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  • EUA se queda casi sin misiles clave tras meses de ataques a Irán

    EUA se queda casi sin misiles clave tras meses de ataques a Irán

    El Ejército estadounidense consumió gran parte de sus misiles de precisión ATACMS y PrSM durante el conflicto con Irán, según fuentes citadas por Reuters. La situación abre dudas sobre la capacidad militar de Washington para responder a otras crisis internacionales.

    Tres personas con acceso a los datos revelaron que Estados Unidos utilizó “prácticamente todos” sus misiles de largo alcance en la guerra contra Irán, que ya suma cinco meses. Las fuentes pidieron mantener el anonimato por la sensibilidad del tema.

    Los proyectiles en cuestión son los sistemas de misiles tácticos del Ejército, conocidos como ATACMS, y los más recientes misiles de precisión PrSM. Estas armas permiten atacar objetivos a gran distancia con alta exactitud. Cada unidad cuesta más de un millón de dólares.

    Ningún funcionario precisó cuántos misiles quedan disponibles. Reuters señaló que este nivel de agotamiento no se había reportado antes públicamente.

    El vocero del Pentágono, Sean Parnell, respondió a las consultas de la agencia con un mensaje de confianza. Aseguró que el Ejército estadounidense sigue siendo el más poderoso del mundo y cuenta con todo lo necesario para actuar cuando el presidente lo decida.

    Una de las fuentes explicó que la reducción del arsenal responde a una estrategia deliberada. La administración Trump prefirió usar estos misiles en lugar de aviones tripulados, para evitar riesgos mayores al personal militar.

    Los inventarios de PrSM ya eran limitados antes del conflicto, pues se trata de un armamento relativamente nuevo. Por eso el Ejército ordenó una producción masiva de estos misiles con entrega prevista para 2027. Mientras tanto, el sistema ATACMS entra en fase de retiro gradual.

    Altos mandos militares también advirtieron sobre otro problema. Durante semanas alertaron al presidente sobre la escasez de armas defensivas, entre ellas los interceptores Patriot, cruciales contra misiles balísticos enemigos.

    La semana pasada, distintos medios reportaron que Trump decidió no lanzar una ofensiva más amplia dentro de Irán. La razón, según esas versiones, fueron las advertencias de sus asesores militares sobre el estado del arsenal. Un funcionario estadounidense contradijo esa versión y atribuyó la pausa a la presión de países del Golfo Pérsico.

    El conflicto en Medio Oriente también reavivó el debate sobre los límites del poder presidencial. Analistas cuestionan si Trump tiene autoridad para sostener hostilidades contra Irán sin autorización expresa del Congreso.

  • EUA admite: bombardear lanchas no frena la cocaína

    EUA admite: bombardear lanchas no frena la cocaína

    Una evaluación interna de la DEA, revelada por The Washington Post, confirma que 67 ataques y 221 muertos no cambiaron ni el precio ni la disponibilidad de la droga en territorio estadounidense.

    La Administración para el Control de Drogas reconoció, en un informe que aún no se hace público, que su ofensiva militar en el Caribe y el Pacífico oriental fracasó en su objetivo principal. El documento, filtrado a The Washington Post este lunes, muestra que los bombardeos contra embarcaciones no redujeron el flujo de cocaína hacia Estados Unidos.

    La operación, llamada Lanza del Sur, arrancó en septiembre de 2025. Desde entonces suma 67 ataques y 221 personas muertas. Pese a ese saldo, el suministro de droga se mantuvo intacto, según las propias cifras de la DEA.

    Funcionarios del Pentágono confirmaron la misma conclusión ante legisladores durante una reunión reservada. El precio del kilogramo en Florida bajó hasta ubicarse entre 13 mil y 15 mil dólares. Esa caída revela que la droga sigue llegando sin dificultad.

    Oferta, precio y pureza son las tres variables que Washington usa para medir el éxito de cualquier estrategia antidrogas. Ninguna se movió en la dirección que prometió la Casa Blanca. Donald Trump había asegurado en varias ocasiones que su ofensiva golpeó con fuerza al narcotráfico marítimo.

    Las rutas se trasladaron al aire

    Los grupos criminales cambiaron de método ante la presión naval. Las lanchas rápidas prácticamente desaparecieron de aguas internacionales. En su lugar, los cargamentos ahora viajan en embarcaciones más grandes que navegan pegadas a la costa, donde el riesgo de un ataque baja.

    Al mismo tiempo, creció el uso de aviones que despegan desde pistas clandestinas en la frontera entre Colombia y Venezuela. Estos vuelos avanzan hacia el este, sobrevuelan Guyana y Surinam, y evitan así el despliegue naval estadounidense.

    Un funcionario de la DEA, que pidió mantener su nombre en reserva, explicó la lógica del fenómeno al periódico. Comparó la situación con un globo: cuando se aprieta por un lado, el aire se desplaza hacia el otro. Las redes criminales, agregó, detectan los puntos débiles y los explotan de inmediato.

    El Pentágono defiende la estrategia

    El vocero del Pentágono, Sean Parnell, insistió en que Lanza del Sur cumple su función. Argumentó que las organizaciones criminales llevan décadas ajustando sus tácticas frente a cualquier presión externa. Definió el impacto de la campaña como una “fricción sistémica” sobre el narcotráfico.

    La ofensiva también sirvió para presionar a Nicolás Maduro. Fuerzas estadounidenses lo detuvieron en Caracas y lo trasladaron a un centro de reclusión en Nueva York a comienzos de enero. Seis meses después de esa captura, los ataques contra embarcaciones continúan sin pausa.

    Naciones Unidas denuncia ejecuciones extrajudiciales

    Naciones Unidas y varias organizaciones de derechos humanos calificaron los bombardeos como ejecuciones extrajudiciales. Entre las víctimas hay pescadores y contrabandistas de combustible. Washington nunca presentó ante un tribunal pruebas de que esas tripulaciones cometieran delitos.

    Human Rights Watch alertó la semana pasada a los gobiernos latinoamericanos sobre las graves consecuencias de sumarse a este tipo de operativos. La organización recordó que eliminar las garantías judiciales no reduce al crimen organizado.

    Esa advertencia llega justo cuando la estructura militar liderada por Estados Unidos sigue creciendo. El 7 de marzo, en el complejo Trump National Doral de Miami, el mandatario reunió a 12 jefes de Estado de la región. Ahí firmaron la Carta de Doral y crearon la Coalición de las Américas contra los Cárteles. Representantes de 17 países se sumaron con el compromiso de usar fuerza militar letal contra el narcotráfico. México no forma parte del bloque.

    Trinidad y Tobago, ubicado a pocos kilómetros de la costa venezolana, albergó maniobras de la Marina estadounidense. En Puerto Rico volvió a funcionar parte del aeropuerto de Roosevelt Roads, cerrado desde 2004. El jefe del Comando Sur, Francis L. Donovan, viajó a Ecuador el 14 de julio para coordinar la cooperación contra el narcotráfico.

    Colombia se unirá a la coalición el 7 de agosto, cuando Abelardo de la Espriella asuma la Presidencia. Su antecesor, Gustavo Petro, había denunciado en marzo un ataque estadounidense en territorio colombiano y exigió respeto a la soberanía nacional.

  • Pentágono enreda cifras de bajas en la guerra con Irán

    Pentágono enreda cifras de bajas en la guerra con Irán

    Una base de datos oficial del Departamento de Defensa muestra números distintos de militares muertos y heridos en los combates contra Irán, y eso ya generó reclamos en el Congreso.

    Los registros públicos del Pentágono sobre soldados estadounidenses caídos y lesionados en la guerra con Irán no coinciden entre sí. Esta situación abrió dudas sobre la forma en que el Departamento de Defensa contabiliza a sus víctimas.

    Funcionarios del Pentágono explican que el problema surge de una falla técnica en el Sistema de Análisis de Bajas de Defensa, conocido como DCAS. Esta plataforma concentra toda la información oficial sobre el conflicto. Aun así, hasta el viernes por la noche nadie había corregido las cifras.

    Las diferencias saltaron a la vista cuando la cantidad de militares muertos bajó de 18 a 14. Al mismo tiempo, los heridos registrados cayeron de 482 a 420. Esto resulta extraño porque el propio portavoz del Pentágono, Sean Parnell, había hablado de casi cien heridos adicionales desde que se reanudaron los combates diarios con Irán a inicios de julio.

    La polémica creció después de que el gobierno de Donald Trump diera por terminada en mayo la Operación Furia Épica, el nombre que usaba para la campaña militar contra Irán. A partir de ese momento, Estados Unidos empezó a llamar “operaciones en el extranjero” a los nuevos ataques. De acuerdo con ABC News, este cambio de nombre generó sospechas sobre si las bajas recientes se están registrando por separado.

    Legisladores de ambos partidos cuestionaron esta situación. El representante Thomas Massie señaló que el Pentágono estaría tratando el conflicto como si fueran dos guerras diferentes, y así evitaría las restricciones de la Resolución de Poderes de Guerra, que limita las operaciones militares sin aval del Congreso.

    Los demócratas del Comité de Servicios Armados del Senado también exigieron al secretario de Defensa, Pete Hegseth, un registro completo y exacto de todos los militares muertos y heridos desde que inició el conflicto. Además, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, criticó que el nombre de un soldado fallecido desapareciera temporalmente de la base de datos. Ella aseguró que el costo humano de la guerra no debe cambiar por motivos políticos.

    Por ahora, el Pentágono insiste en que trabaja para resolver las fallas técnicas del sistema. Todavía no ha explicado cómo se originaron las inconsistencias ni cuándo estarán corregidas.