Con las clases suspendidas por tercer día, los jóvenes del plantel de Satélite piden vigilancia, cámaras y una mesa de diálogo con el director.
Los estudiantes del Colegio de Bachilleres plantel 5 quieren volver a clases sin miedo. Este martes se plantaron en la avenida Adolfo López Mateos, afuera de su escuela, para exigir respuestas.
La dirección canceló las actividades de ambos turnos el 6 y 7 de octubre y no dio más explicaciones. Así, los alumnos acumulan tres días sin pisar el salón.
Todo comenzó el viernes 2 de octubre. Ese día los jóvenes realizaban un encuentro dentro del plantel para entregar un pliego de peticiones al director, Juan Alfredo Carbajal. De pronto, alguien detonó petardos y personas encapuchadas empezaron a golpearlos.
Muchos alumnos corrieron para ponerse a salvo. Los agresores los persiguieron y alcanzaron a algunos, que cayeron y recibieron golpes. Además, los atacantes rompieron vidrios y dañaron varias aulas.
Por eso, los estudiantes piden que las autoridades aclaren lo ocurrido y castiguen a los responsables. También reclaman atención para los casos de hostigamiento, además de apoyo legal y psicológico para las víctimas.
Los jóvenes también piden más control en los accesos y que se acabe el cobro informal de 10 pesos por entrar. Asimismo, quieren que el trámite de la credencial sea gratuito o de bajo costo.
Su lista incluye otras necesidades básicas: mobiliario completo, mesas, buena iluminación en todas las aulas, transporte y una infraestructura digna. Además, proponen una mesa de diálogo abierta a alumnos y padres de familia.
Para sentirse seguros fuera de la escuela, solicitan patrullas de la policía estatal y municipal. También piden un sendero seguro, cámaras de videovigilancia y control del comercio informal en los alrededores.
Los padres de familia también dieron la cara este martes. Entraron al plantel, hablaron con las autoridades y expresaron su angustia. Muchos creían que sus hijos estaban a salvo dentro de la escuela, y el ataque rompió esa confianza.

