Trump arremete contra el show de medio tiempo del Super Bowl

El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl volvió a ser, más que un show musical, un terreno de disputa política. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó la presentación, nombrándola como “absolutamente terrible” y “una de las peores de la historia”. 

En su mensaje, Trump afirmó que el show “no tiene sentido”, que es “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos” y que no representa los estándares de éxito, creatividad y excelencia que, según él, definen al país. Mientras el Super Bowl ha sido históricamente un espacio de diversidad musical y representación cultural, Trump lo interpreta como una amenaza a su ideal de nación homogénea y conservadora.

El presidente atacó directamente a Bad Bunny, asegurando que “nadie entiende una palabra de lo que dice” y calificando la coreografía de “repugnante”, especialmente para los niños. Este tipo de críticas retoman un discurso moralista que ha sido recurrente en la derecha estadounidense para deslegitimar expresiones culturales contemporáneas que van más allá de lo blanco y tradicional.

Trump también conectó su molestia con la economía, presumiendo que Estados Unidos está “rompiendo récords” en la bolsa y en los fondos de retiro 401(k). Utilizando el Super Bowl, uno de los eventos más vistos del mundo, para reafirmar su narrativa de éxito económico, aun cuando estos indicadores no reflejan la realidad de millones de estadounidenses que enfrentan inflación, precariedad laboral y desigualdad.

Como parte de su ofensiva, acusó a los medios de comunicación de otorgar “buenas reseñas” al show porque, en su opinión, están desconectados de “la vida real”. Presentándose nuevamente como “el único intérprete legítimo del sentir popular”.Finalmente, Trump aprovechó para exigir que la NFL revierta su nueva regla de patada inicial, calificándola de “ridícula”.

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