La encuesta de Quaest muestra que el rechazo al regreso de la familia Bolsonaro supera numéricamente al temor a una nueva presidencia de Lula, mientras crece el respaldo al mandatario entre beneficiarios de programas sociales.
A cuatro días de las elecciones presidenciales en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva acortó distancias frente al senador Flávio Bolsonaro, de acuerdo con una encuesta de Quaest difundida por O Globo. El sondeo coloca al candidato del Partido Liberal con 45% de intención de voto y al abanderado del Partido de los Trabajadores con 44%, un empate técnico considerando el margen de error de dos puntos porcentuales.
Entre las señales favorables para Lula destaca la mejora en la evaluación de su administración. Su índice de aprobación subió a 46%, mientras la desaprobación cayó de 53% a 47%. Además, 45% de los encuestados considera que su gobierno ha sido mejor que el de Jair Bolsonaro, frente a 40% que opina lo contrario.
El estudio también registra un cambio en la percepción sobre el futuro político del país: 44% teme el regreso de la familia Bolsonaro al poder, frente a 42% que expresa temor a una nueva presidencia de Lula. Aunque la diferencia se mantiene dentro del margen de error, el dato refleja la preocupación de una parte del electorado por el retorno del bolsonarismo.

Uno de los movimientos más relevantes aparece entre los beneficiarios de Bolsa Família, programa de transferencias sociales. En este sector, Lula alcanza 62% de intención de voto, dos puntos más que la semana anterior, mientras Flávio Bolsonaro retrocede cuatro puntos, hasta 27%. También aumentó de 58% a 63% la proporción de beneficiarios que teme un regreso de la familia Bolsonaro a la Presidencia.
Sin embargo, la contienda permanece abierta. La encuesta, realizada entre 2 mil 154 personas, detectó que la indecisión en la medición espontánea se duplicó en una semana y llegó a 14%. Entre las mujeres aumentó de 8% a 17%, mientras que entre votantes independientes pasó de 13% a 31%, lo que convierte a estos sectores en piezas clave para el desenlace electoral.
El director de Quaest, Felipe Nunes, consideró que movilizar a quienes se abstuvieron o votaron en blanco o nulo podría ser decisivo para Lula. En la primera vuelta, más de 33 millones de personas no acudieron a las urnas y casi seis millones no eligieron a ningún candidato. La participación de ese electorado podría modificar el resultado de una elección que se perfila cerrada.










