Las autoridades federales encontraron una toma clandestina en Tlalnepantla, donde se almacenaban miles de litros de gasolina. La operación es parte de la lucha contra el robo de combustible en el país.
La noche del 22 de marzo, las autoridades federales hicieron un descubrimiento alarmante en Tlalnepantla, Estado de México. En un inmueble ubicado en la colonia San Juan Ixhuatepec, hallaron una toma clandestina de gasolina, asegurando más de 25 mil litros de combustible.
Durante un operativo que duró un mes, personal de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Fiscalía General de la República (FGR) realizaron una exhaustiva investigación. El lugar originalmente servía como almacén de plásticos y botellas PET, pero escondía una operación ilegal muy activa.
Al ingresar al predio, los agentes notaron un fuerte olor a hidrocarburo, que era perceptible a varios metros de distancia. Esto llevó a Protección Civil a intervenir, dado el potencial riesgo para los vecinos de la zona. Cuando las autoridades llegaron, varias personas que estaban en el lugar lograron escapar. Cuatro de ellas siguen prófugas, aunque no se reportaron detenidos.
Durante el operativo, la circulación en avenida Río de los Remedios se cerró en ambos sentidos. Esto buscaba facilitar el aseguramiento y análisis del sitio. A pesar de que el área fue resguardada, hasta el final del evento no se ordenó una evacuación de los vecinos.
Este hallazgo pone de relieve los graves problemas que enfrenta Pemex. En 2025, las pérdidas por robo de combustibles aumentaron un 14.4 % en comparación con el año anterior. Se estima que estas sustracciones ilegales representaron más de 23 mil millones de pesos. Este escenario refleja no solo el robo comercial, sino también una red de complicidades que impacta las finanzas del país.
A pesar de los esfuerzos y los operativos de vigilancia, el negocio del huachicol sigue siendo rentable. Las autoridades continúan investigando para descubrir quiénes están detrás de esta operación y cuál es el alcance de la red de huachicoleo en la región.
El robo de combustibles no solo afecta la operación de Pemex, sino que también tiene implicaciones directas para la economía del país. La lucha contra este fenómeno sigue siendo un desafío complejo y urgente.


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