El político panista propone retirar el registro a partidos con candidatos vinculados al crimen, ignorando el historial de sospechas y acusaciones en el PAN.
El senador plurinominal, Ricardo Anaya, lanzó una propuesta radical en una reciente entrevista. El panista exige que las autoridades retiren el registro legal a cualquier partido político que postule a candidatos vinculados con el narcotráfico.
El queretano criticó duramente una iniciativa previa de Morena por considerarla blanda y puramente burocrática.
Anaya usó el reciente escándalo de Sinaloa para atacar directamente al partido en el poder. Mencionó que exfuncionarios estatales ya colaboran con la justicia de Estados Unidos. Según su postura, Morena rechaza un castigo severo porque sabe que perdería su registro debido a estas complicidades.
Esta postura firme genera dudas inmediatas sobre la memoria del propio político blanquiazul. La propuesta de Anaya choca de frente con la historia reciente de su partido. El Partido Acción Nacional ha cobijado a personajes con investigaciones abiertas por delitos graves.
Un ejemplo claro es Francisco García Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas perseguido por supuestos nexos delictivos. El mismo Anaya arrastra acusaciones serias desde hace años. Las autoridades lo investigaron por presunto lavado de dinero y recepción de sobornos millonarios.
Los ciudadanos notan con facilidad esta doble vara para medir la corrupción. Exigir la muerte política del rival por sospechas mientras se ignoran las faltas de casa debilita cualquier discurso. La congruencia es un valor escaso en la política actual.

