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  • El Gorila: Un encuentro visceral con la identidad y la libertad en el teatro de Jodorowsky

    El Gorila: Un encuentro visceral con la identidad y la libertad en el teatro de Jodorowsky

    TRIAGE

    Por: Alexandro Guerrero

    El Gorila, espectáculo de Alejandro y Brontis Jodorowsky por fin en México. Se presenta a partir del próximo 24 de abril en el Teatro Orientación del CCB /INBAL.

    Desde la visión del creador chileno Alejandro Jodorowsky, la escena es un acto de resurrección, no un cadáver para el análisis. Una de las claves del Teatro de Alejandro Jodorowsky es que nunca ha buscado ser “comprendido” dramatológicamente. No distingue niveles, ni mide tiempos “diegéticos”, tampoco defiende el pacto ficcional como condición del hecho escénico. En “El Gorila”, atestiguamos un teatro deliberado que rechaza la autopsia académica. Emancipado a distintos niveles de esa teoría que disecciona la escena: “El Gorila” creado por Alejandro y Brontis Jodorowsky por primera vez en México, a partir de un cuento de Franz Kafka, muestra a un simio que aprende a ser humano para evitar la jaula. Esa en la que normalmente estamos todos profundamente solos.

    Aquí se invierten los términos: si la teoría exige distancia estética, en el Gorila, se da una propuesta que busca incendiarla. “La distancia es el infierno de los tibios”, sostendría la poética. Por eso Brontis no “interpreta” al gorila, se pone al servicio del rito con argumentos técnicos en lo actoral impecables y dinámica escénica precisa y lanzada poderosamente como crítica anticríptica, también de las “actoralidades” que ven como éxito al falso altar de la institución.

    “El Gorila” no necesita ser afirmado como vigente para publicidades demagógicas, la pieza es un manifiesto de reivindicación del suceso. En su genealogía, el teatro nació en la sangre, en la máscara que llama a los dioses. El paso por la academia, dice la visión del director, volvió al teatro “oficina con aire acondicionado” donde se llenan formularios. Lo volvió contable. Frente a eso, en “El Gorila” también se nos presenta una oportunidad de recuperar como espectadores, una propuesta muy lograda desde la agresión simbólica (sin intrumentalizarla), al sacrificio y el grito como herramientas, no como excesos.

    El Gorila ofrece su informe a una academia de hombres con birrete que aplauden sin entender que están siendo acusados, el informe es un escupitajo. El teatro vivo, sostiene esta postura, no cabe en cuadros ni categorías. El día que entre al aula, romperá los cuadros, orinará el pizarrón y saldrá aullando. Ese día, el crítico tendrá que elegir entre medir el aullido o aullar con él.

    La disyuntiva es clara: se puede entender el teatro o se puede dejar que el teatro nos intervenga para de algún modo nacer de nuevo. Entre tanto teatro gris de inercias hoy aquí, El Gorila respira.La jaula ahora es algorítmica El gorila de Kafka aprende a imitar al humano para salir de su jaula física. Hoy, millones de personas aprenden a imitar al algoritmo para no ser invisibles: editan su rostro, modulan su opinión, repiten tendencias para que la plataforma no las encierre en el silencio. El Gorila pone cuerpo a esa domesticación voluntaria. En escena, Brontis muestra cómo la “libertad” se consigue a costa de la naturaleza propia. El público de 2026 ya no ve una metáfora: ve su feed de TikTok, su CV optimizado para IA, su pasaporte biométrico. Hay una crísis de identidad como herramienta a la biopolítica global: De Gaza a Ucrania, de las elecciones en USA a las protestas por el agua en América Latina, el dilema es el mismo que grita el Gorila : ¿a qué renuncio para que me dejen vivir? Migrantes que borran su acento, disidentes que callan para no ser cancelados, países que negocian su soberanía por seguridad. Jodorowsky, premiado en 2025 con la Medalla Bellas Artes por “la osadía y la libertad creativa”, recurre a Kafka para recordarnos que adaptarse puede ser una forma de morir. El montaje dura 70 minutos; la pregunta dura toda la salida del teatro.

    El director recibió la Medalla Bellas Artes 2025 y desde París expresó: “a los artistas les falta agradecimiento real”. El Gorila es ese agradecimiento convertido en herencia. No es nostalgia: es advertencia. A sus 96 años. Alejandro Jodorowsky en otra mancuerna creativa con Brontis Jodorowsky nos regalan una bomba para recordarnos que seguimos eligiendo la jaula porque le tememos a la selva. ¿Quién necesita más espejos que nos digan que “estamos bien”? Aquí tenemos un Gorila que nos espeta si hay sentido en haber aprendido a caminar en dos patas.

    Brontis Jodorowsky nació en la Ciudad de México en 1962, debutó a los 7 años en El Topo (1970) dirigida por su padre. ,Tras participar en “La montaña sagrada” (1973) y ganar la Diosa de Plata al Mejor Actor Infantil en 1974 por El muro del silencio de José Luis Alcoriza, se trasladó a Francia en 1979 y estudió teatro con Ryszard Cieslak. Desde entonces ha desarrollado una carrera internacional trabajando en escena con directores como Ariane Mnouchkine, Irina Brook, Jorge Lavelli y Simon Abkarian, y ha dirigido óperas como Pelléas et Mélisande (2009), Rigoletto (2011) y Carmen (2012). En cine ha actuado en Santa Sangre (1989), La danza de la realidad (2013) y Poesía sin fin (2016), ambas de su padre, además de Tau, 7 días en Entebbe, Bayoneta y Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald (2018), donde interpretó al alquimista Nicolas Flamel. Paralelamente, publicó “Manual de codicia” (2020), un libro de aforismos críticos sobre la sociedad de mercado y prepara en la actualidad un nuevo lanzamiento editorial. Recientemente participó como actor en la etnoficción de Tania Campos Thomas: “Como Elena, en París” en el Théâtre de l’Opprimé de la ciudad francesa a que refiere el título del montaje, pieza integrada por un equipo creativo francomexicano. Esto en el marco de las actividades que conmemoran el bicentenario de las relaciones diplomáticas México –Francia y el aniversario 110 del nacimiento de la escritora Elena Garro. Producto de esta residencia con la compañía mexicana (…) Puntos suspensivos; “La structure” compañía de Brontis Jodorowsky, colaboran entrambas para la temporada de: “El Gorila” que alberga la Coordinación Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura/INBAL.

    El Gorila, espectáculo de Alejandro y Brontis Jodorowsky se estrenó en 2009. Era la primera vez que padre e hijo firmaban juntos el montaje: Alejandro en dirección, escenografía y música; Brontis en escena. De ahí saltó a París en 2010 para una temporada en el Théâtre du Lucernaire. Ese mismo año cruzó el Atlántico y se instaló todo junio en el Teatro Sarmiento de Buenos Aires. La gira europea se extendió. Ya se había visto en Francia, Italia e Inglaterra antes de agosto de 2011. En 2011 tuvo dos hitos italianos: se presentó en Siena, en el Teatro Politeama di Poggibonsi dentro del Fenice Festival toscano, y el 17 de agosto llegó a España por primera vez, al Festival de Teatro y Danza de San Javier, en Murcia, en el Auditorio Parque Almansa. En 2012 el monólogo siguió viajando. El 29 de enero se estrenó en Madrid, en el Teatro Circo Price, siendo España el séptimo país en verlo en tres años. Ese mismo año volvió a la tierra natal de Alejandro: Santiago de Chile, como parte del XIX Festival Santiago a Mil en el Teatro GAM, con Brontis presentándose por primera vez en Chile. Entre 2010 y 2016, el monólogo sostuvo una gira internacional de seis años que lo llevó por varios países de Europa, América y Reino Unido. Tras esa itinerancia, El Gorila regresó a París en la temporada 2015-2016 “tras una larga gira de seis años”.

    Ahora, en 2026, del 24 de abril al 17 de mayo este mítico acontecimiento escénico, eslabón indispensable en la historia del Teatro Mexicano Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández del Centro Cultural del Bosque, en Ciudad de México. Jueves y viernes 20:00, sábados 19:00, domingos 18:00. Los boletos ya están disponibles en:https://teatroinbal.sistemadeboletos.com/eventperformances.asp?evt=411