Las autoridades rusas desactivaron varias minas magnéticas de origen extranjero adheridas al casco de una embarcación en el puerto de Ust-Luga.
El peligro acechaba bajo el agua, pero la rápida acción de los equipos de seguridad evitó una tragedia mayor. Las autoridades de Rusia lograron desactivar varios artefactos explosivos colocados en un buque gasero. La embarcación civil provenía de Bélgica y llegó al puerto de Ust-Luga, en la región de Leningrado.
Los buzos rusos descubrieron la amenaza el pasado miércoles 20 de mayo durante una revisión de rutina. El equipo detectó minas magnéticas marinas adheridas al casco del buque Arrhenius. Según los primeros reportes oficiales, cada uno de estos artefactos pesaba cerca de siete kilos. Además, las investigaciones preliminares señalan que los explosivos provienen de un país miembro de la OTAN.
El operativo para salvar el barco requirió la cooperación de varias instituciones. Miembros del Servicio Federal de Seguridad trabajaron junto al Ministerio de Defensa y la Guardia Nacional. Gracias a este esfuerzo coordinado, los especialistas lograron retirar y neutralizar el peligro de forma segura. Después de asegurar la zona, los tripulantes regresaron a la nave para continuar con sus labores de carga.
Por su parte, el Servicio Federal de Seguridad difundió un video que muestra los explosivos bajo el agua. Los registros de navegación indican que el buque salió del puerto de Amberes, en Bélgica. Su destino final era Samsun, en Turquía, pero el barco hizo una parada técnica en Rusia para abastecerse de combustible. Las autoridades detallaron que la nave llegó a Ust-Luga con varios días de retraso.
Los peritos locales aseguran que los atacantes instalaron los explosivos antes de que el barco entrara a aguas rusas. Así lo confirmó Svetlana Petrenko, la portavoz del Comité de Investigación de Rusia, tras analizar las primeras pruebas del caso.
“Según los resultados de las primeras diligencias de investigación, ya se puede concluir que la colocación de minas magnéticas no pudo haber tenido lugar en aguas territoriales rusas”, afirmó la funcionaria.
La Fiscalía rusa abrió una causa penal por intento de atentado terrorista y tráfico ilícito de explosivos. Ahora, los organismos de seguridad concentran sus esfuerzos en identificar a los responsables de este ataque frustrado.

