El mes de marzo ha comenzado bien para el peso mexicano que en estos momentos ha ganado terreno nuevamente frente a la divisa norteamericana al posicionarse en 18.09 unidades por dólar estadounidense, lo cual marcaría un nuevo mínimo en los últimos 5 años.
Analistas dijeron a la agencia Reuters que el optimismo del mercado también era alentado por el anuncio de que el fabricante de autos eléctricos Tesla Inc instalará una planta en México, con lo que mejoraban las expectativas de un mayor flujo de inversión extranjera en el país
Especialistas mencionan que también el peso mexicano era favorecido por las positivas noticias de China, que reportó en febrero el mayor crecimiento de la actividad de manufacturas en más de una década gracias a un repunte de la producción tras el fin de las restricciones por el Covid-19.
“Le había costado a la moneda mexicana romper el (umbral de) 18.30 pesos, con lo que, si logra consolidarse en los siguientes días debajo de ese nivel, técnicamente habilita la posibilidad de alcanzar el psicológico de los 18.00 en el corto plazo”, dijo Ci Banco en una nota de investigación publicada por Forbes.
Este viernes, el peso mexicano se apreció ante el dólar estadounidense.
Según datos oficiales del Banco de México (Banxico), el tipo de cambio finalizó la jornada en 18.3632 unidades por dólar, con un registro de 18.4997 unidades ayer. Para el peso la mejora en la jornada fue de 13.65 centavos con una variación de 0.74 por ciento.
El cruce operó en un rango abierto con un máximo de 18.6756 unidades y un nivel mínimo de 18.3310 unidades, no visto desde el 19 de abril de 2018. El Índice Dólar (DXY), que compara a la divisa estadounidense con seis referencias, subía 0.01% a 103.86 unidades.
“Los indicadores técnicos muestran que continúa la fuerza en la tendencia a la baja para el tipo de cambio, por lo que podría dirigirse hacia el nivel psicológico de 18 pesos por dólar”, explicó Gabriela Siller, directora de Análisis del local Banco Base en una nota.
“Desde el martes la acción del precio dejó ver un movimiento en favor del rompimiento de la zona de 18.50 y ahora la moneda podría buscar el psicológico de 18 unidades. En 17.93 está el próximo soporte relevante, y la resistencia sería 18.50”, explicó Octa Fx.
Las cifras más recientes de la economía estadounidense mostraron la solidez del empleo y una persistencia sorpresiva en el consumo, a pesar de un entorno de tasas de interés más altas. Esto ha generado apuestas sobre una extensión de la medidas de la Fed.
Analistas explicaron durante la semana que la magnitud del incremento de tasas del Banxico más reciente, que amplió el diferencia, con las tasas estadounidenses, apoya al peso. Desde 18.6637 unidades el viernes pasado, ha ganado 1.61 por ciento.
Por un lado, están los que le atribuyen el súper peso mexicano exclusivamente al Banco de México y su autonomía, y por otro, están esos mismos que contrariamente a su actual narrativa derechista, el pasado año, con la llegada de Victoria Rodríguez Ceja como la Gobernadora del Banxico, reclamaban una supuesta injerencia del presidente López Obrador, así como, la “pérdida de autonomía de dicho organismo” acompañado de la predicción de terribles escenarios en la economía mexicana con una mezcla de enojo que escondían bajo el falso reclamo de la “falta de experiencia de Rodríguez Ceja”.
Pero quizá, su forma contradictoria de actuar es simplemente la causa de una profunda nostalgia al recordar aquellos viejos tiempos de la generación de los Chicago Boys, tiempos en los que los ocupantes de altos puestos en el Banco de México seguían al pie de la letra los dogmas neoliberales expresados en su política monetaria y la especulación en los mercados bursátiles. Casos de, por ejemplo, Ortiz y Guillermo Carstens, cercanos a Felipe Calderón (prófugo en España) y apoyados por el empresario Claudio X. González, este último, Guillermo Carstens con conexiones directas a Estados Unidos al haber sido subdirector gerente del FMI. Tiempos en los que la soberanía en la política monetaria se perdió con la desregularización financiera a finales de 1980, otorgándoselo a los especuladores y banqueros. Para más adelante perder su importancia en el desarrollo con la reforma monetarista de Salinas de Gortari.
Ahora, claramente son otros tiempos, pues al contrario de dicha política monetarista en donde los tecnócratas privilegiaban los intereses de una minoría, se busca además de proteger la economía, proteger el bienestar del pueblo, así como estimular el crecimiento y el empleo, sin descuidar la inflación. Lo que para la derecha se traduce como fines populistas, comunistas, socialistas, etc., etc., etc.
Cómo olvidar que a los cinco años del sexenio del expresidente Ernesto Zedillo tras recibir el peso en $3.43, en 1999 ya estaba en $10.53, o en el de Peña Nieto que lo recibió a $12.96 y a los 5 años, terminó en $21.66. En cambio, en el gobierno del presidente López Obrador, el peso es la moneda más apreciada frente al dólar. Rompiendo la barrera de diecinueve y manteniéndose, alrededor de 18.81.
¿Pero a qué se debe esto? Hay quienes prefieren atribuirle este logro a la crisis en Estados Unidos, no obstante, la depreciación de monedas como el euro entre otras, se debe precisamente a las presiones de las tasas de interés de dicho país, al igual que los problemas geopolíticos y energéticos alrededor del mundo.
No obstante, México, comenzó a tomar ventaja, y elevó las tasas de interés antes que el país vecino, como lo dio a conocer la subgobernadora del Banxico, Galia Borja, propuesta por el presidente López Obrador. Además de esto, México se ha vuelto un país atractivo para los inversionistas, mismo que se ha reflejado en récords de IED. La entrada de dólares a través de remesas, petróleo y turismo, así como la baja inflación en energéticos, el subsidio a la gasolina, la política de no contratación de deuda y la estabilidad política en nuestro país, son claves para la apreciación del peso.
De esta manera, al acierto de la política monetaria y de las políticas aplicadas por el titular del ejecutivo, la “oposición”, se ha encargado de desatar una serie de fake news sobre el súper peso mexicano, llegando a decir que afectará la economía, cosa totalmente falsa, pues este fortalecimiento del peso significa una infinidad de oportunidades como la importación de bienes, de maquinaria y que la deuda sea liquidada en dólares. Sin mencionar que el tipo de cambio condiciona y afecta, directa e indirectamente, al resto de la política macroeconómica, como lo son el ritmo del crecimiento, el empleo y el bienestar del pueblo.
El peso mexicano registró un nuevo récord este martes, ya que culminó en 18.65 por dólar. Esta apreciación se dio en una sesión de movimientos volátiles. La divisa local avanzó hasta un nuevo mínimo de tres años, después de haber caído en la apertura tras la publicación de débiles datos económicos.
El tipo de cambio finalizó la jornada en 18.6864 unidades frentes a un registro oficial de 18.7904 unidades por dólar en el cierre del lunes del Banco de México (Banxico). Este movimiento significó para el peso un avance de 10.4 centavos a 0.55 por ciento.
El peso caía temprano por segunda jornada consecutiva tras conocer cifras débiles de manufacturas en Estados Unidos, tras el informe de crecimiento de China del 3% en 2022, su ritmo más lento en décadas sin contar el primer año de pandemia.
A pesar de esta caída y de un moderado avance del dólar contra sus principales pares, este martes el peso registró su mejor cierre desde el 20 de febrero de 2020, marcando un nuevo mínimo de casi tres años.
“La fortaleza del peso mexicano no se debe a López Obrador”, típica frase de personas que no aceptan el hecho por el cual Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, está haciendo un excelente trabajo, tal vez simplemente no han indagado lo suficiente, ni contextualizado cómo era la situación del peso mexicano en tiempos de neoliberalismo, a diferencia de los de ahorita de López Obrador.
Previo a la entrada del gobierno de Andrés Manuel, según “economistas y comunicadores expertos” juraban en medios de comunicación amarillistas, la gran depreciación del peso y el supuesto pésimo manejo de la economía que haría el gobierno de AMLO, hoy en día a 4 años del sexenio de López Obrador, la mesa ha girado 180 grados, y los resultados han callado la boca a esos “economistas y comunicadores expertos” con hechos, ya que el peso mexicano fue en el 2022 y actualmente es la moneda mas apreciada frente al dólar en todo el mundo.
Durante la época del neoliberalismo, el sexenio que se llevó la corona de devaluar el peso y darle pérdida de poder, fue el de Enrique Peña Nieto por parte del PRI, ya que el peso mexicano pasó de valer 13.10 en 2012 a valer 20.59 en 2018, es decir, se depreció más de 7 pesos mexicanos, esto fue un gran golpe a la economía mexicana, sin embargo López Obrador ha demostrado que con buenas políticas sin corrupción, aplicando acciones y políticas a favor de las y los mexicanos, se pueden obtener resultados buenos.
Este enero de 2023 el peso ha posicionado su valor en alrededor de 18.85 pesos mexicanos, y esto es excelente, porque se ha hecho un trabajo sorprendente a pesar de haber recibido un gobierno que por mas de 30 años con continua depreciaron de la moneda, y después enfrentar una pandemia sanitaria mundial por mas de 2 años, además de presenciar la guerra de Rusia – Ucrania, y sin hacer énfasis de ser el gobierno de AMLO uno de los más atacados con fake news y golpes de estado desestabilizadores en toda la historia mexicana.
Para finalizar, de acuerdo con lo anterior mencionado López Obrador de haber recibido la divisa mexicana en 20.59 y en vez de depreciarla, apreciarla a 18.85 ha sido un trabajo excepcional, sin embargo no falta quien mencione que eso no es gracias a López Obrador; pero claro que sí lo es, ya que las políticas que ha implementado como el de la autosuficiencia de hidrocarburos y energía mediante la recuperación de empresas mexicanas como Pemex (que por poco y Peña ya la privatizaba), el combate a la corrupción, apoyos sociales, mejores negociaciones a favor de las y los mexicanos en tratados como el T-MEC, brindar confianza a inversionistas a que inyecten su capital en México, confianza de migrantes de mandar su dinero a México, proyectos que favorezcan al turismo como el aeropuerto AIFA o el Tren Maya, y demás que finalmente son políticas que han aportado a la apreciación del peso y a la mejora de la economía mexicana.
El perro tuitazo de este 11 de enero es de Aldo Moragui, que al igual que muchos otros, celebra que el peso mexicano haya roto el piso de las 19 unidades ante el dólar americano, llegando a menos de las 18.
Igualmente se mofó de “los Vargas Llosa mexicanos” como Chumel Torres y Carlos Loret de Mola, quienes a comienzos del sexenio de AMLO recomendaron comprar dólares ante una “devaluación” que auguraron y no ha sucedido.
En el año 2022 se vio como el peso mexicano era de las divisas mejor posicionadas en el mundo, hecho que al parecer volverá a suceder en este nuevo año.
Según datos del Banco de México (Banxico) el tipo de cambio al cierre de la jornada se ubicó en 19.06 por dólar. Lo que significó que el peso mexicano avanzó 5.15 centavos o 0.27% frente al dólar estadounidense.
Tras el discurso de Jerome Powell, presidente de la Fed, el peso se vio favorecido, informaron los analistas económicos de Bloomberg, ya que este resaltó la importancia de la independencia del banco central estadounidense para cumplir con sus objetivos: máximo empleo y control de la inflación.
Por otra parte, el subdirector de Análisis en CI Banco dijo que:
“El inicio del año para el peso ha sido muy bueno impulsado por las apuestas de lo que haría la Reserva Federal de Estados Unidos con la tasa de interés, esperando que las subidas sean más moderas este 2023 y que en algún punto pudiera hacer una pausa en los incrementos vistos el año pasado”.
Cabe decir que, según el consenso de la última encuesta de Citibanamex, analistas esperan que el peso se mantenga con relativa estabilidad a lo largo del 2023, anticipando un cierre de año en 20.50 unidades por dólar.
El peso mexicano cerró 2022 de la mejor manera: tuvo su mayor apreciación anual frente al dólar desde el 2012, al ser una de las pocas monedas apreciadas frente a su par estadounidense en el periodo.
De acuerdo con datos de Banco de México (Banxico), el tipo de cambio pasó de 20.5075 pesos por dólar en 2021 a 19.5089 al cierre de 2022, una apreciación de 5.12%. No se veía una ganancia de esa magnitud desde 2012, cuando fue de 8.56%.
Con ello, la moneda azteca rompió una racha negativa de dos años consecutivos con depreciaciones, ante las afectaciones de la pandemia de COVID-19 en el mercado cambiario.
¿Qué impulsó al peso este año?
La moneda azteca fue impulsada principalmente por tres factores: la entrada récord de remesas al país, el sólido crecimiento de las exportaciones, así como un fuerte ingreso de Inversión Extranjera Directa (IED).
En cuanto a las remesas, los envíos, principalmente desde Estados Unidos, apuntan a culminar un año récord de alrededor de 60,000 millones de dólares, según estimaciones del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Las exportaciones también van hacia un cierre de año sin precedentes con un acumulado hasta octubre cercano a 480,000 millones de dólares. La IED, en tanto, alcanzó casi 32,150 millones de dólares entre enero y septiembre, superando el monto de todo el año anterior.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público del Gobierno de México emitió un tuit en donde informó el buen desempeño del peso mexicano frente al dólar estadounidense en los meses recientes.
La dependencia federal mencionó que la moneda mexicana alanzó su mejor nivel frente a la divisa de Estados Unidos desde hace 33 meses, siendo el peso de las pocas monedas que se han apreciado en este 2022.
“El peso alcanzó su mejor nivel respecto al dólar desde hace 33 meses, siendo de las pocas divisas que se han apreciado en el año”, manifestó la dependencia a cargo de Rogelio Ramírez de la O.
El peso alcanzó su mejor nivel respecto al dólar desde hace 33 meses, siendo de las pocas divisas que se han apreciado en el año.
El dólar al menudeo comenzó a venderse en 19.79 pesos en las ventanillas de los bancos, es decir 0.415 o bien ocho centavos por arriba del cierre del martes, de acuerdo con datos publicados por CitiBanamex.
Pese a esto y de continuar así, el peso va directo a hilar cuatro meses consecutivos con alzas frente al dólar americano, cerrando el mes de noviembre con una ganancia de 2.6 por ciento respecto al pasado octubre, la mayor apreciación mensual que ha tenido desde el mes de mayo, cuando tuvo beneficios del 3.5 por ciento.
A comienzos de este mes que termina, el peso mexicano registró uno de sus mejore niveles del año, mientras que Barclays, la compañía de servicios financieros que con sede en Londres, la cual opera a nivel mundial, dio a conocer la racha positiva del súper peso mexicano, se extenderá hasta el 2023, pronosticando que el tipo de cambio cerrará el próximo año en 19.00 pesos por dólar. De suceder, implicaría una apreciación de 4.15% respecto a los niveles actuales.
México es la economía mejor posicionada entre todos los mercados emergentes, dada la necesidad de reorganizar las cadenas de suministro que fueron interrumpidas con la pandemia. El único riesgo que podría descarrilar esta tendencia es el tema energético, aseguró Emilio Romano, presidente de Bank of America (BofA) México.
Una de las razones por las que el país está saliendo “muy fuerte de esta crisis” es el manejo de la finanzas públicas, consideró Jorge Arce, director ejecutivo de HSBC México. “Tenemos un gobierno que hace ver al de Margaret Thatcher como un comunista. Es súper, súper, responsable fiscalmente en términos de casi todas sus variables (…), atravesó una de las peores crisis humanitarias, económicas, que hemos visto en el mundo, y probó que ser responsable fiscalmente paga”.
En el marco de un foro organizado por Bloomberg, el presidente de BofA México destacó que la institución que preside confía en la integración de la cadenas de suministro en América del Norte, “no hay que olvidar que el TMEC es el mercado de libre comercio más grande del mundo”, y las oportunidades de inversión están orientadas hacia el sector de autos eléctricos, semiconductores y farmacéutico.
El único obstáculo que se ve en este reacomodo de cadenas de suministro es el energético, pues se debe cumplir con la demanda de energías para lo que se requiere una inversión del cerca del 25 por ciento del producto interno bruto (PIB) en los próximos 8 años. Otro riesgo puede ser la violencia e inseguridad, aunque este último no se impone para “descarrilar” la tendencia de la relocalización, detalló.
En general, México es “la economía emergente mejor posicionada en estos momentos en el mediano y largo plazo”, y los riesgos sobre ella vienen más por el lado externo, en particular por una probable recesión en Estados Unidos que, aunque mínima, afectaría al país. También hay oportunidades como “ir acortando la brecha entre los que tienen y los que no tienen”, así como impulsar su sector agrícola que hoy por hoy representa el 25 por ciento de las exportaciones estadounidense, explicó Romano.
Al ser cuestionado sobre el por qué los niveles de popularidad de la actual administración se han mantenido altos, pese a la austeridad promovida por presidencia, el director ejecutivo de HSBC México rehusó a pronunciarse sobre el tema político, pero recalcó que el país tiene “bases económicas sólidas” que le permiten crecer, así que el próximo gobierno, sea de la orientación que sea, “ya se dio cuenta que es muy importante la disciplina fiscal”.
Axel Christensen, director de Estrategia de Inversión para América Latina en BlackRock, subrayó que uno de los mayores riesgos para la economía mexicana y mundial es la inflación. “Nos vamos a tener que acostumbrar a vivir con un poco más de inflación de la que estábamos acostumbrados a ver. Va a costar mucho para que la inflación regrese a los niveles que los bancos centrales se habían fijado anteriormente”, advirtió.
Por su parte, Ignacio Saralegui, estratega senior de inversiones de Vanguard Latin America, consideró que otra parte de la fortaleza de la economía mexicana viene por parte del dólar, dada las alzas decididas por Banco de México en su tasa de interés, que han llevado a un diferencial de 600 puntos base con la tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos. Así que, una vez que se relaje esta política, la moneda mexicana podría depreciarse, advirtió.