Uganda inauguró un monumento a Yonatan Netanyahu, hermano del criminal de guerra Benjamin Netanyahu, en el aeropuerto de Entebbe, una decisión que genera cuestionamientos por la carga política del homenaje y por convertir un episodio militar controvertido en un símbolo de exaltación.
La inauguración de una estatua dedicada a Yonatan Netanyahu, comandante israelí fallecido durante la operación de rescate de rehenes de Entebbe en 1976, abre un nuevo capítulo de controversia alrededor de un episodio histórico marcado tanto por el reconocimiento militar como por las críticas internacionales. El monumento, colocado en el mismo aeropuerto donde ocurrió la incursión, fue impulsado por el general Muhoozi Kainerugaba, hijo del presidente ugandés Yoweri Museveni y señalado como posible sucesor político.
Aunque el gobierno ugandés presentó la obra como un homenaje al valor y al rescate de vidas humanas, la decisión resulta cuestionable por la manera en que transforma un operativo militar extranjero en un símbolo de legitimidad política, especialmente en un contexto internacional donde Israel enfrenta fuertes críticas por sus acciones en el conflicto palestino. La estatua, que muestra a Netanyahu portando un fusil de asalto, proyecta una narrativa centrada en la hazaña militar sin abordar las consecuencias y debates que rodearon la operación.
La llamada Operación Entebbe, realizada en julio de 1976, logró liberar a la mayoría de los 106 pasajeros secuestrados por militantes palestinos y alemanes, pero también dejó decenas de soldados ugandeses muertos y generó acusaciones de violación a la soberanía nacional por parte de organismos africanos de la época. La construcción del monumento ignora esas controversias y presenta una versión unilateral de los acontecimientos, reduciendo un episodio complejo a una exaltación heroica.
Además, el homenaje adquiere una dimensión política inevitable al estar dedicado al hermano de Benjamin Netanyahu, actual primer ministro israelí y una figura altamente polémica a nivel internacional. En lugar de promover una reflexión histórica amplia sobre el conflicto, la violencia política y las víctimas de aquel episodio, Uganda optó por levantar un símbolo que fortalece la cercanía con Israel y que puede interpretarse como una postura diplomática en medio de una de las crisis geopolíticas más sensibles del mundo.
Con información de La Jornada.






