El gobernador de Nuevo León, Samuel García, es nuevamente blanco de críticas tras su visita a Japón para reunirse con la princesa Hisako de Takamado e invitarla a un evento de la FIFA, en un contexto donde se cuestiona el uso de recursos públicos y la falta de resultados y obras fracasadas en su estado.
El gobernador Samuel García optó por trasladarse hasta el Palacio Imperial de Akasaka para tener un encuentro con la princesa Hisako de Takamado, a quién extendió una invitación al partido “histórico” de la FIFA entre Japón y Túnez en Nuevo León el próximo 20 de junio. El acto, más cercano al espectáculo que a la gestión pública, ha generado incomodidad.
Mientras Nuevo León ha enfrentado fallas en sus construcciones de transporte público y remodelaciones, la distancia entre la agenda internacional del mandatario y la realidad local refuerza la percepción de un gobierno desconectado de las necesidades más urgentes.
El costo político y económico de este tipo de viajes no pasa desapercibido. La “gira de trabajo” por Asia de Samuel, en el cual busca fortalecer atracción de inversión extranjera, deja dudas por la utilización de recursos públicos para actividades de impacto, cuestionando las prioridades de la administración estatal y su compromiso con la rendición de cuentas.
Lejos de consolidar una imagen de liderazgo, su gira por Asia parece reforzar una narrativa de un gobernador más enfocado en proyectar su imagen al exterior que en atender lo interno. Mientras Samuel García posa en escenarios internacionales, Nuevo León sigue esperando resultados.
El cierre del estrecho de Ormuz obliga a Tokio a activar reservas estratégicas y explorar nuevos mercados energéticos para garantizar abasto.
El gobierno de Japón, encabezado por la primera ministra Sanae Takaichi, anunció una estrategia para asegurar el suministro de petróleo mediante la búsqueda de nuevos proveedores en América del Sur, Asia Central, Canadá y Singapur, ante la crisis geopolítica en Medio Oriente.
Durante su comparecencia, la mandataria explicó que el Ministerio de Economía, en coordinación con el sector industrial, trabaja para diversificar las fuentes de energía, reduciendo la alta dependencia de la región del Golfo Pérsico, de donde Japón obtiene cerca del 94% de su crudo.
La urgencia responde al impacto generado por el conflicto en torno al estrecho de Ormuz, punto clave para el tránsito de petróleo que actualmente enfrenta serias interrupciones, afectando el comercio energético global y encendiendo alertas en las principales economías.
Como medida inmediata, Japón decidió liberar 80 millones de barriles de sus reservas estratégicas, suficientes para cubrir aproximadamente 45 días de demanda interna, en lo que se estabilizan las rutas de suministro y se consolidan nuevas alianzas comerciales.
En paralelo, la tensión internacional se ha intensificado tras el ultimátum del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Irán para reabrir el paso marítimo, mientras autoridades iraníes advierten que cerrarían completamente el estrecho si continúan las amenazas o ataques.
Este escenario ha llevado a Japón a reforzar su estrategia energética y ampliar su presencia en mercados alternativos, consolidando acuerdos que le permitan garantizar estabilidad económica y seguridad energética frente a un contexto internacional cada vez más complejo.
Este viernes la política internacional se conmocionó con el asesinato en vía pública de Shinzo Abe, el ex primer ministro de Japón, quién se encontraba dando un discurso en la provincia de Nara cuando recibió dos disparos por detrás.
Aunque el ex funcionario fue trasladado a un hospital cercano, en el camino sufrió un paro cardiorrespiratorio y, pese a las abundantes transiciones de sangre, los especialistas de la salud no lograron salvar su vida.
En el mismo momento del asesinato la policía allí presente detuvo a un hombre de 41 años, Yamagami Tetsuya, acusado de matar al ex premier con un arma similar a una escopeta, aunque se cree que esta fue elaborada de forma casera.
Tal como informó más tarde el Ministerio de Defensa nipón, durante la década del 2000 Tetsuya se desempeñó por tres años en las Fuerzas de Autodefensa Marítima.
En el momento del accidente Abe se encontraba dando un discurso de campaña en una estación de trenes de la provincia de Nara, al oeste de Japón, a tan solo días de las votaciones parlamentarias por la Cámara Baja que se llevarían a cabo este domingo.
Aunque el ex primer ministro renunció a su cargo en el 2020 alegando problemas de salud, en la actualidad este se encontraba trabajando de forma intensa dentro de su partido, el Liberal Democrático, donde se desarrollaba como líder de la facción más amplia de este, Seiwaka.
Siendo el mandatario con más tiempo en el poder de Japón, Shinzo Abe es reconocido por su programa económico de estabilización que reavivó la economía nipona y sus ideas conservadoras: ¿Cómo fue su gobierno y qué logró?
EL GOBIERNO Y LA TRAYECTORIA DE SHINZO ABE
El ex primer ministro japonés Shinzo Abe se desempeñó como tal durante el 2006, estando a cargo de su país tan solo un año, y luego entre el 2012 y el 2020, lo que lo convirtió en el mandatario con más tiempo en el poder en la nación asiática.
Abe fue un reconocido político conservador, asociado a una retórica nacionalista y de derecha. Desde su juventud era afiliado del Partido Liberal Democrático (PLD) donde también se desarrolló su padre, en su momento titular de la facción Seiwaka.
Shintaro Abe, padre del recientemente asesinado primer ministro, incluso llegó a ser Ministro de Relaciones Exteriores de Japón, por lo que fue él quién le inculcó a su hijo la pasión por la política.
Así, Shinzo Abe se desarrolló desde joven en la escena política y en 2005 fue elegido como titular de su partido, lo que lo llevó a ganar la titularidad de su país en el 2006, siendo así el primer ministro más joven desde 1941 y el único nacido luego de la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, su primer mandato fue breve: cuando el Partido Liberal Democrático sufrió una de sus peores derrotas históricas en las elecciones parlamentarias del 2007, en las cuales el PLD perdió la mayoría por primera vez en más de medio siglo, este se vio obligado a renunciar.
Pese a la renuncia, Abe se mantuvo trabajando dentro de su partido y, cuando en 2012 fue nuevamente elegido como su titular, también triunfó en la elecciones de ese año, comenzado su segundo mandato con la promesa de reactivar una economía estancada y la esperanza de revisar la constitución pacifista que Japón elaboro luego de la Segunda Guerra Mundial.
La complicado economía que tomó Abe, golpeada por una fuerte recesión e inestabilidad política, encontró un rumbo con las osadas medidas tomadas por el nuevo primer ministro, denominadas en su conjunto Abenomics.
Abe es reconocido por la estabilización de la economía japonesa que logró con sus políticas de expansión monetaria y estímulo fiscal, a las que se sumaron reformas estructurales para lograr un programa de “reflación” en el que el mismo Estado estimuló a la economía para superar la recesión a través del crecimiento de la oferta monetaria y la reducción de impuestos.
Aunque a Abe se le atribuye haber logrado afianzar la economía nipona, sus relaciones internacionales se vieron atravesadas por su mentalidad conservadora que le permitía soñar con una revisión de la constitución pacifista del país para modificar su relación con los países vecinos, principalmente con Corea del Norte, y reforzar el espíritu nacionalista.
Sin embargo, el primer ministro dejó su cargo en el 2020 lamentándose por no haber logrado este objetivo que muchos japoneses temían, ya que la Carta Magna nipona es considerada la responsable del mantenimiento de la paz en el país en la posguerra.
Pese a su larga gestión y la aprobación de los japoneses, demostrada en las dos re elecciones que ganó en el 2014 y en el 2017, Abe se vio obligado a renunciar en el 2020 luego de que la pandemia generara la mayor caída económica de Japón en su historia.
La estabilidad económica de la nación nipona en realidad comenzó a trastabillar en el 2019, cuando se estableció un aumento del impuesto sobre las ventas y Japón comenzó a sufrir en primera persona los efectos de la guerra comercial entre China y Estados Unidos.
A este contexto ya complicado se sumó en 2020 su gestión de la pandemia por Covid-19, la cual fue muy señalada por los críticos de Abe ya que este se atrasó en definir el cierre de las fronteras japonesas y en decretar una cuarentena.
Pero cuando el ex primer ministro efectivamente tomó las medidas estas impactaron duramente en la economía, la cual observó su mayor caída histórica. A esta inestabilidad se sumó además una serie de escándalos que incluyeron la detención de su ex ministro de Justicia. Estas situaciones terminaron por dañar la imagen de Abe, quién en 2020 renunció aduciendo la vuelta de una colitis ulcerosa que trata desde joven.
Pese a estos problemas de salud, cuando el japonés finalmente se recuperó volvió al ruedo de la política con rapidez y este viernes, antes de su asesinato, se encontraba finalizando la campaña del Partido Liberal Democrático para las elecciones del domingo.