La salida de Adán Augusto López de la coordinación de Morena fue usada por Alejandro “Alito” Moreno para reiterar acusaciones de presuntos vínculos con el crimen organizado, en medio de divisiones internas del oficialismo y señalamientos sobre el oportunismo político del dirigente priista.
La salida de Adán Augusto López de la coordinación del grupo parlamentario de Morena y de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) en el Senado abrió una nueva confrontación política, luego de que el presidente nacional de PRI, Alejandro “Alito” Moreno, retomara señalamientos sobre presuntos vínculos del ex secretario de Gobernación con el crimen organizado.
Tras el inicio del segundo periodo ordinario de sesiones en San Lázaro, el senador priista mantuvo que el movimiento interno confirma una división dentro de Morena, así como una falta de coordinación en el gobierno federal.
Moreno insistió en que los cambios en la bancada refuerzan lo que, según él, se ha advertido en distintos espacios nacionales e internacionales. Sin embargo, sus declaraciones se mantienen en el terreno del discurso político, sin presentar elementos verificables que respalden sus acusaciones.
Esta postura contrasta con los cuestionamientos que él mismo ha enfrentado por evitar investigaciones de fondo sobre su gestión y por el desgaste institucional del partido que encabeza.
Mientras Morena enfrenta tensiones internas reales tras la salida de Augusto López, la oposición encabezada por Alito Moreno apuesta nuevamente por una narrativa confrontativa, en la que las acusaciones se utilizan como herramienta política, aun cuando la credibilidad continúa siendo un factor en disputa.

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