Etiqueta: Misiles Tomahawk

  • Seis meses después, el dolor sigue intacto en Minab

    Seis meses después, el dolor sigue intacto en Minab

    Las familias de los niños asesinados en el bombardeo a una escuela iraní no logran cerrar la herida. A medio año del ataque, todavía visitan tumbas y buscan respuestas que nadie les ha dado.

    Masoumeh Zakeri repite en su mente, una y otra vez, la última noche junto a su hija. Motahreh tenía nueve años y hablaba emocionada de vacaciones, bodas próximas y ropa nueva. Horas después, un misil destruyó su escuela en la ciudad de Minab.

    Aquella madrugada, la niña despertó antes que sus padres y tomó el autobús hacia la escuela Shajareh Tayebeh. Poco después comenzaron los ataques contra Irán. Zakeri recibió una llamada para ir a recoger a su hija, pero no llegó a tiempo.

    Cuando finalmente arribó al lugar, el edificio ya estaba en ruinas. Motahreh fue una de al menos 155 personas que murieron ese día, la mayoría niños. Se trata del ataque más letal reportado hasta ahora en la guerra entre Irán y la coalición de Estados Unidos e Israel.

    “Nunca volví a verla. Esa fue la última vez”, contó la madre de 44 años a la agencia AFP. Hoy, seis meses después, la vida de esta familia sigue detenida en aquel momento.

    Zakeri visita con frecuencia la tumba de su hija en el cementerio de Minab. Sin embargo, asegura que el dolor le impide pensar más allá del presente inmediato. “Imaginar el futuro es muy difícil para mí”, confesó. “No tenemos ningún plan. Simplemente no podemos ir a ningún lado ni hacer nada”.

    Javad, otro padre afectado, perdió su empleo tras la muerte de su hijo Alireza. Ahora visita su tumba de manera constante y recuerda los momentos en que el niño lo acompañaba “a donde fuera”. Su rutina diaria cambió por completo desde entonces.

    Arash Tondro, vecino de la escuela, también perdió a un familiar de ocho años en el ataque. A seis meses de distancia, todavía lucha por entender por qué eligieron ese lugar como blanco. Su desconcierto refleja el sentir de buena parte de la comunidad.

    El gobierno iraní sostiene que dos misiles Tomahawk estadounidenses impactaron la escuela aquella mañana. Ni Estados Unidos ni Israel han asumido oficialmente la responsabilidad del ataque. Esa falta de respuesta mantiene abierta una herida que no encuentra cierre.

    En la plaza principal de Teherán, un memorial recuerda a las víctimas con un aula simbólica. La escena busca representar a los niños que perdieron la vida aquel día en Minab. Mientras tanto, el edificio original permanece destruido, como testigo silencioso de la tragedia.

    La escuela se ubicaba en la provincia de Hormozgan, una zona estratégica que domina el estrecho de Ormuz. Ese punto geográfico alberga varias instalaciones navales de la Guardia Revolucionaria iraní. Este factor añade otra capa de complejidad al debate sobre responsabilidades.

    Seis meses después, las familias de Minab siguen esperando justicia y explicaciones claras. Por ahora, solo les queda el consuelo de visitar las tumbas y sostener la memoria de sus hijos. El silencio oficial, mientras tanto, continúa pesando sobre una comunidad entera.

  • Estados Unidos se enfrenta a la escasez de misiles Tomahawk

    Estados Unidos se enfrenta a la escasez de misiles Tomahawk

    La campaña militar estadounidense contra Irán ha puesto en jaque a la producción de misiles Tomahawk. En pocos días, el país consumió un 10% de su arsenal disponible, lo que plantea serias preocupaciones.

    En tres días de intensos enfrentamientos contra Irán, la Armada de Estados Unidos disparó cerca de 400 misiles Tomahawk. Este uso masivo de armamento ha llevado al país a agotar rápidamente alrededor del 10% de su inventario. Según la revista National Interest, este despliegue ha generado alarmas en la industria de defensa.

    Los misiles Tomahawk son cruciales en la “Operación Furia Épica”, donde han sido utilizados para atacar objetivos estratégicos en territorio iraní. Sin embargo, la cantidad lanzada en tan poco tiempo supera la producción total de estos misiles en los últimos cinco años. Esta situación crea inquietudes sobre la posibilidad de que las reservas se agoten en un futuro cercano.

    Reponer este armamento podría ser un desafío monumental. La fabricación de un solo Tomahawk requiere entre 18 y 24 meses. Esto significa que al ritmo actual, restablecer el inventario de misiles disparados en solo tres días podría tomar alrededor de cuatro años y medio.

    La complejidad del Tomahawk se debe a que contiene miles de componentes. Cada parte debe cumplir con exigentes estándares militares y pasar rigurosas pruebas de calidad. Además, la producción enfrenta obstáculos en la cadena de suministros. Elementos críticos, como el motor de cohete y el combustible sólido, son fabricados por unas pocas empresas especializadas. Si hay retrasos en estas piezas, toda la línea de producción puede verse afectada.

    En términos de producción, históricamente se han fabricado alrededor de 90 misiles Tomahawk al año. La empresa Raytheon, encargada de su manufactura, busca aumentar esa cifra a 1.000 unidades anuales. Sin embargo, la firma todavía enfrenta considerables retos para lograr este objetivo, debido a su dependencia de una red de subcontratistas.

    La situación actual invita a reflexionar sobre la capacidad de EUA para sostener su arsenal en un momento de creciente tensión y uso bélico. Lo que está claro es que la producción de Tomahawk necesita mejorar para garantizar que el país pueda hacer frente a futuros desafíos.

  • EE.UU. asegura que ataques devastaron programa nuclear de Irán

    EE.UU. asegura que ataques devastaron programa nuclear de Irán

    El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó que su país “no está en guerra con Irán”, sino con sus “ambiciones nucleares”. En declaraciones a NBC, Vance subrayó que el gobierno del presidente Donald Trump busca un acuerdo a largo plazo con Teherán.

    Vance enfatizó que no se desea un cambio de régimen en Irán. El objetivo principal es acabar con su programa nuclear y establecer conversaciones con los iraníes. También mencionó que el ataque a Irán fue decidido justo antes de la incursión, y que Washington ha recibido mensajes “indirectos” de Teherán desde entonces.

    El ataque reciente, conocido como la Operación “Martillo de Medianoche”, fue justificado por la amenaza que representa el programa nuclear iraní. Vance declaró que Estados Unidos ha logrado retrasar ese programa de manera significativa. Además, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que el ataque “devastó” el programa nuclear iraní y fue un “éxito aplastante”.

    Hegseth y el general Dan Caine explicaron que la misión involucró a siete bombarderos B-2. Estos bombarderos atacaron las instalaciones nucleares de Natanz, Isfahán y Fordó. Utilizaron bombas de alta penetración diseñadas para destruir objetivos subterráneos muy protegidos.

    La operación tuvo lugar con más de 125 aeronaves involucradas y una maniobra de engaño. Los bombarderos se reabastecieron antes de atacar, lanzando aproximadamente 14 bombas MOAB durante los bombardeos. Un submarino estadounidense también disparó más de 24 misiles Tomahawk contra la instalación nuclear de Isfahán.

    El general Caine evaluó que los ataques causaron daños “extremadamente severos” en las zonas alcanzadas. A pesar de la magnitud del ataque, no hay evidencia de que los aviones de combate iraníes intentaran interceptar la operación. Esta falta de respuesta fue vista como un éxito en el factor sorpresa por parte de los líderes militares estadounidenses.