El jefe de la Energía Atómica de Irán, Mohammad Eslami, lanzó un mensaje directo a Occidente: su país mantendrá el enriquecimiento y conservará sus reservas.
Mohammad Eslami no dejó espacio a las dudas. El responsable de la Organización de Energía Atómica de Irán afirmó que su país “nunca renunciará” a su derecho al enriquecimiento de uranio. Tampoco entregará su reserva de este material.
Con esa frase, Eslami cierra la puerta a dos exigencias que Occidente e Israel plantean desde hace tiempo. Una pide frenar el enriquecimiento. La otra busca que Teherán ceda el uranio que ya tiene almacenado.
Además, el funcionario presenta ambos puntos como un derecho y no como una concesión. Irán sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos y que nadie puede quitarle esa capacidad.
Por otro lado, el tema pesa mucho en la relación con el mundo. El enriquecimiento de uranio está en el centro de la tensión entre Teherán y Occidente desde hace más de dos décadas. Washington y sus aliados temen que el país busque armas atómicas. Irán lo niega una y otra vez.
En consecuencia, las palabras de Eslami muestran que Teherán no piensa ceder terreno en la mesa de diálogo. Para los iraníes, el uranio ya no es solo un asunto técnico. Lo viven como una cuestión de soberanía, y su gobierno no quiere negociarla.

