La Fiscalía sostiene que el exmandatario intentó provocar una crisis con Corea del Norte para justificar la imposición de la ley marcial, medida que detonó uno de los mayores escándalos políticos del país asiático.
El expresidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, fue condenado a 30 años de prisión por ordenar el envío de drones a territorio de Corea del Norte, una acción que, según la Fiscalía surcoreana, formaba parte de una estrategia para generar tensiones militares y crear un pretexto que respaldara su intento de imponer la ley marcial en diciembre de 2024.
La sentencia fue emitida por el Tribunal del Distrito Central de Seúl, que confirmó la pena contra el exmandatario. De acuerdo con las investigaciones, el despliegue de drones buscaba provocar una reacción de Pyongyang y justificar medidas extraordinarias de seguridad en medio de una creciente crisis política interna.

Este nuevo fallo se suma a la condena que Yoon recibió en febrero de 2026, cuando fue sentenciado a cadena perpetua por insurrección. En aquel proceso judicial, los tribunales determinaron que el entonces presidente intentó “paralizar” la Asamblea Nacional mediante la declaración de la ley marcial, una decisión considerada un ataque directo contra el orden democrático del país.
Aunque el exjefe de Estado apeló la sentencia de cadena perpetua, las autoridades continuaron investigando otras acciones relacionadas con los hechos de 2024. Las pesquisas derivaron en el caso de los drones, considerado por la Fiscalía como una pieza clave dentro del plan que habría buscado consolidar medidas de excepción y ampliar el control del Ejecutivo.
La doble condena convierte a Yoon Suk Yeol en una de las figuras políticas más controvertidas en la historia reciente de Corea del Sur. El caso ha generado amplio debate dentro y fuera del país, debido a las implicaciones que tuvo el presunto uso de recursos del Estado para provocar un conflicto internacional con fines políticos internos.
