La recuperación de 1,126 concesiones mineras marca un paso firme hacia el control nacional de recursos clave. La medida frena la especulación privada, protege territorios y refuerza la soberanía económica.
La decisión del gobierno federal de cancelar y recuperar 1,126 concesiones mineras representa una señal clara: el subsuelo mexicano no puede permanecer en manos de la especulación. Muchas de estas concesiones no registraban actividad productiva o incumplían obligaciones legales, mientras mantenían bajo control privado territorios estratégicos, incluso en zonas ambientalmente sensibles.
Con esta medida, el Estado retoma capacidad de decisión sobre minerales fundamentales para el desarrollo industrial y tecnológico. En un escenario internacional donde potencias como EUA y China compiten por litio, cobre y tierras raras, fortalecer el control nacional no solo es una acción administrativa, sino una estrategia de soberanía económica y energética.
Además, la recuperación de estas áreas abre la posibilidad de impulsar proyectos con mayor regulación ambiental, participación social y beneficios directos para las comunidades. La redefinición del modelo minero puede traducirse en desarrollo regional con reglas más claras y menor margen para abusos históricos.
En un país donde durante décadas las concesiones se otorgaron de forma amplia y permisiva, la decisión envía un mensaje contundente: los recursos estratégicos deben servir al interés público y al bienestar nacional.


Deja un comentario