Una nueva oleada de ataques rusos contra nueve regiones de Ucrania dejó a cientos de miles de hogares sin electricidad y al menos 15 personas heridas, mientras Moscú intensifica sus ofensivas contra la infraestructura energética antes del invierno.
Los bombardeos rusos contra nueve regiones de Ucrania provocaron cortes de electricidad de emergencia que afectaron a cientos de miles de hogares, informaron autoridades ucranianas este viernes 16 de octubre de 2026. Los ataques dejaron además al menos 15 personas heridas y agravaron la presión sobre los servicios básicos de un país que se prepara para enfrentar las bajas temperaturas del invierno.
El gobierno ucraniano acusa a Moscú de intensificar los ataques contra su red eléctrica para dificultar el acceso de la población a calefacción y agua corriente. Kiev también sostiene que Rusia prepara nuevos ataques con misiles balísticos y denuncia que Moscú incumplió la breve tregua acordada para proteger las infraestructuras energéticas, por lo que anunció el fin de ese periodo de pausa.
En paralelo, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, participó en una cumbre de la Unión Europea en Bruselas, donde los líderes europeos reafirmaron su respaldo a Kiev y reclamaron aumentar la presión sobre el presidente ruso, Vladímir Putin. Sin embargo, las tensiones entre Zelenski y el mandatario estadounidense, Donald Trump, han alimentado las dudas sobre la continuidad del apoyo de Washington a Ucrania en un momento crítico de la guerra.
La situación humanitaria también se deteriora. Según Naciones Unidas, 328 civiles murieron y 2 mil 105 resultaron heridos en Ucrania durante septiembre de 2026, un aumento de 85% respecto al mismo mes del año anterior. Mientras Ucrania continúa respondiendo con ataques de drones de largo alcance contra territorio ruso, los bombardeos sobre la infraestructura energética mantienen a la población civil expuesta a nuevos cortes de servicios esenciales y a un invierno cada vez más incierto.
Marine Le Pen asegura que Francia ya no puede pagar la ayuda a Ucrania. Washington y Seúl también toman distancia del presidente Volodimir Zelenski.
El respaldo occidental a Ucrania se enfría. Desde París hasta Seúl, varios aliados de Kiev frenan su ayuda o rebajan el trato con Zelenski.
En Francia, Marine Le Pen, líder del grupo parlamentario de la Agrupación Nacional, afirmó que su país no tiene dinero para seguir ayudando a Kiev. Por eso, pidió ser honestos con Zelenski y no hacerle creer que Francia puede financiarlo para siempre. Además, advirtió que la entrada de Ucrania a la Unión Europea sería un “harakiri” para el bloque.
Al otro lado del Atlántico, el ánimo tampoco mejora. Washington no muestra mucho interés en estrechar lazos con Kiev. El propio Zelenski lo reconoció al comentar el acuerdo del diésel entre Rusia y Estados Unidos. Según él, Ucrania pierde a un socio clave. Por eso, pidió a Donald Trump que no se ponga “del lado de Rusia“.
Asia también manda señales de enfado. Corea del Sur, aliada de Occidente, envió ayuda humanitaria a Ucrania desde 2022. Sin embargo, el 8 de octubre retiró a su embajador en Kiev. Seúl se molestó porque Zelenski reveló ante la ONU el traslado de dos prisioneros norcoreanos a Corea del Sur. El Gobierno surcoreano sostiene que Kiev rompió un pacto de confidencialidad.
Kiev, por su parte, dice que sigue abierta a un “diálogo constructivo”. Mientras tanto, las dudas de sus socios pesan cada vez más en la mesa.
Moscú asegura que sus empresas pueden cargar combustible y zarpar de inmediato. Solo les falta cerrar los contratos con los compradores.
Alexander Novak, viceprimer ministro ruso, mandó un mensaje claro a Washington: las petroleras de su país no quieren perder tiempo. Lo dijo al margen del foro Semana de la Energía Rusa.
Novak explicó cómo funciona cada entrega. Las empresas firman los contratos, cargan el combustible, fletan un buque y lo envían. Todo el proceso dura de dos a tres semanas. Por eso, pidió acelerar los acuerdos. “Nuestras empresas ya están listas para el envío, de inmediato en cualquier momento”, afirmó.
Las conversaciones siguen abiertas. Según el funcionario, Rusia negocia contratos comerciales para vender diésel a Estados Unidos y a otros mercados del mundo.
El mensaje llega en un momento delicado para los estadounidenses. El diésel mueve camiones, tractores y maquinaria, así que su precio golpea el bolsillo de transportistas, agricultores y familias. El galón alcanzó un récord de 6.52 dólares el 22 de septiembre, según la Asociación Americana del Automóvil.
Además, el presidente Donald Trump dijo el 9 de octubre que Vladimir Putin aceptó enviar diésel a su país. El Tesoro estadounidense también prepara una licencia temporal para que el combustible ruso llegue a los mercados.
Mientras tanto, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, criticó la decisión y la calificó de “débil”. Kiev recuerda que la guerra con Rusia sigue en marcha.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, anunció la reanudación de los ataques contra instalaciones energéticas rusas, al acusar a Moscú de incumplir la tregua impulsada por Donald Trump. También cuestionó la reducción del apoyo militar y de inteligencia de Estados Unidos.
Zelenski anunció que Ucrania retomará los ataques contra refinerías e infraestructura energética de Rusia, luego de considerar rota la tregua informal promovida por el presidente estadounidense Donald Trump. “La prohibición se levanta. Se acabó”, declaró al diario Financial Times durante su visita al Reino Unido.
El mandatario ucraniano justificó la decisión al señalar que Rusia continuó atacando instalaciones energéticas de Ucrania pese al anuncio del alto el fuego. Según los reportes, los bombardeos rusos alcanzaron infraestructura eléctrica y de gas, y dejaron a cientos de miles de personas sin suministro eléctrico.
Además, Zelenski expresó su preocupación por la reducción del intercambio de inteligencia con Washington y las restricciones al acceso ucraniano a Starlink, herramientas importantes para las comunicaciones y la defensa militar. El presidente sostuvo que estaría dispuesto a suspender nuevamente los ataques contra objetivos energéticos rusos si Estados Unidos proporciona más sistemas de defensa aérea, incluidos interceptores Patriot.
La decisión profundiza las tensiones entre Kiev y la administración de Trump, especialmente después de que Washington anunciara medidas relacionadas con el petróleo ruso y el suministro de diésel. Mientras Zelenski busca mayor respaldo de sus aliados europeos, la falta de una tregua aceptada y respetada por ambas partes mantiene en riesgo la infraestructura energética y a la población civil.
El empresario pidió que el presidente ucraniano deje el poder, mientras Kiev acusa a Washington de ayudar a Rusia y Trump rechaza los señalamientos.
Elon Musk se pronunció contra Volodimir Zelenski y pidió que deje la presidencia de Ucrania. “Es hora de que Zelenski se vaya”, escribió el empresario en su cuenta de X el miércoles. El mensaje llega justo cuando Kiev le exige que restablezca el servicio de Starlink, que sus tropas usan para comunicarse.
Funcionarios ucranianos aseguran que el servicio fue ralentizado y que esto afectó sus operaciones en el frente. Musk respondió que cualquier interrupción es responsabilidad del gobierno de Estados Unidos y no suya. Explicó que Ucrania usa dos sistemas: Starshield, que está bajo control estadounidense y sirve para comunicaciones en el campo de batalla, y Starlink, de uso civil,que Kiev no puede emplear en ataques.
Además de pelearse con Musk, Ucrania ahora cuestiona abiertamente a su principal aliado. Esta semana acusó a Estados Unidos de ayudar a Rusia al no advertirle de ataques de misiles. Zelenski también dijo sentirse “traicionado” cuando Donald Trump anunció un acuerdo de suministro de diésel con Moscú. Un alto funcionario ucraniano afirmó que Washington amenazó con dejar de compartir inteligencia, algo que Trump niega.
Trump, que enfrenta elecciones legislativas el próximo mes, también culpó a los ataques ucranianos contra refinerías rusas del aumento en los precios de la gasolina. Así, mientras Kiev reclama más apoyo, sus acusaciones son rechazadas por Washington y su pleito con Musk crece, en un momento en que depende de los aliados que ahora critica.
Autoridades ucranianas aseguran que no recibieron aviso de la limitación al servicio Starshield.
El gobierno de Ucrania acusó a SpaceX de restringir Starshield, la versión militar de Starlink, y asegura que la medida interrumpió varias misiones. El asesor presidencial Serhiy Beskrestnov afirmó que “no puede ser una coincidencia” y que la acción está ligada a la situación política, pero hasta ahora no ha presentado pruebas de ello. Una fuente militar reconoció que las complicaciones son considerables, aunque añadió que “nos habíamos preparado para esto”.
El reclamo llega después de que el gobierno de Trump advirtió que EUA podría suspender el intercambio de inteligencia y las compras europeas de armas estadounidenses si Kyiv no detiene sus ataques de largo alcance contra instalaciones energéticas rusas. Elon Musk, director de SpaceX, escribió en X que “Zelensky ha ido demasiado lejos”. Es decir, la molestia de Washington por esos ataques es previa y pública, y Ucrania la conocía.
El presidente Volodymyr Zelensky se quejó de que no recibió “ninguna alerta temprana” antes de un ataque con misiles balísticos contra una central eléctrica de Kyiv. Trump respondió que EUA no ha dejado de compartir inteligencia y que trabaja con ambas partes para terminar la guerra. Zelensky calificó la situación de “absolutamente injusta”, pese a que su gobierno sigue golpeando la infraestructura energética rusa. Además, la inteligencia no garantiza protección, pues los misiles pueden llegar a Kyiv en cuestión de minutos.
Rusia lanzó más de 120 drones y 39 misiles balísticos contra Kyiv y Járkov, lo que dejó a más de 600 mil personas sin electricidad. Zelensky afirmó que esa infraestructura estaba cubierta por el “alto el fuego energético” que Trump anunció el domingo. Sin embargo, Zelensky dijo apoyar la tregua aunque no fue informado con anticipación, y el lunes acusó a Rusia de violarla, mientras que Ucrania y Rusia han intensificado en los últimos meses los ataques contra la infraestructura energética de ambos.
El Kremlin se pronunció tras días de silencio: cuestionó los detalles de la propuesta estadounidense y dijo que “se sigue trabajando en esa dirección”. Su portavoz, Dmitri Peskov, afirmó que no tiene más información sobre las fallas de Starlink y que es “demasiado pronto para sacar conclusiones”. Trump, por su parte, dijo que informará más adelante si Rusia violó el alto el fuego. Mientras tanto, Zelensky insiste en pedir más ayuda a sus socios, que dependen de un apoyo estadounidense que Kyiv ha puesto en riesgo.
Una nueva oleada de ataques rusos contra instalaciones energéticas de Ucrania dejó al menos 600 mil hogares sin electricidad, además de muertos, heridos y daños en infraestructura crítica, según el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
El Ministerio de Defensa de Rusia informó que sus fuerzas lanzaron durante la noche un ataque masivo con misiles de alta precisión y drones contra instalaciones energéticas de Ucrania. Entre los objetivos señalados se encuentran las centrales termoeléctricas Dárnitskaya (TETS-4) y Kíevskaya (TETS-5), ubicadas en la capital ucraniana, que Moscú vincula con el suministro al Ejército y al complejo industrial militar.
Por su parte, el presidente Volodímir Zelenski denunció que los bombardeos dejaron varios muertos y heridos, además de afectar el suministro eléctrico de aproximadamente 600 mil hogares. Según el mandatario, Rusia empleó 39 misiles balísticos y más de 102 drones en los ataques contra instalaciones energéticas y otras infraestructuras críticas.
Los daños reportados alcanzaron 26 instalaciones del sector eléctrico y otras cuatro relacionadas con el petróleo y el gas. En Kiev también fue atacado el centro de procesamiento de datos de ATM Ukrsibbank, que ya había sido blanco de drones rusos días antes. La ofensiva vuelve a poner bajo presión los servicios esenciales del país, en particular el suministro de energía para la población.
Los ataques se producen en medio de versiones sobre una posible tregua energética entre Rusia y Ucrania. El presidente estadounidense, Donald Trump, había afirmado que ambas partes habrían acordado suspender este tipo de ofensivas, pero ni Moscú ni Kiev confirmaron el supuesto acuerdo. La nueva oleada de bombardeos mantiene la incertidumbre sobre la posibilidad de reducir los ataques contra la infraestructura energética durante la guerra.
Moscú asegura que alcanzó empresas de defensa, centros logísticos y un carguero en Kiev y Nikoláyev durante una oleada combinada de ataques.
Las Fuerzas Armadas de Rusialanzaron una nueva ofensiva con drones y misiles superficie-superficie contra objetivos militares ucranianos. Así lo comunicó el Ministerio de Defensa ruso.
Según Moscú, los golpes cayeron sobre empresas de defensa, centros logísticos y puntos clave del puerto y del ferrocarril. Además, alcanzaron barcos que, a su juicio, trabajaban para el Ejército de Ucrania.
En Kiev, el Ministerio ruso señaló dos objetivos. El primero fue un taller de la empresa Pulp Mill Print, donde, según Moscú, Ucrania producía misiles y drones de largo alcance. El segundo fue el depósito de locomotoras Darnitsa, que repara y mantiene los trenes con los que, afirma Rusia, Ucrania mueve cargamentos militares.
Por otra parte, la región de Nikoláyev también recibió el impacto de los ataques. Rusia dice que destruyó un centro logístico de la empresa Nova Poshta en Ternovka, donde, asegura, se guardaba material de doble uso para las tropas ucranianas. En Meshkovo-Pogorélovo, además, golpeó un depósito de drones.
Finalmente, la ofensiva llegó al agua. Moscú afirma que alcanzó un carguero en el estuario del Bug, que llevaba cargamento militar y de doble uso hacia el puerto de Nikoláyev.
Defensa admite que el crimen adapta drones comerciales para atacar, pero aclara que lo asegurado en El Rosario eran piezas y no aeronaves completas.
El Ejército encontró en El Rosario, Sinaloa, material para armar drones que vuelan con cable de fibra óptica. Los militares hicieron dos hallazgos en solo seis días. Además, en otros puntos del estado localizaron explosivos improvisados y un vehículo con blindaje casero.
El secretario de Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, habló del tema este martes 13 de octubre en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum. Reconoció que el uso de drones por grupos criminales preocupa a las fuerzas armadas en todo el país. Después aclaró un dato clave: lo asegurado eran piezas para ensamblar. Además, ninguna traía aditamentos para lanzar explosivos.
Dos hallazgos en seis días
El primer aseguramiento ocurrió a inicios de octubre. Los soldados recogieron 15 drones, 15 controles remotos, 15 rollos de fibra óptica y 14 baterías. También se llevaron tres armas largas, 155 cartuchos, seis placas balísticas y 42 artefactos explosivos improvisados.
El segundo llegó el 11 de octubre, en el tramo carretero El Rosario–Agua Verde. Ahí los militares aseguraron 48 drones, 64 baterías y 44 rollos de fibra óptica, junto con varios accesorios. Además, hallaron 200 cartuchos, 20 placas balísticas, seis chalecos tácticos y 16 uniformes.
Los primeros reportes sumaban 63 drones y 59 rollos de fibra óptica. Tras la aclaración de Defensa, esa cifra no equivale a 63 aeronaves listas para volar. Hablamos de piezas para armarlas.
El gobierno federal no dijo a qué grupo pertenecía el material. Trevilla recordó que en Sinaloa operan Los Mayos y Los Chapos. Aun así, aseguró que no puede atribuir el equipo a ninguno de los dos.
Por qué preocupa la fibra óptica
Un dron común recibe las órdenes por señal de radio. Uno de fibra óptica, en cambio, queda unido a su piloto por un cable fino que se desenrolla durante el vuelo. Por eso complica el trabajo de los sistemas antidrones, que buscan cortar la señal con interferencias.
Estos aparatos suelen usar tecnología FPV. Con ella, el piloto ve en tiempo real lo que graba la cámara, casi siempre con gafas o una pantalla. Rusia y Ucrania ya los usan en su guerra, porque resisten ciertas interferencias electrónicas.
Aun así, los rollos de cable no prueban que todas las piezas sirvieran para ese sistema. Para saberlo, los peritos tendrían que revisar los componentes y su configuración.
Qué hace Defensa
Trevilla explicó que los grupos criminales compran drones comerciales y luego los adaptan. Con ellos atacan a bandas rivales y a policías o militares. El secretario contó que desde 2025 Defensa compra equipos antidrones fijos y móviles, y que algunos ya vigilan la frontera. México también trabaja con Estados Unidos contra esta amenaza.
Según el funcionario, esas acciones bajaron las agresiones con drones. Pero no presentó cifras ni datos por estado.
Explosivos y blindaje casero
En Cacalotán, también en El Rosario, los soldados hallaron 25 artefactos explosivos improvisados y un vehículo con blindaje artesanal. En Culiacán, militares y policías municipales aseguraron nueve armas largas, 22 cargadores, 173 cartuchos, siete explosivos improvisados y tres vehículos. En Concordia, el Ejército y la SSPC localizaron seis minas terrestres, cuatro explosivos improvisados y cuatro chalecos balísticos.
Los reportes no dicen que todo ese material pertenezca a una sola organización. Tampoco permiten reconstruir una cadena de suministro. Lo que sí queda claro es que el crimen en Sinaloa suma tecnología a su equipo. Mientras tanto, Defensa aún no responde de dónde salieron las piezas, qué tan armadas estaban y para qué las querían.
El viceprimer ministro Alexander Novak asegura que el país volverá a sus niveles habituales de exportación antes de que termine el año. Alemania y Europa, en cambio, mantendrán las sanciones contra Moscú.
Rusia enviará al mundo más diésel del que Donald Trump anunció. Así lo afirmó este lunes el viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, en declaraciones al canal estatal Rossiya-24. Según él, el país recuperará para finales de año entre 3 millones y 3.5 millones de toneladas métricas al mes.
Esa cifra equivale a lo que Rusia exportaba antes de la crisis. Novak, que dirige los asuntos petroleros del presidente Vladimir Putin, explicó que el acuerdo con Washington ayudará a equilibrar la oferta y la demanda mundiales. “Veremos cómo evoluciona la situación, pero Rusia tiene capacidad para aumentar las exportaciones de diésel”, dijo.
El pacto salió a la luz el viernes. Ese día, Trump anunció que Moscú había aceptado suministrar gasóleo a los mercados internacionales. Su Gobierno, además, levantó de forma temporal las sanciones sobre el combustible ruso. Esas medidas buscaban dejar a Moscú sin ingresos para financiar su guerra contra Ucrania.
La producción rusa cayó por los ataques ucranianos. Entre 2024 y 2025, Ucrania lanzó una oleada de drones contra refinerías rusas. Antes de esos golpes, el país vendía más de 3 millones de toneladas al mes. Moscú se impuso después una prohibición de exportar, pero no cerró del todo el grifo. Siguió abasteciendo a varios países, sobre todo de Asia Central. El mes pasado envió a esa región 427 mil toneladas, según fuentes del sector.
Desde el Ministerio de Exteriores, el viceministro Gueorgui Borisenko puso la mira en el mercado global. Confía en que el diésel ruso calme los precios y estabilice el sector. “Esto beneficiará no solo a Estados Unidos, sino también al mundo entero”, dijo a los periodistas.
Aun así, Borisenko reconoció que el diésel ruso no basta por sí solo. Para él, la clave está en normalizar la situación en el golfo Pérsico y resolver el conflicto con Irán. Recordó que, antes del bloqueo del estrecho de Ormuz, la mayor parte del diésel salía de esa zona. El bloqueo llegó tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán. “Esperamos que el conflicto se resuelva lo antes posible”, concluyó.
En Europa, la respuesta llegó con un portazo. El canciller alemán, Friedrich Merz, tomó distancia de Trump ante la prensa en Berlín. Dijo que su Gobierno conoce el acuerdo entre Washington y Moscú, pero que no lo imitará. “Una decisión así está fuera de discusión para Alemania y Europa”, sentenció.
Merz sostuvo que Moscú solo negocia en serio bajo presión. Por eso, aseguró, Alemania y Europa seguirán firmes con sus sanciones. Incluso pidió endurecerlas como respuesta a los ataques rusos contra la infraestructura energética civil de Ucrania. Además, prometió que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, mantendrá el apoyo de Berlín y del resto del continente.