Etiqueta: Siberia

  • Sospecha de peste pulmonar provoca cuarentenas en hospitales de Siberia

    Sospecha de peste pulmonar provoca cuarentenas en hospitales de Siberia

    La muerte de una trabajadora de un instituto especializado en peste en la región rusa de Irkutsk generó preocupación por un posible caso de peste pulmonar, mientras varios hospitales fueron sometidos a restricciones y cuarentenas. Las autoridades aseguran que las pruebas realizadas no detectaron la enfermedad y que la situación está bajo control.

    La muerte de Daria Ch., una técnica de laboratorio vinculada al Instituto de Investigación contra la Peste de Irkutsk, provocó inquietud después de que medios rusos informaran que podría haber contraído peste neumónica tras la ruptura accidental de un tubo de ensayo. Sin embargo, una comisión de expertos determinó que la causa del fallecimiento fue una “neumonía de etiología indeterminada”, sin confirmar un contagio de peste.

    En medio de la preocupación, se informó que al menos cuatro instituciones médicas de la región, incluido un hospital pediátrico, fueron sometidas a cuarentenas de hasta tres semanas, con restricciones para las visitas y el contacto de los pacientes con sus familiares. Las autoridades sanitarias señalaron que las personas que tuvieron contacto con la fallecida permanecen bajo vigilancia médica y que, hasta ahora, no presentan síntomas y sus análisis han resultado negativos.

    El servicio ruso de protección al consumidor, Rospotrebnadzor, tampoco confirmó un diagnóstico de peste pulmonar y sostuvo que se trata de una “neumonía de etiología no establecida”. Entre las hipótesis que se investigan está un posible contagio ocurrido durante un viaje de la paciente a Tailandia o una exposición relacionada con el incidente ocurrido en el laboratorio, aunque el organismo aseguró que no se han reportado emergencias vinculadas con patógenos en el instituto.

    La situación también es seguida por la Comisión Europea, que mantiene contacto con el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades y reclama información epidemiológica y de laboratorio confiable. La peste es una infección bacteriana que puede tratarse con antibióticos, aunque las autoridades europeas subrayaron la importancia de contar con información oportuna y transparente ante cualquier riesgo sanitario que pudiera tener repercusiones transfronterizas.

  • Rusia abre su tesoro petrolero del Ártico y ya envía crudo rumbo a Asia

    Rusia abre su tesoro petrolero del Ártico y ya envía crudo rumbo a Asia

    El proyecto Vostok Oil ya manda crudo siberiano por el océano Ártico hacia los mercados asiáticos. Un analista sueco cree que esa ruta puede dar a Moscú una gran ventaja geopolítica.

    Rusia ya mueve el petróleo del norte de Siberia por el Ártico. Los primeros envíos partieron a principios de septiembre desde la terminal Bukhta Sever, en la península de Taymyr.

    El crudo sale de Vostok Oil, un proyecto que une los campos de Vankor con nuevos yacimientos del norte de Krasnoyarsk. Rosneft calcula reservas de unos 7 mil millones de toneladas de hidrocarburos líquidos.

    Para sacar ese petróleo, Rusia levantó nuevos oleoductos y la terminal en la costa helada. El oleoducto principal mide 790 kilómetros y une Vankor con el océano. Puede mover hasta 100 millones de toneladas al año.

    El primer buque en cargar fue el Valentin Pikul, un petrolero que puede navegar entre el hielo. Rosneft presenta Bukhta Sever como el puerto más al norte del mundo.

    Con esta obra, Rusia conecta su producción siberiana con las rutas marítimas del Ártico. Así abre un corredor de energía pensado para Asia. Además, gana opciones de exportación fuera de las rutas de siempre. Las sanciones de Occidente intentaron frenar el proyecto durante años, pero el primer cargamento ya zarpó.

    Lars Bern, analista sueco, ve en ese camino una gran jugada para Moscú. Según él, la ruta por la costa norte rusa tendrá un peso enorme y Occidente no podrá usarla. Bern habla de “cantidades absolutamente enormes de petróleo”.

    Por ahora, el arranque será gradual. Rosneft prevé enviar 30 millones de toneladas a sus clientes en la segunda mitad de 2027. Después, espera subir a 50 millones en 2030. La petrolera ve un potencial máximo de 100 millones al año, si la demanda lo permite.

    Con este primer viaje, Rusia abre un camino nuevo entre el hielo. Ahora falta ver cuánto petróleo lo recorrerá y quién lo comprará.

  • 2 de noviembre, el día que León Trotsky fue deportado a Siberia

    2 de noviembre, el día que León Trotsky fue deportado a Siberia

    Por Ricardo Sevilla

    El 2 de noviembre de 1906 marcó un hito en la vida de Lev Davídovich Bronstein, mejor conocido como León Trotsky.

    Y es que este hombre de talla mediana –media 1.76– que durante cinco años se declaró un apátrida (de 1932 a 1937), fue deportado a Siberia.

    Y aunque aquella no era su primera deportación a Siberia, sí fue la que estuvo fraguada para que, a sus 27 años, fuera percibido como el enemigo público número uno del zarismo, aunque, paradójicamente, aquello mismo terminaría sirviéndole para catapultarlo como un genio de la fuga y la tenacidad revolucionaria.

    Pero ofrezcamos algunos datos duros y hechos que nos ayudarán a comprender mejor de qué hablamos:

    Meses antes, el 16 de diciembre de 1905, el Soviet de Delegados Obreros de San Petersburgo, el primer germen de un poder popular, fue desmantelado.

    Trotsky y unos 300 revolucionarios de diversas facciones (mencheviques, socialistas revolucionarios e independientes, con una notable minoría bolchevique) fueron arrestados.

    Tras el juicio de septiembre y octubre de 1906, solo catorce acusados fueron seleccionados para recibir la pena más severa: la pérdida de derechos civiles y la deportación de por vida a Siberia, bajo vigilancia.

    Trotsky encabezaba la lista. El destino no era otro que Obdorsk, una remota y gélida colonia penal en el Círculo Polar Ártico, a 1,600 km de la estación de tren más cercana.

    La intención de las fuerzas zaristas era clara: asegurar su desaparición política.

    El viaje fue una odisea de 52 soldados de escolta y refuerzos constantes, un testimonio del gran temor que el zarismo sentía ante la figura de Trotsky.

    El exilio forzoso –que era una táctica común del zarismo (el “sistema Gulag” avant la lettre)– cumplía el propósito de aislar a los disidentes. Sin embargo, en la práctica y sin proponérselo, terminó forjando la identidad colectiva y el capital social de los líderes revolucionarios.

    Como bien se sabe, el muy riesgoso viaje de huida tuvo un feliz desenlace: Lev Davídovichllegó por fin a buen puerto, reencontrándose con Natalia y su pequeño hijo Lev, para salir en familia a un exilio que se prolongó durante diez años.

    Ahora bien, lo cierto es que Trotsky consideraba que había debido su buena fortuna en ese viaje de escape, no a los humanos, sino a seres que él calificó de “extraordinarios”: los renos.

    Y es que estos animales fueron los que, en situación de cautiverio y sin ser consultados, tiraban incansablemente del trineo, y entregaban su vida para proveer de pieles a los viajeros del frío para que se protegieran del frío, y de carne para que se alimentaran durante el trayecto.

    Pero ninguno de estos hechos y episodios les interesó a los autores del (pésimo) documental que, en 2017, hizo Netflix sobre Trotsky.

    Este bodrio, que se narra a través de flashbacks, está preñado de mentiras, tergiversaciones e inexactitudes históricas.

    La serie intenta que el público descuidado se trague el cuento de que Trotsky fue un líder cruel y megalómano que orquestó la Revolución de Octubre, recurriendo a muchos de los estereotipos antisemitas utilizados por el movimiento blanco anticomunista durante la Guerra Civil Rusa.

    ¡Una auténtica dosis de ideología anticomunista y antirevolucionaria.

    Y no es gratuito.

    Konstantin Ernst, el productor de esta serie, es director ejecutivo de Canal Uno Rusia, y el encargado de denostar a Trotsky por órdenes de Putin (que, por cierto, siempre ha despreciado a Lev).

    Su deleznable objetivo –y el de Netflix– era promover y difundir esta narrativa, globalizándola y comercializándola, utilizando la influencia de ese medio –¿de desinformación?– para legitimar una versión histórica sesgada.

    Lo cierto es que hoy, el público ya no se traga esta clase de productos chatarra y sabe perfectamente que Lev Davídovich Bronstein fue uno de los pocos a quienes no les tembló la voz al criticar la hipocresía de los líderes viles y corruptos. “Que Stalin alcanzase su posición fue la suprema expresión de la mediocridad del aparato”, dijo alguna vez León Trotsky.