carteles que decían “no a la esclavitud”, los protestantes expresaron su temor por la pérdida de derechos laborales. Vanessa Paszkiewicz, una de las manifestantes, comentó: “¿Qué empleador va a negociar las horas a favor de una madre o un padre?”.
El Senado aprobó el proyecto con 41 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones. Aunque el debate fue tenso y estuvo marcado por protestas y una huelga general, el proyecto ahora se convierte en ley. La reacción en la calle refleja un país dividido entre quienes creen en la necesidad de estas reformas y quienes defienden la protección de los derechos laborales.

