El presidente ignoró las preocupaciones económicas de millones de estadounidenses y aseguró que los precios bajarán en cuanto termine la guerra con Irán.
El miércoles, Donald Trump sorprendió al declarar que ama la inflación. Lo dijo justo después de que los datos confirmaron el mayor aumento de precios en tres años.
Un periodista le preguntó si le preocupaba el encarecimiento de la vida cotidiana. Su respuesta fue directa: “No, me encanta. Me encanta la inflación”. Luego prometió que los precios caerán “en picada” cuando concluya la guerra con Irán.
Los números cuentan otra historia. En mayo, la inflación llegó al 4.2% anual, el nivel más alto desde abril de 2023. Además, los precios subieron un 0.5% solo entre abril y mayo.
No es la primera vez que Trump minimiza el golpe al bolsillo de las familias. El mes pasado afirmó que no piensa “ni un poquito” en las finanzas de los estadounidenses cuando toma decisiones sobre la guerra con Irán.
Las encuestas reflejan el malestar. Solo el 22% de los ciudadanos aprueba cómo Trump maneja el costo de vida, según Reuters/Ipsos. Esa cifra está por debajo del 29% que apoyaba a Joe Biden en ese mismo tema cuando dejó la presidencia.
Trump hizo estas declaraciones mientras retomaba los ataques contra Irán. Ese día advirtió que Estados Unidos golpearía al país con fuerza. Horas antes, había culpado a Irán de demorar las negociaciones de paz. Al mismo tiempo, insistió en que ambas naciones estaban cerca de un acuerdo, algo que repite desde hace semanas sin que los enfrentamientos cesen.
El conflicto escaló después de que Irán derribó un helicóptero estadounidense cerca del estrecho de Ormuz el lunes por la noche. Estados Unidos respondió con ataques el martes. Los dos pilotos del helicóptero fueron rescatados frente a las costas de Omán.

