Por: Luis Piña
La Ciudad de México cambiará la forma en que atiende a las personas en situación de calle con un nuevo modelo que busca ir más allá de los albergues tradicionales y ofrecer acompañamiento integral para recuperar derechos, autonomía y, cuando sea posible, acceder a una vivienda.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, presentó la Red de Atención, Cuidados y Construcción de Autonomía para Personas en Situación de Calle, con la que se pondrán en marcha nuevas Comunidades de Cuidados, además de brigadas, servicios médicos, atención diurna y alternativas para la recuperación de proyectos de vida.

Brugada señaló que vivir en la calle representa una de las expresiones más graves de exclusión y pobreza, pues no sólo implica perder un hogar, sino también enfrentar la ruptura de vínculos, problemas de salud y dificultades para recuperar la autonomía.
“Queremos que nadie tenga la calle como destino y que toda persona encuentre una puerta abierta para recuperar sus derechos, su autonomía y su futuro”, afirmó.
Como parte del nuevo esquema, el Gobierno capitalino habilitará cuatro Comunidades de Cuidados, dos de ellas dentro del Perímetro A del Centro Histórico y otras dos en zonas cercanas, que en conjunto representan alrededor de 16 mil metros cuadrados. Estos espacios sustituirán gradualmente al modelo de albergues y estarán diseñados para evitar la sobrepoblación y ofrecer condiciones de mayor privacidad.
La intención es que las personas ya no sean atendidas en grandes dormitorios colectivos, sino en habitaciones para grupos pequeños, con espacios recreativos, culturales y deportivos. También habrá áreas destinadas a familias para evitar separaciones y, en algunas comunidades, espacios para recibir a los animales de compañía de quienes requieran atención.
El Gobierno capitalino también contempla instalaciones especializadas para niñas y niños en situación de abandono, bajo la responsabilidad del DIF, mientras que los espacios destinados a personas con discapacidad física o intelectual y quienes enfrenten problemas de adicciones tendrán una participación más directa de la Secretaría de Salud.
La nueva red pondrá especial atención en la salud mental y el consumo de sustancias psicoactivas. En cada Comunidad de Cuidados habrá servicios especializados y se desarrollarán esquemas de atención residencial intensiva para casos que requieran procesos más prolongados, con estancias que podrían ir de uno a seis meses.

La secretaria de Salud Pública, Nadine Gasman Zylbermann, explicó que la atención comenzará desde el territorio, mediante brigadas que acudirán directamente a los lugares donde se encuentran las personas en situación de calle. Estos equipos contarán con personal de medicina, psicología, odontología, enfermería y laboratorio.
El objetivo será que la persona no tenga que recorrer por su cuenta las distintas instituciones para recibir ayuda. Una vez identificadas sus necesidades, un equipo especializado realizará una valoración y dará seguimiento al caso para conectarlo con los servicios correspondientes.
Uno de los cambios centrales será que la atención se ofrecerá de manera voluntaria y con respeto a las decisiones de cada persona. El modelo contempla reducción de riesgos y daños y establece que, ante una crisis médica o psiquiátrica que requiera hospitalización, el regreso a la red deberá hacerse de manera acompañada, evitando que la persona salga del hospital nuevamente a la calle sin seguimiento.
La estrategia también contempla hogares protegidos para personas con discapacidad psicosocial que requieren cuidados continuos. Los primeros espacios estarán relacionados con la reconversión de las instalaciones de Cascada y Cuemanco, donde se establecerán distintos niveles de apoyo, dependiendo de las necesidades de cada persona.
Además de la atención residencial, el gobierno capitalino desplegará servicios que llegarán directamente a las calles. Habrá brigadas en las 16 alcaldías, centros de atención diurna y unidades móviles para ofrecer servicios de salud, higiene, asesoría jurídica y otros apoyos.
Entre las medidas anunciadas se encuentran baños móviles con sanitarios y regaderas, así como la posibilidad de acceder a cambios de ropa. También se implementarán clínicas móviles para acercar los servicios de salud a los puntos donde se concentran las personas en situación de calle.
El secretario de Bienestar e Igualdad Social, Pablo Yanes Rizo, explicó que la nueva política estará basada en lo que denominó las “Cinco A”: acercamiento, atención, activación de alternativas, acompañamiento y construcción de autonomía.

La estrategia contempla además valoración y diagnóstico integral, alimentación, higiene, atención médica y psicológica, restitución de derechos, vinculación familiar, educación, capacitación laboral, actividades culturales y deportivas, acceso a vivienda y acompañamiento después del egreso de las comunidades.
Cada persona tendrá un expediente y un plan individual de atención, debido a que las autoridades reconocen que no existe una sola causa ni una misma trayectoria para quienes viven en la calle. La intención es que cada caso sea acompañado por profesionales y que el proceso pueda adaptarse conforme cambien las necesidades de la persona.
Yanes destacó que esta política se vincula con la reciente Ley del Sistema de Cuidados de la Ciudad de México, que reconoce por primera vez a las personas en situación de calle como parte de este sistema y plantea el cuidado como un derecho y una responsabilidad pública.
El nuevo modelo también contempla atención diferenciada para mujeres y personas LGBT+ en situación de calle, con espacios seguros, acompañamiento psicológico y jurídico y servicios especializados.
Brugada insistió en que las Comunidades de Cuidados no serán espacios obligatorios ni lugares de encierro, sino alternativas para quienes decidan recibir apoyo. Al mismo tiempo, reconoció que existen conflictos entre personas en situación de calle y vecinos o comerciantes, así como casos en los que algunas personas pueden cometer delitos, por lo que la política deberá buscar un equilibrio entre derechos, seguridad y convivencia.
La apuesta del gobierno capitalino es que la atención deje de limitarse a resolver una emergencia y se convierta en un proceso continuo que permita recuperar salud, vínculos, empleo, vivienda y autonomía.
“Nadie sobra en esta ciudad y nadie debe de ser invisible”, sostuvo Brugada, al señalar que el propósito final es que quienes perdieron su hogar puedan contar con una oportunidad real para reconstruir su proyecto de vida.

