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  • Sanidad forestal protege los pinos de Montebello contra el descortezador

    Sanidad forestal protege los pinos de Montebello contra el descortezador

    Conanp, Conafor y Semahn unen esfuerzos para combatir al insecto descortezador de pino en el Parque Nacional Lagunas de Montebello, en Chiapas.

    Brigadas comunitarias y técnicos especializados trabajan desde junio en los bosques de coníferas del Parque Nacional Lagunas de Montebello. Su misión es clara: frenar el avance de los insectos descortezadores que amenazan los pinos de la región.

    La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, la Comisión Nacional Forestal y la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural coordinan estas acciones de sanidad forestal. Los equipos aplican métodos físico-mecánicos y químicos para reducir las poblaciones del género Dendroctonus spp, responsable de dañar los árboles.

    El cambio climático ha intensificado la presencia de estos insectos en los últimos años. Por eso las autoridades decidieron actuar antes de que los daños se vuelvan irreversibles para el ecosistema.

    Las metodologías utilizadas siguen los lineamientos de la Norma Oficial Mexicana NOM-019-SEMARNAT-2017. Esta norma establece los criterios técnicos para prevenir, combatir y controlar a los insectos descortezadores en bosques mexicanos.

    Los pinos Pinus oocarpa y Pinus maximinoii dominan el paisaje forestal de Montebello. Ambas especies funcionan como hospederos naturales del insecto, lo que las convierte en el foco principal de estas labores de conservación.

    Comunidades cercanas al parque participan activamente en las brigadas de trabajo. Esta colaboración se extiende hasta septiembre, con el respaldo del Programa para la Protección y Restauración de Ecosistemas y Especies Prioritarias y del Programa Desarrollo Forestal Sustentable.

    Montebello representa uno de los espacios naturales más valiosos del sureste mexicano. Su riqueza biológica y su singular sistema de lagunas albergan una enorme diversidad de especies silvestres.

    La Convención sobre los Humedales reconoce a este parque como sitio Ramsar. Además, forma parte de las áreas prioritarias para la conservación de aves bajo la categoría AICA SE-19-G1.

    Cuidar estos bosques va más allá de proteger árboles. El ecosistema captura carbono, regula el ciclo del agua y conserva los suelos de esta zona fronteriza con Guatemala.

    También mantiene la conectividad ecológica entre las montañas de la región chiapaneca. Por eso su conservación resulta clave para el equilibrio ambiental de todo el sureste mexicano.

    Para la Conanp, este tipo de proyectos demuestra que la conservación funciona mejor cuando instituciones y comunidades trabajan juntas. Cada hectárea protegida asegura un refugio vital para la biodiversidad de Chiapas y de México.