Estados Unidos decomisó apenas 521 armas en la frontera sur en 2026. México, en el mismo periodo, aseguró más de nueve mil.
La desproporción entre ambos países expone un problema que crece desde hace años. México retiene armamento estadounidense en cantidades muy superiores a las que decomisa Washington antes de su salida.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense reportó 521 aseguramientos en los primeros ocho meses del año fiscal 2026. En ese mismo lapso, las autoridades mexicanas incautaron más de nueve mil armas dentro de la Operación Frontera Norte. La diferencia equivale a 17 veces más decomisos del lado mexicano.
Entre octubre de 2025 y mayo de 2026, la agencia estadounidense sumó mil 881 aseguramientos en todo su territorio. Esa cifra incluye armas, municiones y componentes juntos. México, solo con esa operación específica, reunió nueve mil dos armas de fuego. A eso se suman un millón 534 mil cartuchos y 39 mil 212 cargadores, contados por separado.
Los números estadounidenses muestran además una tendencia a la baja. En 2023 la agencia registró mil 119 eventos de decomiso. La cifra bajó a 998 en 2024 y a 826 en 2025. Ahora, con datos hasta mayo de 2026, apenas llega a 521.
Una investigación de Topher McDougal, académico de la Universidad de San Diego, calcula el tamaño real del problema. Según su estudio, entre 85 mil y 135 mil armas cruzan cada año desde Estados Unidos hacia México. Esa cifra supera por mucho lo que reportan los controles fronterizos estadounidenses.
La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos también alertó sobre el riesgo. El organismo calificó el tráfico de armas hacia México como una amenaza a la seguridad nacional. Detectó, además, que el 70 % de las armas rastreadas en México entre 2014 y 2018 tuvo origen estadounidense.
Especialistas coinciden en que el origen del problema está en el mercado legal de Estados Unidos. Ahí influyen las compras por interpósita persona, el traslado hormiga y el envío de piezas sueltas. Estas prácticas dificultan la detección en los cruces fronterizos.
Por eso, muchos expertos plantean una salida distinta a la vigilancia fronteriza. Proponen reforzar la supervisión sobre las tiendas autorizadas y sancionar con firmeza las ventas irregulares. Esa medida, señalan, tendría más impacto que concentrar recursos solo en la frontera.
Mientras tanto, México sigue absorbiendo el costo de un mercado que no controla. Las armas llegan a manos de grupos criminales y alimentan la violencia en el territorio nacional. La brecha entre lo que se decomisa y lo que realmente cruza continúa creciendo.

