Con 130 votos a favor, la ONU rechazó por 34.ª vez la política de Washington contra la isla. La resolución incluye, por primera vez, el bloqueo energético y el castigo colectivo.
La Asamblea General de la ONU volvió a ponerse del lado de Cuba este miércoles en Nueva York. Por trigésimo cuarta vez, los países miembros pidieron terminar con el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos. La resolución obtuvo 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones.
Desde 1992, el máximo órgano de la ONU vota cada año sobre este tema. La resolución no obliga a nadie a actuar. Aun así, deja claro qué piensa la mayoría de las naciones.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, celebró el resultado en su cuenta de X. Escribió que el mundo habló de nuevo contra el bloqueo, “incluso por encima de las más groseras presiones y chantajes de EUA”.
Cuba llevó cifras a la votación. Según su informe, entre marzo de 2025 y febrero de 2026 el bloqueo dejó daños por 8.083,3 millones de dólares. Eso significa un 7 % más que en el período anterior. En seis décadas, la isla calcula pérdidas de más de 178 mil 700 millones de dólares.
Además, el respaldo llegó desde varios rincones del planeta. Naciones de Asia, África y América Latina apoyaron la propuesta cubana, igual que Rusia y China. Venezuela, en cambio, no pudo votar. Las medidas coercitivas que enfrenta desde 2015 la dejan fuera del sistema financiero internacional. Por eso no puede pagar su cuota a la ONU y perdió su derecho a voto.
El camino hacia la votación estuvo lleno de tensión. Desde hace semanas, la Cancillería cubana denuncia que Washington presionó a otros países para que cambiaran su voto. Según la isla, esas presiones incluyeron posibles aranceles, restricciones a funcionarios y a sus familias, y advertencias sobre el comercio y los procesos electorales.
Durante el debate, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, acusó al representante estadounidense, Mike Waltz, de mentir a la Asamblea. Según Cuba, Waltz culpó a la isla por la falta de combustible, medicinas y alimentos, y por los largos apagones. Rodríguez también dijo que Waltz ofendió la dignidad del pueblo cubano. Con firmeza, exigió que la Presidencia de la Asamblea hiciera respetar el reglamento.
Mientras tanto, otro episodio elevó el tono. Un funcionario estadounidense filmó a diplomáticos cubanos con aire de intimidación. Richard Tur de la Concepción, primer secretario de la Misión cubana, respondió en el acto. Horas después, Waltz presumió ante medios de su país que el secretario de Estado, Marco Rubio, ordenó expulsar a ese diplomático.
Rodríguez Parrilla también habló de la vida diaria de la gente. “Ningún pueblo merece el abuso y el sufrimiento que hoy se nos impone”, afirmó. Explicó que el bloqueo golpea la producción de alimentos, el acceso a medicinas, el transporte, la salud, el agua y la electricidad. Añadió que la mortalidad infantil en la isla subió más de cinco puntos. Para el canciller, el bloqueo no es una idea abstracta de la diplomacia, sino una política que cambia la vida de millones de personas.
Por otro lado, la resolución trae una novedad. Por primera vez, el texto menciona el bloqueo energético y el castigo colectivo contra la población cubana. La delegación de la isla sostiene que, desde enero de 2026, Washington aplica una política de asfixia petrolera y frena sus operaciones comerciales. Según Cuba, el plan busca dañar la economía y desestabilizar al país.
Finalmente, el documento reafirma principios básicos: la igualdad entre los Estados, la no intervención en asuntos internos y la libertad de comercio y navegación. También pide a los países que no apliquen leyes con efectos fuera de sus fronteras que choquen con esos principios.

