Etiqueta: Raúl Torres Guerrero

  • Mientras México celebra su Independencia, ellos parecen esperar el 4 de julio

    Mientras México celebra su Independencia, ellos parecen esperar el 4 de julio

    Durante este 2026, varios políticos mexicanos viajaron a Estados Unidos para denunciar a adversarios, pedir acciones de Washington o promover una mayor participación estadounidense en asuntos mexicanos. Alito Moreno, Lilly Téllez, Francisco García Cabeza de Vaca, Raúl Torres, Tania Larios, Manuel Andrade, Mario Zamora y Rosi Orozco aparecen, no deberían celebrar hoy la Independencia de México, deberían esperarse al 4 de julio.

    México celebra hoy su Independencia, pero hay una parte de la clase política que parece tener una interpretación bastante peculiar de la soberanía nacional: cuando las instituciones mexicanas no les dan la respuesta que quieren, cruzan la frontera y buscan que Washington intervengaen nuestro país.

    Alejandro Moreno Cárdenas

    El caso más evidente es el de Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI. En 2026 convirtió Washington en una extensión de su estrategia contra Morena. En mayo realizó una gira de tres días por la capital estadounidense y afirmó haber presentado solicitudes ante los departamentos de Estado, Justicia y Tesoro para que Morena fuera declarado organización terrorista, argumentando presuntos vínculos del partido con organizaciones criminales. Y no fue la única ocasión: en agosto volvió a Washington y llevó ante el Departamento de Estado su confrontación con consejeros del INE, solicitando sanciones y la cancelación de sus visas estadounidenses por medidas que le impedían utilizar expresiones como “narcopartido” o “narcogobierno”.

    Pero Moreno había ido incluso más lejos desde enero. El 31 de enero respaldó públicamente una eventual intervención de Estados Unidos en México para combatir al narcotráfico, una postura que coloca su estrategia en un terreno todavía más delicado. En otras palabras, no se trata únicamente de un político que denuncia corrupción o delincuencia ante autoridades de otro país: se trata de un dirigente partidista que ha defendido que Washington tenga una participación directa en un problema mexicano. Y mientras el PRI habla de patriotismo, soberanía y defensa de las instituciones, su presidente nacional aparece solicitando que dependencias del Gobierno estadounidense clasifiquen como terrorista a un partido político mexicano. 

    Lilly Téllez

    El segundo nombre que destaca es Lilly Téllez, senadora del PAN, quien durante 2026 llevó a Estados Unidos una parte importante de su discurso contra Morena y el crimen organizado. En mayo denunció en territorio estadounidense un supuesto pacto entre Morena y el Cártel de Sinaloa, acusando al Gobierno mexicano de proteger a presuntos “narcopolíticos”. Téllez también ha defendido una participación estadounidense más intensa frente a los cárteles.

    Aquí, sin embargo, conviene hacer una precisión: no todo lo que ha dicho Téllez en Estados Unidos durante 2026 constituye una petición formal de intervención extranjera; algunas de sus declaraciones son denuncias políticas y llamados a fortalecer la cooperación bilateral. Aun así, el patrón es evidente: una senadora mexicana utiliza escenarios estadounidenses para presentar ante audiencias de aquel país una versión de México en la que el crimen organizado habría penetrado las estructuras del Estado. Y en agosto volvió a utilizar el tema de Estados Unidos como arma política interna al desafiar a legisladores de Morena a romper sus visas tras la cancelación de la de Andy López Beltrán.

    Francisco García Cabeza de Vaca

    Otro caso particularmente llamativo es el de Francisco García Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas y militante del PAN. Su situación es distinta porque actualmente permanece en Estados Unidos mientras enfrenta en México procesos y señalamientos que él atribuye a una persecución política. Desde territorio estadounidense ha sostenido que las autoridades de ese país conocen su versión de los hechos y ha destacado su colaboración previa con agencias estadounidenses contra organizaciones criminales y el llamado huachicol fiscal.

    En febrero participó además en Washington en actividades relacionadas con el combate al narcoterrorismo, donde defendió que combatir este fenómeno debía ser una prioridad para México. Es decir, un político mexicano que enfrenta problemas judiciales en México ha construido buena parte de su defensa política desde Estados Unidos, apelando precisamente a sus vínculos y cooperación con autoridades estadounidenses. La escena vuelve a ser incómoda: el conflicto político mexicano termina cruzando la frontera y adquiriendo dimensión internacional.

    Raúl Torres Guerrero

    En febrero también apareció Raúl Torres Guerrero, diputado migrante del PAN en la Ciudad de México, en actividades políticas desarrolladas en la capital estadounidense alrededor de la agenda de narcoterrorismo.

    Torres participó en actividades vinculadas con CPAC, dentro de un encuentro cuyo eje fue el narcotráfico, el narcoterrorismo y la posibilidad de una cooperación estadounidense mucho más agresiva frente al crimen organizado mexicano. 

    Tania Larios

    El mismo contexto alcanza a Tania Larios, diputada priista, quien viajó a Washington durante los días 4 y 5 de febrero para participar en actividades vinculadas con CPAC y la agenda de narcoterrorismo.

    El encuentro reunió a políticos mexicanos y estadounidenses alrededor de acusaciones sobre narcotráfico, infiltración criminal y seguridad nacional. En ese contexto se planteó una mayor colaboración de Estados Unidos e incluso se discutió la posibilidad de una participación militar estadounidense contra organizaciones criminales mexicanas..

    Manuel Andrade Díaz

    Otro nombre que aparece en la investigación es Manuel Andrade Díaz, exgobernador de Tabasco y figura priista, quien participó en el Combating Narco-Terrorism Summit celebrado en Washington el 5 de febrero de 2026.

    El foro estuvo dedicado precisamente a narcotráfico, narcoterrorismo y cooperación entre México y Estados Unidos. Andrade aparece entre los participantes mexicanos de aquel encuentro, la idea de recurrir a Washington para abordar los problemas políticos y de seguridad mexicanos no fue patrimonio de un solo dirigente, sino que encontró eco en una delegación más amplia de políticos opositores.

    Mario Zamora

    También estuvo Mario Zamora Gastélum, político priista, quien participó en las actividades desarrolladas en Washington alrededor de aquella agenda de narcoterrorismo.

    No fue un viaje turístico ni una visita protocolaria: se trató de un encuentro político estadounidense en el que participaron opositores mexicanos y donde se habló de narcotráfico, “narcogobierno” y de la necesidad de incrementar la cooperación de Estados Unidos frente al crimen organizado.

    Rosi Orozco

    Finalmente aparece Rosi Orozco, también vinculada con las actividades de la delegación mexicana que participó en el foro de Washington de febrero. Su presencia forma parte del mismo episodio político alrededor del narcoterrorismo y la cooperación con Estados Unidos. 

    Este 16 de septiembre habría que preguntar qué políticos están dispuestos a defender sus causas dentro de las instituciones mexicanas y cuáles prefieren tocar la puerta de Washington. Porque una cosa es pedirle a Estados Unidos que persiga criminales que operan a ambos lados de la frontera y otra es pedirle que castigue partidos, funcionarios, consejeros electorales o adversarios políticos mexicanos.

    México podrá tener muchos problemas, pero si la solución para algunos políticos consiste en viajar a Estados Unidos a pedir que otro país meta las manos en nuestra política, quizá deberían esperar menos al 16 de septiembre y comenzar a celebrar desde el 4 de julio.

  • Confirmado, diputada migrante suplente del PAN en la CDMX no migró, vivía y trabajaba en México

    Confirmado, diputada migrante suplente del PAN en la CDMX no migró, vivía y trabajaba en México

    Por: Luis Piña

    Shirley Vianney Rangel López, diputada suplente del PAN en la Ciudad de México por la figura migrante, no cumplía con los requisitos para ostentar la representación migrante.

    Según el Formulario de Aplicación de Registro del Instituto Nacional Electoral, del cual LosReporterosMx tiene copia, la esposa del titular de la fórmula migrante, Raúl Torres, declaró tener tres años de residencia en su domicilio en México, lo que desmiente su aseveración de vivir en Estados Unidos.

    A través de un video publicado en redes sociales durante el periodo de campañas, Shirley aseguró vivir en Nueva York; sin embargo, el documento del INE contradijo esa afirmación. No solo eso: también declaró ser empleada, lo que confirma lo que en semanas anteriores habíamos revelado.

    En la publicación que realizamos el pasado 12 de febrero, se documento cómo Shirley es esposa del diputado titular de la figura migrante, Raúl Torres, además de haber trabajado en el INAI y percibir un sueldo bruto superior a los 73 mil pesos mensuales en 2024, mismo año en el que fue elegida como legisladora.

    Con este documento queda en evidencia cómo el PAN en la CDMX ha tenido que mentir para convertir el Congreso de la capital en una empresa familiar para los blanquiazules.

  • Diputados de la CDMX en la mira por su asistencia a cumbre ultraderechista en EUA

    Diputados de la CDMX en la mira por su asistencia a cumbre ultraderechista en EUA

    El Congreso de la Ciudad de México exige transparencia sobre la participación de legisladores en la CPAC, un foro considerado extremista.

    La Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso capitalino está bajo presión. Los legisladores de Morena han denunciado la asistencia de sus colegas Raúl Torres Guerrero, del PAN, y Tania Larios Pérez, del PRI, a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), un evento que promueve agendas de ultraderecha.

    Durante la sesión, la diputada Brenda Ruiz expresó su indignación. “Esta cumbre no fomenta el diálogo ni la diversidad de ideas. Es un foro que respalda políticas anti-inmigrantes y ataca derechos fundamentales”. La legisladora también se sintió avergonzada al ver a representantes de la legislatura mexicana asociándose con figuras polémicas como Matt Schlapp, presidente de la CPAC, vinculado a escándalos de agresión sexual.

    Además de exigir una revisión de los lineamientos que regulan la representación institucional en el extranjero, los morenistas demandan que el PAN y el PRI informen sobre sus vínculos con organizaciones que promueven discursos de odio. Ruiz señaló que, aunque la participación de Torres y Larios fue “irrelevante” para los medios presentes, su acción arrastra a la dignidad de todo el Congreso.

    El líder del PAN, Andrés Atayde Rubiolo, justificó la asistencia de sus compañeros tratando la situación como “diplomacia parlamentaria”. Sin embargo, no dio razones del por qué no se notificó a la Jucopo o al pleno sobre su participación.

    Por su parte, la diputada Valeria Cruz lamentó que el representante de la comunidad migrante en EUA tenga lazos con grupos que fomentan el odio. “Es alarmante que no hayan denunciado las políticas de violencia de Donald Trump ni las violaciones a derechos humanos del ICE”, criticó.

    El legislador Paulo Emilio González también exigió explicaciones. Destacó una fotografía de los diputados con el exgobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, quien enfrenta serios cargos relacionados con el narcotráfico. “¿Con qué autoridad vienen a hablar sobre narcoterrorismo?” cuestionó.

    Frente a la tribuna, los morenistas levantaron carteles que decían: “Cabeza de Vaca no es migrante, es prófugo de la justicia” y “La Transformación cuida a los migrantes”. La controversia sobre la presencia de estos legisladores en un evento de ultraderecha y su impacto en las comunidades migrantes se mantiene en el centro del debate.

  • PAN y PRI: contra México desde foros conservadores en Washington 

    PAN y PRI: contra México desde foros conservadores en Washington 

    Por Nathael Pérez

    Legisladores del PAN y del PRI viajaron a Washington para participar en una cumbre organizada por grupos conservadores de EUA donde se habló de “narcoterrorismo” en México, priorizando foros extranjeros y narrativas afines a la derecha estadounidense en un momento sensible para la relación bilateral.

    Legisladores del PAN y del PRI viajaron a Washington D.C. para participar en la llamada Cumbre Contra el Narcoterrorismo, un foro organizado por sectores conservadores de Estados Unidos que ha promovido una narrativa de línea dura sobre seguridad y migración en México.

    Entre los asistentes se encontró el diputado local del PAN, Raúl Torres Guerrero, quien anunció su participación en actividades realizadas en el Capitolio, donde abordó el tema del “narcoterrorismo” en México ante legisladores y actores políticos estadounidenses. A la delegación también se sumó Tania Larios, coordinadora del PRI en el Congreso de la Ciudad de México.

    El viaje generó críticas inmediatas, no solo por el contenido del foro, sino por el momento en que se realizó. De acuerdo con legisladores del oficialismo, los diputados de oposición se ausentaron de una sesión ordinaria del Congreso capitalino para acudir al evento en EUA, lo que es una falta de responsabilidad frente a su labor legislativa y a los ciudadanos que representan.

    Es cuestionable que la oposición recurra a foros extranjeros organizados por corrientes políticas conservadoras, los cuales han sido utilizados para difundir narrativas que estigmatizan al país y que, en el pasado, han servido como argumento para justificar presiones externas sobre México.

    Raúl Torres justificó su presencia en Washington bajo el argumento de “incidir” en la relación bilateral y denunciar presuntas fallas del gobierno federal en materia de seguridad. Sin embargo, esta postura ha sido señalada como políticamente irresponsable, al reproducir en foros extranjeros discursos alineados con la derecha estadounidense, los mismos que históricamente han servido para endurecer la postura de EUA contra México y abrir la puerta a mayores presiones e intentos de injerencia.

    El episodio se da en un momento delicado para la relación México–EUA, y que legisladores mexicanos viajen a Washington para respaldar discursos de la derecha estadounidense no es diplomacia, sino cabildeo contra su propio país, demostrando una subordinación política y el entreguismo, motivado por intereses ajenos más que por la defensa de la soberanía nacional.