Los gobernadores de las dos sedes mundialistas en México además de la Ciudad de México, Pablo Lemus (Jalisco) y Samuel García (Nuevo León), han sido señalados por utilizar la Copa del Mundo 2026 como una herramienta de promoción personal.
Mientras su discurso oficial se centra en la “derrama económica” y el “orgullo local”, la realidad es que ambos mandatarios han priorizado giras internacionales y redes sociales sobre las crisis de seguridad y movilidad que azotan a sus gobernados.
Ambos gobernadores, emanados de Movimiento Ciudadano, comparten un estilo de gobernanza basado en la imagen. Para ellos la Copa Mundial no es solo un evento deportivo, sino una estrategia de posicionamiento nacional
En su reciente viaje a Madrid para la Feria Internacional de Turismo (FITUR 2026) Pablo Lemus ha sido criticado como una “fuga de la realidad“. Mientras Lemus se fotografía con directivos de la FIFA y autoridades españolas, Jalisco lidera las cifras nacionales en desapariciones y enfrenta una ola de violencia que el gobernador intenta minimizar desde el extranjero.
Desde la capital española, Pablo Lemus ha destacado que Guadalajara se “frota las manos” para recibir encuentros de alto perfil, como el Uruguay-España programado para el 26 de junio de 2026. Sin embargo, estas declaraciones de optimismo contrastan con un inicio de año violento en el estado.
Por su parte, Samuel García ha vinculado el Mundial con sus proyectos de infraestructura insignia (como las nuevas líneas del Metro y el puente Colombia). No obstante, los retrasos en las obras y la persistente crisis de agua en la región sugieren que el Mundial es usado como un distractor para las promesas de campaña incumplidas.
En diciembre de 2025, tras revelarse el calendario oficial, García explotó contra la FIFA, calificando de “migajas” los partidos asignados a Monterrey. Esta queja fue vista como un golpe a su ego político, ya que el gobernador había apostado su capital político a traer partidos de la Selección Mexicana o selecciones “clase A”, lo cual no sucedió.
El uso de recursos públicos para la promoción de la imagen personal de los gobernadores bajo el pretexto del Mundial 2026 podría constituir una violación a las leyes electorales, dado el activismo de ambos mandatarios con la mira puesta a futuras candidaturas.
– A.P.R.

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