Miles de manifestantes exigen en Ucrania la restitución del ministro de Defensa destituido, mientras el mandatario evalúa relevar al jefe militar señalado por el conflicto.
El presidente ucraniano, Volodymir Zelensky, enfrenta una crisis política que no termina de resolverse. Todo comenzó cuando respaldó al comandante en jefe del ejército, Oleksandr Syrskyi, en su disputa con el entonces ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, y decidió destituir a este último. Desde entonces, multitudes protestan a diario en las calles y exigen que regrese a su cargo.
Zelensky tiene fama de escuchar el reclamo popular. Ya lo demostró meses atrás, cuando retiró una reforma judicial muy criticada por la ciudadanía. Ahora no está claro si tomará el mismo camino con Syrskyi, aunque admitió que no descarta removerlo. Esa declaración podría ser apenas un gesto para calmar los ánimos mientras busca una salida que no dañe su imagen.
Según medios ucranianos, Zelensky le ofreció a Fedorov un puesto nuevo, diseñado especialmente para él: coordinador general de la industria militar. Desde ahí podría supervisar la producción de armamento y negociar con aliados extranjeros. Algunas versiones indican que Fedorov pidió tiempo para pensarlo. Otras aseguran que solo aceptaría volver al ministerio.
Para explorar un posible cambio de mando, Zelensky se reunió el lunes por la noche con seis militares de alto rango. Entre ellos figuran Mykhailo Drapatyi, Volodymir Horbatyuk y Oleh Apostol, junto con los comandantes de los tres cuerpos de ejército: Andriy Biletsky, Ihor Obolenskyi y Denys Prokopenko.
En medio de la tensión, Syrskyi decidió responder públicamente. Publicó un artículo en el medio digital Militarnyi donde defendió su gestión al frente del ejército. Ahí explicó que prefiere concentrarse en la guerra y no en dar declaraciones, pero que su silencio podría interpretarse como una aceptación de las críticas.
El comandante rechazó las acusaciones que ha recibido. Aseguró que fue él quien creó las fuerzas de drones como unidad independiente y que los ascensos en su mando respondieron al mérito, no a la lealtad personal. También negó tener un conflicto con Fedorov y ofreció disculpas por si lo ofendió de alguna manera. Pidió, además, dejar de lado las diferencias personales y enfocarse en la victoria del país.
Mientras tanto, la guerra sigue cobrando víctimas. Este lunes murieron nueve marineros de India y Siria cuando Rusia atacó el buque mercante MV Golden Leo, que había zarpado de Odesa con un cargamento de cereales rumbo a India.
Del lado ruso también hubo pérdidas. Un ataque con drones ucranianos dejó diez heridos graves, entre ellos tres ciudadanos chinos que trabajaban en un parque industrial cerca de Moscú, donde opera la empresa Wildberries.
El ejército ruso confirmó que continúa atacando el puerto de Odesa y las embarcaciones vinculadas a las fuerzas ucranianas. Por su parte, el comandante de drones Robert Brovdi informó que ya suman 183 los buques rusos hundidos o dañados desde el inicio del conflicto naval.

