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  • Super Bowl 60 en medio de tensión migratoria y protesta social

    Super Bowl 60 en medio de tensión migratoria y protesta social

    El ICE desplegará operativos migratorios durante el Super Bowl 60 en California, en medio de protestas por la política de Trump y una creciente tensión social. El evento deportivo más visto del año se convierte en el escenario de control federal con millones de aficionados latinos en la mira.

    En un contexto donde el deporte suele fungir como punto de encuentro social, el Super Bowl 60 se perfila ahora como un espacio atravesado por la política migratoria de Estados Unidos. El servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) confirmó que llevará a cabo operativos de control durante el partido del próximo 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California , como parte de una estrategia de seguridad federal que no será modificada pese al creciente rechazo ciudadano. 

    De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional, la presencia del ICE responde a una lógica de protección integral. La decisión ocurre en un momento de alta sensibilidad social, marcado por la represión del gobierno de Donald Trump contra migrantes indocumentados y por recientes enfrentamientos entre fuerzas federales y manifestantes.

    El partido entre los Halcones Marinos de Seattle y los Patriotas de Nueva Inglaterra no sólo centra la atención deportiva del país, sino que se lleva a cabo en un momento de tensión política, luego de que en Minneapolis dos ciudadanos estadunidenses murieran por disparos de fuerzas federales durante operativos de seguridad. 

    Las autoridades federales insistieron en que quienes se encuentren legalmente en el país y no infrinjan otras leyes no tendrán nada que temer, aunque activistas y organizaciones civiles advierten que la presencia del ICE en eventos masivos funciona como mecanismo de intimidación para las comunidades latinas y migrantes. 

    La NFL estima que cerca de 40 millones de aficionados latinos siguen este deporte en Estados Unidos, mientras que en México se contabilizaron 39.9 millones de seguidores hasta el año pasado, consolidándose como el mayor mercado internacional de la liga. 

    El Super Bowl se mantiene como un evento de alto perfil económico, el Levi’s Stadium cuenta con una capacidad para 68 mil 500 personas, agotó rápidamente los accesos que inicialmente se encontraban entre 950 y 8 mil 500 dólares, mientras que en la reventa los precios más bajos rondan entre los 6 mil dólares.

    Las redadas y operativos federales han provocado choques en el centro de Los Ángeles, con protestas generalizadas, pese a las advertencias del gobierno sobre el riesgo de elevarse a la violencia.

    Así el Super Bowl 60 se orienta a ser mucho más que un duelo deportivo, se convierte en un laboratorio político estadounidense, donde la seguridad nacional, la migración y el espectáculo se enlazan. 

    iEn un país marcado por la confrontación, la pregunta persiste ¿puede el deporte mantenerse al margen cuando las redadas y la política ya ocupan las gradas?

  • Estados Unidos refuerza seguridad para el Mundial entre amenazas tecnológicas y presión migratoria

    Estados Unidos refuerza seguridad para el Mundial entre amenazas tecnológicas y presión migratoria

    Con millones de visitantes en puerta, Estados Unidos despliega un operativo de seguridad histórico para el Mundial, mientras crecen las alertas por drones, ciberataques y refuerzos de medidas migratorias que inquieta a los aficionados internacionales. 

    Estados Unidos se alista para recibir a millones de personas en el torneo mundialista, en un contexto de alta tensión política y de seguridad. Además de los aficionados locales, se espera el arribo de más de cinco millones de visitantes extranjeros, lo que ha detonado un amplio operativo federal para enfrentar desde posibles incursiones con drones hasta ciberataques coordinados en eventos masivos.

    El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció una inversión inicial de 115 millones de dólares exclusivamente en tecnología anti drones, recursos que serán administrados por una nueva oficina especializada en detección de aeronaves no tripuladas. A esto se suma una adicional de 350 millones de dólares por parte de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) para los 11 estados sede del Mundial.

    Las autoridades consideran que la amenaza aérea dejó de ser marginal. La experiencia del conflicto en Ucrania demostró que drones comerciales, incluso de bajo costo, pueden convertirse en armas de alto impacto cuando se combinan con explosivos o sistemas de navegación remota, elevando el riesgo en eventos con multitudes. 

    Las fuerzas armadas, policías locales y gobiernos estatales ya han llevado a cabo ejercicios de simulación de ataques en estadios y fan fest, con el objetivo de perfeccionar respuestas ante escenarios de sabotaje aéreo y digital. Parte de este esfuerzo se financia con recursos gubernamentales por 500 millones de dólares para que agencias locales adquieran equipos de bloqueo y rastreo de drones.

    Expertos en ciberseguridad advierten que la creciente polarización en Estados Unidos podría convertir al Mundial en blanco de “hacktivistas”, con intentos de sabotaje a sistemas de transporte, boletaje  o comunicaciones. 

    Sin embargo, el endurecimiento del tema migratorio agrega una preocupación, puesto que el gobierno estadounidense amplió restricciones de visitas no turísticas a 75 países, entre los que se encuentran Irán, Brasil, Colombia y Egipto, cuyas selecciones participarán en el torneo, lo que ha sembrado dudas sobre el libre tránsito de miles de aficionados. 

    Aunque la FIFA lanzó el “FIFA Pass” para agilizar trámites de visado a quienes ya cuentan con boletos, el temor a inspecciones agresivas, revisiones de redes sociales y posibles detenciones, se mantiene. A ello se suma el antecedente de casi 3 millones de deportaciones  bajo la línea actual migratoria, así como el debate abierto sobre si se permitirán redadas del ICE incluso en las sedes del Mundial.

    En este contexto, crece la percepción de que Donald Trump podría no sólo mantener sino intensificar operativos migratorios, e incluso endurecer la narrativa de seguridad con acciones de fuera que algunos temen deriven en redadas masivas o respuestas extremas ante cualquier incidente. Así, mientras Estados Unidos promete reforzar el mayor evento deportivo del planeta, el Mundial se perfila no sólo como una fiesta de fútbol, sino como una prueba crítica de control, vigilancia y tensiones políticas en uno de los momentos más  marcados por la confrontación del país. 

  • Redadas de ICE impactan economía de Minneapolis

    Redadas de ICE impactan economía de Minneapolis

    Las operaciones federales de ICE han desatado protestas y cierres de comercios locales en Minneapolis, Minnesota mientras las grandes firmas de la región evitan pronunciarse por temor a represalias políticas.

    El incremento de las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minnesota, Minneapolis ha comenzado a debilitar la estabilidad económica local y a tensar el clima social. Mientras, los pequeños comercios en áreas como Lake Street implementan protocolos de emergencia, las grandes corporaciones del estado mantienen silencio ante la situación en la ciudad que contrasta con su activismo social en años anteriores.

    La situación alcanzó un punto crítico tras la muerte de Renee Good, quien falleció la semana pasada a manos de agentes federales de ICE. Sumado a las detenciones registradas frente al edificio federal Bishop Henry Whipple el pasado 15 de enero, ha provocado manifestaciones masivas.

    En Richfield, se reportó la detención de dos empleados de Target, ambos ciudadanos estadounidenses, por parte de agentes federales. Ante esto, el legislador estatal Michael Howard ha instado a las empresas a ser más transparentes y a exigir órdenes judiciales antes de permitir el ingreso de autoridades migratorias a sus instalaciones.

    En el corredor comercial de Lake Street, epicentro de la comunidad latina, los negocios han cambiado. Restaurantes cómo Pineda Tacos han colocado letreros de “NO ICE” y operan bajo estrictas medidas de seguridad.

    Dueños de firmas locales han optado por el silencio para evitar atraer la atención de las autoridades, permitiendo a sus trabajadores faltar si se sienten en riesgo.

    Minnesota alberga a 17 de las empresas más importantes del país, incluidas Target, UnitedHealth y General Mills. En 2020 estas firmas se pronunciaron tras la muerte de George Floyd, en esta ocasión han optado por el silencio. Consultadas por agencias de noticias, ninguna de estas compañías, ni otras como 3M, Best Buy o Cargill han emitido declaraciones sobre el impacto de las redadas.

    La Cámara de Comercio Regional de Minneapolis advirtió que la economía local, valuada en 350 mil millones de dólares, ya presenta síntomas de devaluación. Mike Logan, director ejecutivo de la organización, indicó que los efectos negativos se extienden desde las grandes granjas y empresas industriales hasta los emprendedores independientes.

    Mientras el gobierno federal justifica las tácticas de control migratorio, las encuestas sugieren que el 69% de la población prefiere que las agencias den prioridad a la seguridad ciudadana y minimicen los daños físicos durante los arrestos. Por ahora, el panorama en Minneapolis es de una economía en alerta y una sociedad civil que exige respuestas tanto al gobierno como a sus líderes empresariales.

    – A.P.R.

  • Chicago crea comisión inédita para documentar abusos de ICE y CBP

    Chicago crea comisión inédita para documentar abusos de ICE y CBP

    El organismo, impulsado por el gobernador JB Pritzker, busca romper la impunidad federal y dejar un registro histórico de violaciones a derechos humanos contra migrantes.

    Chicago se convirtió en la primera ciudad de Estados Unidos en contar con una comisión especializada para investigar abusos cometidos por agentes migratorios, en un contexto marcado por redadas violentas, uso de gases químicos y hostigamiento sistemático contra comunidades migrantes. La Comisión para el Rendimiento de Cuentas de Illinois (IAC) nació como respuesta directa a la impunidad con la que operan el ICE y la CBP.

    Creada por el gobernador JB Pritzker, la comisión es encabezada por el juez federal retirado Rubén Castillo y está integrada por expertos legales y defensores de derechos humanos. Su misión es clara: documentar con pruebas, testimonios y evidencia audiovisual los abusos federales, en especial en Chicago, ciudad señalada por la Casa Blanca como objetivo prioritario de su política antimigrante.

    La primera audiencia pública expuso casos alarmantes: familias atacadas con gas pimienta dentro de sus vehículos, trabajadores agredidos durante detenciones y manifestantes pacíficos reprimidos con sustancias químicas. Castillo fue contundente: “Esto no puede convertirse en la nueva normalidad”.

    La comisionada Susan Gzesh, académica de la Universidad de Chicago, explicó que la IAC busca construir un archivo histórico que permita, en el futuro, enjuiciar a los responsables. También señaló que la comisión enfrenta una batalla contra la desinformación oficial, al documentar casos que el propio Departamento de Seguridad Interna ha negado, pese a evidencia médica y videográfica.

    Uno de los episodios más graves —la agresión con gas pimienta a una familia con una niña de un año— fue presentado pese a que el DHS afirmó que “nunca ocurrió”. Para la comisión, este caso simboliza el nivel de cinismo y negación institucional.

    Expertos médicos invitados advirtieron que el uso de gas lacrimógeno y pimienta constituye fuerza excesiva, sustancias incluso prohibidas en conflictos armados internacionales, pero utilizadas sin regulación contra civiles. La IAC realizará tres audiencias más y emitirá un informe oficial en abril, con la intención de que la verdad documentada rompa la impunidad federal.

  • Sheinbaum exige respeto a migrantes y rechaza criminalización en EUA

    Sheinbaum exige respeto a migrantes y rechaza criminalización en EUA

    La mandataria llamó a frenar las redadas migratorias y aseguró que México reforzó la defensa legal y humanitaria para proteger a sus connacionales en Estados Unidos.

    La presidenta Claudia Sheinbaum condenó nuevamente las redadas migratorias en Estados Unidos y subrayó que “las y los mexicanos no son criminales, sino personas trabajadoras que sostienen a sus familias y aportan a la economía estadounidense”. La postura, dijo, ha sido comunicada directamente al presidente Donald Trump y a funcionarios como el secretario de Estado, Marco Rubio, junto con diversas notas diplomáticas que exigen respeto a los derechos de los migrantes.

    Sheinbaum explicó que el Gobierno de México ha reforzado la defensa de sus connacionales. Entre las medidas destaca la ampliación de líneas de apoyo para migrantes, así como contratos con organizaciones de abogados que brindan acompañamiento legal. Además, instruyó a los consulados a mantener presencia permanente en centros de detención para vigilar el respeto a los derechos humanos.

    La mandataria detalló que, en casos de deportación o repatriación, se aplican distintos programas de asistencia, desde la Tarjeta de Apoyo al Migrante y la Tarjeta Paisano, hasta su afiliación al IMSS, apoyo para el retorno a sus comunidades y acompañamiento para conseguir empleo. Quienes ingresan por tierra son recibidos en centros especializados donde se les brinda atención inmediata.

    Asimismo, recordó que los consulados están obligados a apoyar a los paisanos que deseen denunciar abusos en territorio estadounidense. Aunque los consulados no pueden presentar directamente las denuncias, organismos legales aliados pueden hacerlo, por lo que el gobierno trabaja estrechamente con ellos para garantizar protección integral.

  • Trump activa operativo migratorio en Charlotte y desata tensión local

    Trump activa operativo migratorio en Charlotte y desata tensión local

    Organizaciones comunitarias y autoridades locales se movilizan para frenar detenciones arbitrarias y respaldar a familias migrantes ante el nuevo despliegue federal.

    El presidente Donald Trump volvió a encender alarmas con un nuevo operativo migratorioen Charlotte, Carolina del Norte, pese a la oposición del gobierno local. La presencia de agentes federales realizando arrestos en distintos puntos de la ciudad abrió una ola de vigilancia comunitaria, protestas y llamados a la calma por parte de autoridades estatales y municipales.

    La estrategia, parte del plan de Trump para enviar agentes migratorios a ciudades gobernadas por demócratas, ha generado temor y ansiedad en una población diversa donde más de 150 mil habitantes son migrantes. Activistas y grupos civiles han comenzado a documentar posibles redadas, informar sobre derechos y acompañar a las familias más vulnerables.

    El gobierno federal justificó el despliegue usando el caso del asesinato de una mujer ucraniana en agosto, a pesar de que el crimen en la ciudad ha disminuido más de 20% en 2025, según datos de AH Datalytics. Funcionarios locales rechazaron que el operativo tenga relación con la seguridad pública y recalcaron que los agentes no pueden aplicar leyes estatales o locales.

    La alcaldesa Vi Lyles calificó el despliegue como una acción que “provoca miedo e incertidumbre innecesarios”, mientras representantes estatales alertaron sobre los riesgos de la intervención federal. La policía de Charlotte-Mecklenburg reiteró que no participa en operativos migratorios.

    Aunque congresistas republicanos pidieron activar a la Guardia Nacional, el gobernador Josh Stein descartó la solicitud y afirmó que la seguridad de los vecindarios depende de las autoridades locales. Hasta ahora, no hay indicios de que la Guardia Nacional se involucre en Charlotte, a diferencia de otras ciudades donde Trump ya ha intentado desplegarla.

  • Expatriados en CDMX se suman a protesta global contra Trump

    Expatriados en CDMX se suman a protesta global contra Trump

    Decenas de estadounidenses residentes en México se unieron a la jornada “No a los reyes”, que reunió a millones en todo Estados Unidos contra las políticas del mandatario.

    Ciudadanos estadounidenses radicados en la Ciudad de México participaron este sábado en la protesta internacional contra el presidente Donald Trump, como parte del movimiento “No a los reyes”, que se replicó en los 50 estados de Estados Unidos y otros países.

    La manifestación se realizó frente a la embajada de Estados Unidos en Paseo de la Reforma, donde los asistentes desplegaron pancartas con mensajes como “Sí a los migrantes, no a los tiranos” y “Chinga tu MAGA”, en rechazo a la política migratoria y a las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

    El movimiento “No a los reyes” congregó a más de 7 millones de personas en 2 mil 700 manifestaciones dentro de Estados Unidos, desde grandes ciudades como Nueva York, Washington, Chicago y Boston, hasta pequeños pueblos y la residencia de Trump en Mar-a-Lago, Florida. Los organizadores señalaron que la protesta busca transmitir que Estados Unidos es un país de iguales, regido por leyes y democracia, no por el poder absoluto de un “rey”.

    Las protestas surgieron tras decisiones de Trump de desplegar tropas en varias ciudades y de perseguir opositores políticos, medidas calificadas por críticos como signos de autoritarismo. Entre los manifestantes estuvieron activistas, ciudadanos comunes y figuras públicas como el actor Robert De Niro, quienes llamaron a alzar la voz de manera pacífica y a defender la democracia.

    Con este pronunciamiento internacional, los estadounidenses residentes en México se suman a un movimiento que busca frenar lo que consideran un retroceso democrático y defender los derechos de migrantes y ciudadanos dentro y fuera de su país.

  • Tensión en Chicago: Agentes federales atacados durante redada de inmigrantes

    Tensión en Chicago: Agentes federales atacados durante redada de inmigrantes

    En un violento enfrentamiento en Chicago, agentes federales fueron atacados mientras realizaban una redada contra inmigrantes indocumentados. El incidente dejó a varios oficiales heridos y generó un clima de incertidumbre en la comunidad.

    Durante una reciente operación en Chicago, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se encontraron en medio de un ataque inesperado. La redada, que tenía como objetivo a inmigrantes indocumentados, se tornó violenta cuando diez vehículos rodearon a las fuerzas de seguridad. En medio del caos, uno de los atacantes abrió fuego con un arma semiautomática, poniendo en riesgo la vida de los agentes.

    Los testigos describieron escenas de pánico y confusión. “Nunca había visto algo así. La gente corría por todas partes”, comentó un residente que presenció el ataque. Este tipo de violencia no solo afecta a los agentes, sino que también siembra el miedo en la comunidad inmigrante, que ya enfrenta desafíos significativos.

    Las autoridades han intensificado sus esfuerzos para llevar a cabo estas redadas, argumentando que buscan proteger a la comunidad. Sin embargo, muchos críticos sostienen que estas acciones generan más división y temor entre los inmigrantes. “La violencia no es la respuesta. Necesitamos un diálogo, no más enfrentamientos”, expresó un participante de la protesta.

    A medida que la situación se desarrolla, la comunidad espera respuestas y un enfoque más humano hacia la inmigración. La violencia en este tipo de operativos solo complica aún más una situación ya de por sí tensa.

  • Aumento de suicidios en centros de detención del ICE alerta a EUA

    Aumento de suicidios en centros de detención del ICE alerta a EUA

    Hacinamiento, maltrato y falta de atención médica agravan la salud mental de migrantes bajo custodia, mientras defensores denuncian condiciones inhumanas.

    La crisis humanitaria en los centros de detención del ICE se intensifica. Más de 60 mil migrantes se encuentran actualmente detenidos en instalaciones que presentan hacinamiento, insalubridad y deficiencias médicas, provocando un aumento de los intentos de suicidio, según reportes de organizaciones defensoras de derechos humanos y medios como The New York Times y Scripps News.

    De acuerdo con información recopilada por Patricia Caro para El País, desde enero, al menos doce personas han muerto bajo custodia. La falta de atención psicológica, el aislamiento prolongado y la separación familiar contribuyen a la desesperación de los detenidos. En algunos casos, quienes expresan pensamientos suicidas son puestos en celdas de aislamiento, donde la soledad y la insalubridad agravan su estado mental.

    Informes recientes muestran que el confinamiento solitario aumentó un 41% entre diciembre de 2024 y agosto de 2025, alcanzando más de 1,100 casos en un solo mes. Migrantes deportados relatan depresión, ataques de pánico y condiciones extremas, como dormir sobre superficies metálicas, sin inodoro funcional ni mantas, mientras la luz artificial permanece encendida las 24 horas.

    Familias detenidas con niños también han denunciado maltrato, frío extremo y falta de servicios médicos, mientras que congresistas que intentaron supervisar los centros fueron arrestados. Un juez federal calificó las condiciones como inconstitucionales e inhumanas, ordenando mejoras inmediatas en hacinamiento e insalubridad.

    A pesar de que el ICE asegura cumplir con estándares de atención médica y bienestar, activistas y abogados de los detenidos sostienen que las normas no se aplican, dejando a los migrantes en un entorno de alto riesgo para su vida y salud mental. La situación refleja la grave tensión entre la política migratoria y los derechos humanos en Estados Unidos, mientras se intensifica la vulnerabilidad de quienes buscan refugio o mejores oportunidades.

  • La ambiciosa meta de deportaciones de Trump y su dura realidad

    La ambiciosa meta de deportaciones de Trump y su dura realidad

    La administración de Donald Trump ha deportado cerca de 170 mil personas en 2025, lejos de su meta de un millón en su primer año.

    Donald Trump regresó a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025 con la misión de transformar la política migratoria en Estados Unidos. Su administración prometió llevar a cabo “la mayor deportación de la historia”, pero los resultados han sido muy diferentes. Hasta ahora, se han expulsado casi 170 mil inmigrantes, una cifra que no alcanza ni la mitad de su objetivo más modesto de un millón.

    Desde el inicio de su mandato, Trump firmó varios decretos para reforzar las políticas migratorias. Sin embargo, el número de deportaciones ha estado muy por debajo de las expectativas. Aunque el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha intensificado sus esfuerzos, la realidad ha limitado sus logros.

    A pesar de un aumento en los arrestos, desde el inicio del año fiscal, la meta de mil detenidos diarios no se ha cumplido. En mayo, tras presiones internas, la administración intentó elevar la cifra a 3 mil arrestos diarios. Aunque hubo un aumento momentáneo, el promedio se ha estabilizado en alrededor de 30 mil.

    Los arrestos han cambiado de enfoque. Antes, la Patrulla Fronteriza se encargaba de las detenciones en la frontera. Ahora, el ICE realiza la mayoría de las detenciones, muchas de ellas en cortes migratorias. Esta nueva estrategia se debe al aumento de la vigilancia y al congelamiento de cruces ilegales.

    La población en los centros de detención del ICE ha crecido casi un 50% desde enero, alcanzando cerca de 60 mil personas. Esto ha llevado al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a reabrir centros y crear otros nuevos para manejar el aumento de detenidos. Las condiciones en estos centros han sido objeto de críticas por su hacinamiento y el trato a los migrantes.

    Hasta ahora, la administración ha deportado aproximadamente 30 mil personas al mes, un aumento respecto a los 13 mil deportados mensualmente al inicio de su mandato. Sin embargo, esto sigue siendo insuficiente para alcanzar la cifra de un millón prometida.

    Aunque la administración ha presentado cifras más altas, estas incluyen a migrantes que han decidido abandonar el país por su cuenta. En comparación, deportaciones masivas anteriores, como la Operación Wetback, alcanzaron cifras mucho mayores.

    Con más de tres años de mandato por delante y un nuevo presupuesto para el ICE que supera el de otras agencias, Trump aún tiene tiempo para alcanzar su promesa de deportaciones masivas. La comunidad inmigrante sigue observando con preocupación la evolución de estas políticas y su impacto en sus vidas (Fuente: El País).