El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha iniciado gestiones con Elon Musk, CEO de SpaceX, para desplegar servicio gratuito de internet satelital Starlink durante las protestas en Irán.
Desde el pasado 8 de enero de 2026, el gobierno del ayatolá Ali Khamenei activó un apagón casi total de las comunicaciones terrestres, acción que pretende silenciar las movilizaciones ciudadanas detonadas por la inflación y el alto costo de vida. Ante esta situación, Donald Trump confirmó que la Casa Blanca evalúa el uso de Starlink como parte de una estrategia que incluye sanciones y ciberataques, aunque descartó el despliegue de fuerzas militares.
Para facilitar el flujo de información, desde el martes 13 de enero, Starlink eliminó los costos de servicio para los usuarios en Irán. Esta tecnología permite a los manifestantes eludir la infraestructura controlada por el Estado al conectarse directamente a la red de satélites en órbita, facilitando la difusión de videos y denuncias sobre la violencia policial.
El uso de Starlink en Irán enfrenta obstáculos, al no contar con autorización oficial, las terminales de recepción deben ser introducidas al país mediante contrabando. El régimen iraní ha implementado tecnología de interferencia para bloquear frecuencias satelitales. Tras el conflicto armado con Israel en 2025, Teherán endureció las leyes, realizando redadas y persiguiendo judicialmente a quienes posean estos equipos.
La administración de Joe Biden también colaboró con SpaceX en la crisis de 2022 por la muerte de Mahsa Amini. Sin embargo, la postura del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump ha incrementado la fricción geopolítica, al advertir consecuencias directas si el número de víctimas continúa en ascenso.
Por su parte, fuentes estatales iraníes han reiterado que las restricciones digitales se mantendrán hasta que se garantice la “seguridad total”, acusando a Washington de interferir en asuntos internos. Grupos defensores de los derechos humanos, como Amnistía Internacional, sostienen que el nivel de censura actual es un esfuerzo “sin precedentes” que pone en riesgo la libertad de expresión global.
– A.P.R.

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