Etiqueta: Luis Tovar

  • “Tláhuac te quiero bonito”

    “Tláhuac te quiero bonito”

    En los últimos años se ha vuelto cada vez más evidente una paradoja en la vida pública de México: mientras los partidos políticos conservan el monopolio formal de la representación, buena parte de la energía social que podría revitalizar la democracia difícilmente se encuentra dentro de ellos. Esta situación evidentemente corresponde al desgaste de las estructuras partidistas tradicionales, casi siempre atrapadas en disputas internas y una lógica electoral permanente; frente a ello, lo malo es que poco se ve que emerjan actores de la sociedad civil capaces de movilizar a la comunidad desde causas concretas, que nazcan fuera de los partidos sí, pero que a la par estén profundamente conectados con la vida cotidiana de sus comunidades.

    No obstante, en el sur-oriente de la Ciudad de México, el tejido comunitario sigue siendo fuerte pues contrario al resto de la capital, allí surgen movimientos vecinales que impulsan acciones de recuperación de espacios públicos, organización comunitaria o cuidado del entorno urbano; estos movimientos reflejan una realidad que la política institucional a veces pareciera olvidar, es decir, que frente a la distancia institucional de cualquier nivel, sea por los motivos que sea, la sociedad siempre encontrará nuevas formas de organizarse por sí misma como hoy lo hace la iniciativa “Tláhuac te quiero bonito”, que más allá del nombre o de su liderazgo visible, representan la idea profunda de que la comunidad puede recuperar la capacidad de actuar colectivamente para mejorar su propio entorno.

    Ahora bien, la historia política nos ha enseñado que los movimientos sociales se enfrentan a un dilema recurrente, pues su capacidad de transformación suele depender de si logran o no, encontrar cauces institucionales que permitan traducir la energía social en cambios duraderos. Claro, la sociedad civil puede generar presión, organizar causas e incluso modificar la agenda pública, pero la realidad es que las decisiones estructurales son las que pasan inevitablemente por el sistema político. Por eso resulta relevante que nuevas expresiones partidistas, especialmente aquellas que buscan construirse desde abajo, abran espacios para canalizar este tipo de iniciativas dado que, si los partidos emergentes logran vincularse con movimientos sociales reales, no sólo estarían en condiciones de fortalecer su legitimidad, sino que contribuirían a que la participación ciudadana tenga continuidad más allá de las coyunturas y del cálculo electoral.

    Este punto adquiere especial importancia en alcaldías como Tláhuac, donde las acciones ciudadanas han comenzado, en algunos casos, si no a rebasar la capacidad de respuesta de las instituciones, si a demostrar que cuando los vecinos organizan jornadas de limpieza, rescatan parques o impulsan actividades comunitarias sin esperar necesariamente la intervención gubernamental, se está produciendo un fenómeno político silencioso pero significativo en el que la comunidad ocupa el espacio que históricamente le corresponde como protagonista de la vida pública. En lo personal considero que lejos de visualizarlas como una confrontación con el gobierno, este tipo de iniciativas deben entenderse como un recordatorio de que la gobernabilidad democrática también depende de la participación activa de la sociedad.

    Muchas de las transformaciones políticas más significativas en el mundo han surgido precisamente de esa interacción entre sociedad civil organizada y nuevas expresiones políticas. En el caso de la Ciudad de México, la articulación entre iniciativas ciudadanas y organizaciones sociales podría convertirse en uno de los caminos más prometedores para reconstruir la confianza pública y fortalecer la participación democrática.

    Al final, el desafío no consiste únicamente en renovar partidos o sustituir liderazgos. El verdadero reto es recuperar la idea de que la política debe volver a estar al servicio de la comunidad porque si logramos que la sociedad civil se organice y los vecinos se reconozcan como parte de un proyecto común y sus iniciativas encuentran cauces institucionales que respeten su autonomía y su espíritu comunitario, por fin se logrará que la democracia deje de ser un ejercicio exclusivamente electoral y logre convertirse nuevamente en un proyecto colectivo. Y quizás ahí, precisamente ahí, se encuentre la clave para imaginar una ciudad más participativa, más solidaria y, sobre todo, más en paz.

    • Luis Tovar
      Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH
  • La reforma incómoda

    La reforma incómoda

    Mucho se ha hablado respecto a la dichosa reforma electoral propuesta por el Ejecutivo: que si la oposición no está de acuerdo, que si los propios aliados la rechazan, que si a los partidos en formación tampoco les cuadra, etcétera. Lo cierto es que, por más que la presidenta de la República hace hincapié en el verdadero espíritu de la reforma, no existe un solo actor político de la oposición capaz de establecer un argumento sólido sobre puntos específicos que den sustento a su rechazo. En pocas palabras, no existe un debate real que pueda permear hacia los verdaderos destinatarios de la reforma, es decir, el electorado, que —dicho sea de paso— realmente se expresa en contra de ese sector de la clase política tan desprestigiado desde hace muchos años: las y los diputados.

    Para nadie es extraña la opinión negativa de una buena parte del electorado hacia los integrantes de las cámaras alta y baja, como lo demuestran mediciones recientes en las que la confianza en el Congreso se coloca como una de las instituciones con menor confianza pública. Hablamos de no más del 35 % de nivel de confianza, lo que no es otra cosa que la evaluación del trabajo de diputadas y diputados que se traduce en un escaso nivel de legitimidad. De acuerdo con el Latinobarómetro 2023, la confianza en el Congreso mexicano ronda el 32 %, mientras que mediciones del INEGI a través del Módulo de Confianza en la Administración Pública (ENCOAP) ubican a los legisladores entre las instituciones con menor credibilidad social.

    Por esa sencilla razón, resulta incomprensible que los opositores a la reforma apuesten más por descalificar políticamente al Ejecutivo que por debatir el contenido concreto de la reforma, lo que les permitiría demostrar a la ciudadanía su interés por generar una nueva relación entre la clase política y la sociedad. Incluso caen en expresiones por demás ridículas que en nada abonan a una discusión seria, como lo expresado por el nepo baby Enrique de la Madrid, quien afirma que “la reforma constitucional en materia electoral no procede porque deriva de un Congreso ilegítimo”. Si este es el nivel con el que se pretende demostrar que la reforma es un retroceso —como muchos han planteado—, déjenme decirles que van por mal camino.

    Ahora bien, hay quienes expresan que la reforma es innecesaria, que sería un error de la presidenta presentarla a sabiendas de que no pasará. Yo creo que realmente no existe un análisis profundo en dichas aseveraciones, y eso que lo expresan voces con cierta credibilidad. En lo personal creo que, en el fondo, presentarla resulta todo un acierto, pues nadie debe dejar de lado que los que se oponen a la reforma ni son todos los que están ni están todos los que son. ¿Alguien se ha detenido un poco a pensar a qué actores de Morena les incomoda esta reforma? Tendría que caerse de plano en la ingenuidad para no reconocer que existen muchos viejos lobos de mar dentro del morenismo que desde hace tiempo operan para que la reforma no se concrete.

    Por cierto, existe otro elemento que nadie ha estudiado en lo absoluto: con esta reforma, ¿qué papel juegan los probables nuevos partidos? ¿Acaso no es pertinente dedicar un espacio para la reflexión en el que se revise cómo esta reforma puede impactarles profundamente?

    No resultaría nada extraño que la propia presidenta haya esperado un tiempo considerable para saber qué fuerzas de las que aspiran a convertirse en partido político realmente alcanzaron a cubrir los requisitos, aún faltando el proceso de validación y fiscalización por parte del INE. Aquí también habría que ser muy ingenuo para no considerar este elemento, pues para nadie es extraño que entre esas fuerzas hay quienes se identifican, ya sea con el proyecto de Claudia Sheinbaum o con el bloque opositor.

    En fin, creo que estas interrogantes son en las que realmente habría que poner atención, no en el hecho de que se apruebe o no la reforma, sino en las consecuencias que traerá para cada uno de los bandos.

    P.D. Si se trata de disminuir los costos de las elecciones y, sobre todo, de que las posiciones plurinominales dejen de ser para el mundo parasitario de los partidos políticos, yo estoy de acuerdo con la reforma.

    • Luis Tovar
      Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH

  • El llanto del general

    El llanto del general

    Hay momentos en la vida pública de un país que condensan años de dolor en unos cuantos instantes. El lunes, durante la conferencia de prensa de la presidenta, el general Trevilla casi rompe en llanto al referirse a los elementos caídos en cumplimiento de su deber; hablamos de todo un gesto humano que condensa lo que ha sido la realidad del dolor que deja consigo la lucha contra el crimen. En ese instante que pasará a la historia, el general cargó sobre sus hombros el peso de miles de víctimas, nos mostró el rostro de una institución que, bajo una perspectiva distinta a la de la guerra contra el narco de Felipe Calderón, se enfrentó de manera valiente a los generadores de violencia.

    El abatimiento del llamado “Mencho”, líder del CJNG, no es un asunto menor, se trata de uno de los principales articuladores de la violencia criminal contemporánea en México que sembró terror y convirtió regiones enteras en zonas de guerra no declarada.

    Por eso, el llanto del general para nada representa debilidad, sino una catarsis pues se trata del desahogo de quien sabe que en cada operativo se presentan consecuencias humanas profundas como en este caso. Sin embargo, mientras millones de mexicanos sentimos un orgullo profundo, no dejan de aparecer los comentócratas que prefieren el mezquino cálculo político, negándose a reconocer que hoy el combate a la delincuencia organizada se realiza con determinación y se rehúsan a admitir que el Estado está recuperando territorio, autoridad y legitimidad con acciones contundentes como esta. Aquí lo lamentable es que se exijan resultados inmediatos al mismo tiempo que se desprecia cualquier avance si este no encaja con su narrativa, por eso resulta una verdadera lástima que se les olvide que la seguridad se construye con estrategia, inteligencia, coordinación y, sí, con el uso legítimo de la fuerza.

    Ahora bien, combatir a los grandes generadores de violencia no excluye la obligación de combatir las causas. La pobreza estructural, la desigualdad lacerante, la descomposición comunitaria y la corrupción institucional han sido históricamente el caldo de cultivo del crimen organizado. Luego entonces, pretender que la pacificación dependa exclusivamente de operativos armados sería tan ingenuo como pensar que los programas sociales no resultan importantes para desarticular cárteles transnacionales dado que la paz verdadera exige ambas dimensiones: autoridad y justicia social.

    En este punto cobra relevancia la visión de un nuevo partido que emerge en el debate público: el Partido PAZ. En su Declaración de Principios se afirma que la nación necesita reconciliación, reconstrucción del tejido social y un nuevo pacto basado en libertad, igualdad y respeto a la ley lo que en este país no se puede tomar como retórica abstracta sino como reconocimiento de que la violencia no es solo un fenómeno criminal, sino una fractura moral, económica y cultural. PAZ plantea, entre sus ejes centrales, la pacificación nacional, la transformación de la cultura política y la formación de nuevos liderazgos éticos, es decir: no solo enfrentar al delincuente, sino transformar las condiciones que lo producen a partir de ejercer autoridad, de dignificar la vida comunitaria y de recuperar el sentido de nación.

    El orgullo que muchos mexicanos sentimos por el papel del Ejército y la guardia nacional en esta coyuntura es el reconocimiento pleno de que el Estado no puede abdicar de su deber de proteger. Debemos comprender que la fuerza pública no es enemiga de la paz cuando esta se ejerce bajo la ley pues se trata nada más y nada menos de su condición previa.

    Por esa razón, el llanto del general simboliza algo más profundo: el cansancio de una guerra prolongada y la esperanza de que estemos entrando en una etapa distinta, la de la reconciliación sin impunidad donde ni la justicia sea venganza ni la paz sea resignación. Nuestro país necesita una nueva generación de liderazgos que entiendan que la seguridad no es una bandera partidista, si el Partido PAZ aspira a convertirse en esa alternativa, su reto es enorme pues debe demostrar que puede articular autoridad, ética y comunidad para impulsar un nuevo pacto social donde la vida y la paz sean valores superiores a cualquier cálculo electoral. Hoy, el llanto del general en un país que ha sufrido demasiado desde la absurda guerra contra el narco puede representar la posibilidad de recuperar la esperanza de vivir sin miedo. En esa esperanza radica la verdadera victoria de nuestras fuerzas armadas y de su Comandanta Suprema.

    • Luis Tovar
      Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH
  • Un manotazo en la mesa

    Un manotazo en la mesa

    Es de resaltar la inminente molestia de la presidenta de la república respecto al actuar de varios personajes morenistas y no es para menos; sin revisar a detalle, las razones para el enojo son más que evidentes y no muchos se salvan.

    En esta ocasión los destinatarios fueron algunos diputados, pero en la misma condición se encuentran desde gobernadores hasta regidores pasando por uno que otro dirigente partidista que parece no estar acorde a lo que hoy se demanda por todos lados y que se ha vuelto una exigencia: la rectitud en el actuar.

    El problema es que esa condición, es decir, la rectitud pareciera estar muy lejana del movimiento pues son varios los frentes en los que se cuestiona el actuar de los personajes. Aquí la cuestión es que lo que se pone en entredicho es la narrativa de que el movimiento de la Cuarta Transformación es diferente pues la evidencia muestra lo contrario. Si hablamos de austeridad, esta termina por ser una falacia pues por más que la presidencia da muestras de un gobierno austero, a algunos se les hace fácil ir en contra de dicho pregón. Si hablamos de legitimidad, basta con observar casos como la reciente y cuestionable revocación de mandato en Oaxaca; si hablamos de apertura democrática, baste ver la manera en que, desde la dirigencia morenista se prioriza el comportamiento tribal. Y, por último, si hablamos de compromiso con el movimiento, baste ver cómo se alienta la conformación de un partido como VIDA carente de estructuras, pero sobrantes de recursos que viene siendo apoyado por alguno que otro interesado en MORENA. Por cierto, en este punto no se trata de darla la razón a Acosta Naranjo, lo que se trata es de que no se puede callar algo que todos los que operan en territorio lo tienen más que identificado.

    En pocas palabras es más que justificado el enojo de Claudia Sheinbaum pues mientras tiene que sortear un día sí y el otro también las ocurrencias del presidente de la unión americana, ahora resulta que también tiene que estar pendiente de las fallas de quienes se supone, están al frente del proyecto. En esa condición, el regaño, señalamiento, reclamo o como se le llame, se queda corto ante la gravedad de los actos y, sobre todo, de las consecuencias negativas que esto atraerá en poco tiempo al movimiento.

    Sin embargo, algo hay que tener claro: la presidenta de la república conoce de fondo a cada quien, sabe quiénes se encuentran dentro del movimiento y que no comparten el proyecto como tal, sino que lo utilizan única y exclusivamente para sus propios intereses. Por esa razón, somos varios quiénes confiamos en que el manotazo no se reduce a un exabrupto por más que lo quieran ver así, sino como una clara advertencia de que más temprano que tarde, se irá poniendo orden que buena falta le hace al movimiento.

    MORENA seguirá negándose a la autocrítica como ha venido sucediendo hasta ahora, sin embargo, estoy seguro que, desde el liderazgo moral de Sheinbaum, poco a poco se revertirá esa tendencia a hacer lo que les venga en gana, pero insisto: eso, más temprano que tarde, sucederá.

    • Luis Tovar
      Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH
  • Nuevos partidos, la recta final

    Nuevos partidos, la recta final

    Hace poco menos de un año señalamos en este espacio las posibilidades reales de aquellas agrupaciones que se registraron ante el Instituto Nacional Electoral para convertirse en partidos políticos. En aquel entonces, hicimos mención que, de acuerdo con las asambleas celebradas hasta ese momento, todo indicaba que sólo una podría alcanzar el objetivo y, estando casi al cierre, todo parece indicar que el tiempo nos dará la razón.

    Explico por qué: Construyendo Solidaridad y Paz cuenta hasta el momento con 282 asambleas celebradas de las 430 intentadas, rebasando el mínimo de las 200 asambleas distritales que exige el INE; incluso, todo parece indicar que llegarán a consumar las 300 asambleas que se propuso dicho equipo político. Por si fuera poco, lleva 234,617 afiliaciones. En pocas palabras, no hay manera alguna, ni política, ni legal que impida su ascenso al escenario político como partido nacional.

    Este es el caso de la agrupación política que notoriamente respalda a Claudia Sheinbaum como presidenta del país, aunque de manera crítica mantengan una postura firme respecto a MORENA con todo y que Hugo Érik Flores fue electo diputado bajo las siglas de ese partido y cuyo trabajo legislativo le ha valido el reconocimiento de Palacio Nacional. Sin embargo, hay que ser claros: la viabilidad política de este nuevo esfuerzo de Hugo Érik no ha sido producto de la casualidad y mucho menos de un cálculo político por parte de la Dra. Sheinbaum, en realidad es en correspondencia a un trabajo territorial que ha venido construyendo Flores Cervantes desde la pluralidad por más que sus detractores lo quieran sumergir en la etiqueta de “evangélico”.

    Por el otro lado, el de la oposición, los nervios hacen añicos a las cabezas visibles, pues si bien “Somos México” alcanzó las asambleas requeridas, ahora tienen un severo problema: con el cruce de afiliados puede que terminen por pelear su registro en el tribunal electoral pues muchas asambleas podrían caerse dado que la afiliación que cuenta es en sí la última declarada por el afiliado y ahí, con la monstruosa maquinaria de afiliación morenista, pues la puerca torció el rabo. Creo que incluso, ese sería el menor de los males, con el colchón de asambleas puede que la libren. Lo que sí se ve en chino es si alcanzarán a cubrir el número de afiliados de aquí a que se termine el plazo pues les faltan poco menos de 100 mil para cumplir con el requisito. Ojalá que lo logren, finalmente un nuevo partido de esta naturaleza puede que abone a la pluralidad, aunque, como lo hemos señalado en otras ocasiones, en el terreno electoral no les iría muy bien que digamos dado que su apuesta es por el voto de la derecha y en este país, la derecha sólo vota por la verdadera derecha. Sería muy complicado que le logren arrancar votos al PAN. 

    Aprovechando el comentario hay dos casos que llama la atención: “México tiene vida” es la agrupación política que lleva más afiliados: 257,100 de los cuales 184,297 han sido vía aplicación, en cuanto a las asambleas les faltarían 59 para llegar a las 200 requeridas; el otro caso es el de “Que siga la democracia” donde les faltan 60 asambleas por celebrar y más de 173 mil afiliaciones. En el primer caso, puede ser que logren ambos requisitos en primera instancia, pero el cruce de afiliaciones que atraviesa incluso por los registrados en asamblea los pone en apuros. El segundo caso, no se ve por donde puedan alcanzar el número de afiliados, pero de ser el caso, terminarían en el mismo supuesto que “México tiene vida”. Así que todo parece indicar que se irán al tribunal.

    En fin, la carrera llega a su fin y como se mencionó meses atrás: todo parece indicar que el gasto millonario apuesta más por mostrar un músculo que sirva como moneda de cambio y no cómo alternativa real para el elector. Ni hablar.

    • Luis Tovar
      Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH
  • La soberbia frente al espejo

    La soberbia frente al espejo

    Nuestro movimiento es el más fuerte del mundo por tres razones fundamentales: hay unidad interna, contamos con el respaldo del pueblo y porque tenemos a los dos mejores ejemplos: la presidenta Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador”; eso afirma Luisa María Alcalde y su declaración no sólo me parece un exceso retórico, sino que además exhibe uno de los principales problemas por los que atraviesa MORENA, es decir, la soberbia toda vez que, a mi parecer, confunde la innegable hegemonía electoral con la fortaleza política real. Alcalde, desde su presidencia parece asumir que el poder alcanzado en las urnas es permanente, incuestionable y, sobre todo, autosuficiente.

    Es cierto, existe un respaldo popular amplio, pero conviene decirlo con honestidad, se trata de un apoyo dirigido principalmente a figuras concretas, pero no al partido como institución. Si partiéramos de la honestidad, tanto el liderazgo histórico de Andrés Manuel López Obrador como el respaldo actual a Claudia Sheinbaum explican mucho más el apoyo social que la vida interna del Movimiento Regeneración Nacional como partido. Por eso creo que confundir el liderazgo carismático y los resultados inobjetables en el ejercicio de gobierno con la solidez partidaria no es más que un error nacido de la autosuficiencia.

    Por otra parte, hablar de una supuesta unidad interna en Morena es desconocer, incluso de negar deliberadamente una realidad pues ese partido (por más que se niegue) vive tensiones profundas entre grupos o corrientes, así como liderazgos locales que han desplazado a la militancia de base, en muchos casos, permitidos desde la dirigencia anterior. No se explica cómo Luisa Alcalde pretende negar que la lógica de facciones ha sustituido al debate político y al trabajo orgánico cuando está a la vista de todos. Por eso creo que la soberbia acompaña los dichos de la presidenta morenista y lo refleja con toda claridad pues su dirigencia quiere hacer ver que los destinos del movimiento poseen una cohesión consumada cuando en realidad el distanciamiento con las bases es cada vez más evidente. Probablemente el escuchar a las bases le haría bien al partido. Aquí cabe hacer un paréntesis obligado: Morena no es el movimiento, sino una expresión (la más fuerte sí) de éste, habría que recordar que el movimiento de transformación se construyó con pueblos, estudiantes, sindicatos, organizaciones sociales, colectivos y ciudadanos que no necesariamente militan en el partido y que hoy, en muchos casos, no son escuchados por la dirigencia en ninguno de sus niveles. Siendo así, otro error es creer que el partido, peor aún, su dirigencia, pueden hablar en nombre de todos sin abrir espacios de deliberación, lo que no es más que otro rasgo de esa soberbia política que termina por clausurar la crítica y el disenso y que a la postre daña cualquier movimiento.

    La autocrítica debería comenzar a convertirse en un ejercicio partidista pues el viraje hacia el pragmatismo electoral profundiza todos los problemas, así que hay que señalar con claridad que, desde la etapa en que la dirigencia optó por repartir candidaturas sin filtros ideológicos (como ocurrió con perfiles ajenos o contradictorios al proyecto tipo Pedro Haces), se envió el mensaje de que los cargos importan más que el proyecto dejando de lado la construcción colectiva de sentido. Luego entonces, MORENA debería comprender que el ejercicio de gobierno no es un mérito partidista exclusivo, pues asumirlo así es vaciar de contenido político al movimiento y abandonar su razón de ser.

    Ojalá la soberbia que hoy acompaña los dichos de Luisa María Alcalde no le impida ver las grietas evidentes; Morena no necesita proclamarse el más fuerte del mundo, todo lo contrario, necesita reconocerse vulnerable, escuchar, corregir y volver a las bases que le dieron origen pues ningún partido se debilita tanto como aquel que cree que ya no necesita mirarse críticamente.

    • Luis Tovar
      Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH

  • Persecución: el verbo hueco de los opositores

    Persecución: el verbo hueco de los opositores

    En los últimos días, la oposición ha sacado a flote uno de sus verbos favoritos: PERSECUCIÓN. Sin embargo, lo utiliza con una ligereza y de una forma automática que llaman la atención cada vez que un asunto de justicia, cualquiera que este sea, toca a personas e intereses que durante décadas se creyeron intocables. Tal es el caso de María Amparo Casar, presentado no como lo que es: un proceso sometido a esclarecerse dentro del marco de la ley, sino como prueba (según la oposición) de una supuesta persecución política por parte del Estado. En este caso el uso del verbo persecución aparece en redes una y otra vez de manera excesiva pero carente de toda sustancia.

    Aquí la cuestión que más resalta es el cinismo del PRI y el PAN en esta narrativa, pues resulta insultante escucharlos hablar de persecución cuando estos actos formaban parte de la práctica cotidiana y de la política de Estado hasta el gobierno de Peña Nieto. Qué curioso, ayer cuando opositores, estudiantes, periodistas y militantes sociales eran hostigados, encarcelados o desaparecidos, ese verbo ni por donde se pronunciara en las tribunas parlamentarias; antes le llamaban orden, estabilidad, incluso seguridad nacional. Me pregunto qué pensaría Demetrio Vallejo o Heberto Castillo si escucharan hoy a esos partidos hablar de persecución.

    Por donde se mire es una verdadera contradicción que el verbo persecución pretenda colocarse estos días como estandarte moral del PRI y del PAN y algunos que otros intelectuales y empresarios que no tuvieron nunca problema alguno para usar al Estado cuando se trataba de acallar disidencias y, como la gente tiene memoria, para muchos la persecución que hoy señalan nomás no se la cree nadie, a nadie convence y para todos resulta una falsedad. Pero la razón de que nadie la crea es sencilla: esta narrativa no nace de una defensa genuina de derechos, sino del temor a que la justicia deje de ser selectiva como hasta ahora había sido y ahí, el ejemplo de la señora Casar se convierte en referencia.

    Por otra parte, lo que no entiende la oposición es que esta narrativa y otras más de las que vienen utilizando desde 2018 están completamente agotadas. Siguen creyendo que repetir y repetir mentira tras mentira se volverán realidad y eso no va a suceder cuando la memoria colectiva se mantenga viva. Tan no entienden que recurren a victimizarse con el discurso de la persecución ignorando que la sociedad mexicana ha aprendido a distinguir entre lo que es justicia y venganza, entre lo que representa la rendición de cuentas y la represión.

    Finalmente hay que señalar un absurdo que corresponde a lo que queda del PRI: acudir al lenguaje de la represión y persecución para referirse al gobierno actual es negar su propia historia; basta con recordar la década de los setenta, la guerra sucia, y la temible Dirección Federal de Seguridad (DFS), aquel aparato dedicado a vigilar, perseguir, torturar y desaparecer opositores. Ahí sí hubo persecución real, sistemática y sangrienta; por lo tanto, comparar ese pasado con los procesos actuales no solo es una deshonestidad intelectual, sino una burla a las víctimas de ese régimen que padeció la sociedad mexicana durante muchos años.

    No existe tal persecución y menos contra la señora Casar, si bien su postura puede ser criticable para algunos, eso no la exime de todo derecho. Lo que existe es la necesidad de esclarecer la manera en que se vio beneficiada con una pensión millonaria bajo esquemas cuestionables. De ahí en fuera, lo demás (incluida su postura opositora) queda en otro plano. Si a eso la oposición le llama persecución, ni cómo ayudarles.

    • Luis Tovar
      Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH
  • Glifosato: la evidencia, tarde pero llega

    Glifosato: la evidencia, tarde pero llega

    En estos días volvió a quedar claro lo que siempre hemos denunciado y publicado en “los Reporteros MX”: que detrás del discurso “técnico” y “productivista” del agronegocio hay una maquinaria de intereses que no representan al campo, sino a las corporaciones que viven del uso masivo de químicos, semillas patentadas y modelos que deterioran la salud y destruyen el territorio de nuestras comunidades. Y si hay un organismo que adopta el campo como bandera cuando en realidad lo destruyen, ese es el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) que insiste en presentarse como la voz del campo mexicano, pero que en realidad no representa a un solo campesino de nuestro país. Lo único que representa es el viejo modelo agroindustrial que ha contaminado nuestros suelos, nuestro aire, nuestra agua y, sobre todo nuestros cuerpos.

    Y no, hoy no hay un solo dato que no desnude el cinismo del CNA que ha defendido el uso del glifosato con estudios que, durante 25 años, se usaron como “prueba científica” para decir que este producto era seguro, estudio que por fin acaba de ser retractado oficialmente. Recordemos cómo ese artículo del año 2000 (que se citó en decisiones regulatorias globales) ocultó evidencia de toxicidad y, peor aún, fue escrito en parte por empleados de la misma empresa que comercializa el herbicida. Por esa razón, hoy toma relevancia su retiro pues confirma lo que organizaciones campesinas y/o ambientalistas como la CODUC o FUDEMAH, así como comunidades rurales denunciamos durante décadas: el glifosato no solo no es inocuo, sino que su supuesta seguridad estuvo construida sobre datos manipulados serviles al interés de las empresas poderosas.

    Pero hoy estamos ante una nueva realidad, la de la evidencia científica que tanto menospreciaron y que otorga resultados contundentes de acuerdo con las investigaciones más recientes. Este 2025 se publica el estudio más grande en animales con dosis consideradas “seguras” que provocaron tumores malignos y benignos en hígado, tiroides, riñón, sangre, sistema nervioso y glándulas endocrinas. A la par, estudios complementarios detectaron daño cromosómico, alteraciones hormonales y señales de potencial carcinogénico. Y, aunque agencias reguladoras aún se resisten a aceptarlo del todo (incluidos organismos en México como el CNA), la ciencia de frontera marca una tendencia clara por más que lo quieran negar: el glifosato sí representa riesgos serios para la salud de todo ser vivo.

    Y hablando de nuestro país, las evidencias también son claras dado que se han encontrado restos de glifosato en ríos, mantos acuíferos y drenajes agrícolas desde Sinaloa hasta Yucatán; de hecho, un importante número de estudios han detectado glifosato en orina, sangre e incluso leche materna de personas que viven cerca de zonas agrícolas. También se ha demostrado su persistencia en suelos y su impacto en biodiversidad, polinizadores, sistemas reproductivos y salud comunitaria. Todas estas evidencias científicas hacen indigna la postura del CNA cuya narrativa se basa en que prohibir el glifosato es “ideológico”. ¿Ideológico? Ideológico es defender un veneno a costa de la salud, ideológico es proteger las ganancias de empresas que cabildean en el Congreso de la Unión para frenar cualquier regulación; ideológico es fingir que su modelo alimentó al país cuando lo que hizo fue endeudar productores, degradar suelos, contaminar agua y concentrar enormes ganancias en pocas manos.

    Y aquí es donde corresponde decirlo con toda claridad pues estamos ante una ironía grotesca, ahora resulta que los mismos que guardaron silencio mientras se imponían transgénicos, agroquímicos y modelos extractivos ahora se presentan como guardianes del maíz y de la salud pública, en fin, la hipocresía tiene nombre y apellido.

    • Luis Tovar
      Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH
  • La hipocresía del PRI y la tibieza de algunos morenistas ante la Ley General de Aguas

    La hipocresía del PRI y la tibieza de algunos morenistas ante la Ley General de Aguas

    Por décadas, el PRI administró y profundizó un modelo hídrico subordinado al mercado como parte de la estrategia salinista de sumarse de lleno al modelo neoliberal. Hoy, en un giro político tan oportunista como predecible, ese partido a punto de la extinción dice “defender a los campesinos” ante la nueva Ley General de Aguas impulsada por el gobierno de Claudia Sheinbaum. Sin embargo, tanto los datos como la historia legislativa, pero además la memoria de los pueblos cuenta otra cosa, el deterioro del agua en México es hijo directo del neoliberalismo priista.

    Revisemos de manera objetiva los datos: entre 1989 y 2018, se consolidó un régimen hídrico privatizador y excluyente que puso al país en la crisis ambiental que hoy presenta sus mayores efectos: El 70% de las concesiones otorgadas a grandes empresas fueron entregadas entre 1992 y 2012, después de la reforma a la Ley de Aguas Nacionales del gobierno de Salinas; según el Registro Público de Derechos de Agua (REPDA), más del 50% del volumen concesionado está en manos de apenas el 1% de los concesionarios; en estados históricamente gobernados por el PRI (Coahuila, Estado de México, Hidalgo), el crecimiento de concesiones industriales superó en 3 a 1 las concesiones agrícolas de pequeños productores. Bajo estos gobiernos, surgió el modelo de “zonas de disponibilidad cero”, que afectó directamente a miles de ejidos al impedir nuevas concesiones agrícolas mientras se mantenían intocables los títulos privados de grandes corporaciones. Por esa razón, que hoy el PRI se presente como “defensor de los campesinos” frente a la reforma es, cuando menos, una ironía histórica pues ellos fueron los operadores del marco legal que despojó a los campesinos del agua y abrieron el país a proyectos tan depredadores como minas, embotelladoras, cerveceras y la industria inmobiliaria de alto impacto.

    No hay que darle muchas vueltas, la pseudo resistencia priista a la Ley General de Aguas tiene poco que ver con principios y mucho que ver con su sobrevivencia electoral pues frente a un gobierno que busca imponer límites a los abusos del mercado hídrico, el PRI intenta reposicionarse como “partido de la tierra” para recuperar bases campesinas que perdió desde los años noventa. Sin embargo, la mentirosa narrativa cae por su propio peso cuando se recuerda que los mismos que hoy protestan fueron quienes desmantelaron Banrural, privatizaron sistemas de riego y promovieron los megaproyectos extractivos que devastaron cuencas enteras en Sonora, Guerrero y Zacatecas.

    Por otra parte, hay que señalar una realidad: la tibieza de algunos diputados de MORENA, pues si bien existen legisladores comprometidos con la reforma, lo cierto es que también existe un grupo que, temeroso de confrontarse con empresarios locales o perder apoyo regional, ha optado por una actitud tímida. Esto debe ser señalado pues en momentos de definición histórica, esa tibieza pesa tanto como la oposición abierta.

    • Luis Tovar
      Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH
  • CONAGUA: EL ADIÓS AL NEGOCIO DEL AGUA

    CONAGUA: EL ADIÓS AL NEGOCIO DEL AGUA

    Durante años, colectivos ambientales y organizaciones comunitarias hemos cargado con un estigma impuesto desde los grandes consorcios mediáticos y los intereses privados: se nos llamó “radicales”, “obstruccionistas del desarrollo”, “enemigos de la inversión”, “fabricantes de crisis”, y en últimas fechas, hasta “Huachicoleros del agua” pero a pesar de las calumnias, defendemos el agua desde la dignidad y desde la experiencia concreta de las comunidades que ven secar sus pozos mientras empresas e intermediarios lucran con un recurso que pertenece a la nación. Desde Peña Nieto, esa defensa la llevamos a cabo enfrentando campañas de desprestigio y mecanismos sofisticados de silenciamiento. Por esa razón, lo que afirmó ayer el director de CONAGUA al señalar sin rodeos y con toda responsabilidad pública que los opositores a la reforma en materia de agua “han acaparado durante años grandes cantidades del recurso al amparo del poder político y económico” es verdad, y para nosotros, esta declaración representa un parteaguas político y moral en el debate nacional sobre la alarmante crisis hídrica. 

    Su declaración confirma lo que colectivos como FUDEMAH hemos denunciado durante más de una década: el agua en México ha sido objeto de concentración, especulación y abuso. No se trata de paranoias ambientalistas ni de discursos apocalípticos, sino de una realidad documentada, vivida y padecida por miles de familias y como lo demuestran los cientos de concesiones “agrícolas” que terminaron irrigando parques industriales, desarrollos inmobiliarios, campos de golf o empresas transnacionales que encontraron en la opacidad institucional, un terreno fértil para convertir el agua en mercancía. Sin embargo, hoy la diferencia radica en que lo señala la autoridad federal desde la propia CONAGUA que, hasta el gobierno de Peña Nieto se replegó ante los poderosos.

    En ese sentido, como lo hemos manifestado en varias ocasiones, respaldamos la reforma hídrica que impulsa el gobierno, dado que no solo busca ordenar el uso del agua, sino que pretende romper con décadas de transmisión privada de concesiones y de redes clientelares que lucraron con permisos otorgados sin planeación territorial ni criterios de justicia social para por fin desmontar el modelo de corrupción que convirtió el agua de la nación en moneda de cambio. La respaldamos porque, con lo que hoy señala el titular de CONAGUA, termina por dar razón a las múltiples movilizaciones y quejas que hicimos desde 2017 pues se demuestra que la lucha por el agua no es un capricho, sino una defensa legítima del derecho humano y del patrimonio natural como parte fundamental de nuestra soberanía.

    Por otra parte, tiene toda la razón Efraín Morales: lo que hoy defienden los opositores son los privilegios que nunca debieron existir, por lo tanto, no es casualidad la resistencia empresarial y mediática contra la reforma que, dicho sea de paso, para nada se trata del bien del campo o de la certeza jurídica, en realidad se quejan por la pérdida de un negocio multimillonario construido a costa de comunidades que no tienen agua para beber, mientras compañías llenan albercas o abastecen industrias con volúmenes que jamás les correspondieron.

    Finalmente hay que señalar cómo la historia reciente nos deja un aprendizaje claro: la única garantía de un manejo justo del agua, por un lado es la organización social y, por el otro, la visión progresista del Estado, por lo tanto, lo que nos queda a los colectivos es vigilar que la reforma se implemente con rigor, que no se generen nuevas concentraciones, que el Estado no sustituya viejos vicios por otros, y que las comunidades sigan siendo el eje de la gestión del agua y en ese sentido, valga este espacio para reconocer a Claudia Sheinbaum y especialmente a Efraín Morales pues con este compromiso con la justicia ambiental se otorga un reconocimiento institucional a quienes se atreven a desafiar una poderosa fuerza dominante que pretende seguir lucrando con el agua.

    • Luis Tovar
      Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH