La poesía es un asunto de espíritus elevados, elegidos y encumbrados, gente de bien, privilegiados entre los privilegiados, no un tema que competa a la torpe sensibilidad de las masas. El pópulo debe admirar a los poetas, no entenderlos. Ni siquiera hace falta que los lean. Lo sucedido con la Casa del Poeta Ramón López Velarde, el que la Secretaría de Cultura de la CDMX haya querido hacer público y cabaretero lo que debe ser solemne y de unos cuantos, no es otra cosa que la desastrosa lógica de quienes creen que pueden tomar la cultura en sus manos.
El vencimiento del permiso administrativo temporal que tenía la Fundación Casa del Poeta I.A.P., devino en la arbitraria, autoritaria y completamente legal toma de control del inmueble, que forma parte del patrimonio inmobiliario público de la Ciudad de México desde que el gobierno lo comprara en 1989, y la desastrosa iniciativa anti libertaria de arrebatar de las manos de Guillermo Sheridan y su I.A.P. “[…] una apta casita simbólica y casi secreta que nunca había molestado a nadie […]” como él mismo escribió en su columna Minutario en El Universal, y quererla convertir en un cabaret público.
No hay nada más insultante de las buenas costumbres del bien vivir a costillas del erario, que perder el control de una casita que año con año recibía subsidio del Gobierno de la Ciudad de México, de una casita desde la cual se dictaba, de forma ideologicamente no ideologica y partidariamente no partidista, el canon de una poesía tan plural que se mantenía abierta a todo aquel que aplaudiera a quienes dictaban el canon.
Pero si a eso le sumamos que se intentó convertir esa castiza casita secreta en un cabaret, la afrenta deja de ser afrenta y se convierte en atentado ¡¿Qué clase de poesía puede albergar un cabaret?! Alimañas como Tristan Tzara y los dadaístas hicieron del cabaret el epicentro de sus aullidos y manifiestos. La sabandija de Bertol Brecht se apropió del cabaret para politizar el entretenimiento y colocar al espectador en posición crítica ¡Oprobioso orpobio marxista ese de llevar la poesía al populacho y querer politizarlo!
Entrados en gastos
El Comité de Defensa de la Casa del Poeta, héroes desideologizados que defienden el ideológico derecho a ser los dueños de la poesía, sostiene que la propuesta de la Secretaría de Cultura de la CDMX de hacer un cabaret en la la Casa del Poeta Ramón Lopez Velarde, implica un conflicto de interés dada la trayectoria cabaretera de Ana Francis Mor, Secretaria de Cultura de la CDMX. Se quedan cortos, el conflicto es mucho mayor, Ana Francis Mor no sólo se ha dedicado al cabaret, lleva años metida en el mundo de la cultura y ahora es secretaría de cultura de la CDMX y, como si eso fuera poco, ¡quiere ejecutar políticas culturales! ¡Oprobioso oprobio transformacional!
- Carlos Bortoni es escritor. Su último libro es Polvo, publicado por Casa Editorial Abismos.
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