Irán ataca al portaaviones estadounidense Abraham Lincoln en una escalada del conflicto tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei. Este ataque intensifica las tensiones en el Golfo de Omán y el estrecho de Ormuz, clave para el comercio global.
El 5 de marzo de 2026, Irán lanzó un ataque contra el portaaviones Abraham Lincoln en el Golfo de Omán. Este ataque se produce después de una serie de bombardeos de Estados Unidos e Israel que resultaron en la muerte del ayatolá Alí Jamenei y más de mil 200 iraníes. La situación se ha vuelto crítica y peligrosa.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) tomó la delantera en el ataque, utilizando drones para impactar el portaaviones estadounidense. Según informes oficiales, el Abraham Lincoln se encontraba a unos 340 kilómetros de las costas de Irán, intentando establecer control sobre el estrecho de Ormuz. Tras el ataque, al portaaviones se alejó rápidamente del área, a más de mil kilómetros del golfo.
Además del ataque al portaaviones, Irán lanzó una nueva oleada de misiles contra Israel y sus aliados en la región. Esta acción forma parte de la llamada “Operación Verdadera Promesa”, una respuesta a las agresiones ejecutadas por los EUA e Israel. El CGRI ha confirmado que esta es la decimonovena ola de bombardeos dirigida contra posiciones enemigas.
El trasfondo de esta escalada de violencia incluye los recientes ataques estadounidenses e israelíes. Estas incursiones se llevaron a cabo justo después de unas negociaciones nucleares en Ginebra. La pérdida del líder supremo de Irán ha desatado indignación y ha llevado al país a una profunda contraofensiva.
Las cifras del conflicto son alarmantes. Más de 6 mil personas han resultado heridas en Irán debido a la ofensiva estadounidense-israelí, mientras que se reportan pérdidas significativas entre las fuerzas estadounidenses e israelíes. Este enfrentamiento también ha causado la paralización del tráfico aéreo y marítimo en el Golfo, afectando a miles de viajeros.
El estrecho de Ormuz es crucial para el comercio global, ya que por allí transita una gran parte del petróleo mundial. Si este estrecho se cierra, el impacto económico sería devastador, especialmente para países que dependen en gran medida de esta ruta. En días recientes, la circulación de buques cisterna ha disminuido en un 90%, generando preocupación a nivel internacional.
Con la tensión en aumento y el conflicto extendiéndose, es esencial que la comunidad internacional observe de cerca los acontecimientos en la región. La situación sigue siendo volátil y las repercusiones podrían afectar no solo a los países involucrados, sino al mundo entero.

