Joe Kent afirmó que el conflicto con Irán no responde a una amenaza inminente y denunció presiones de Israel, evidenciando divisiones dentro del gobierno de Donald Trump.
El director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, presentó su renuncia en medio de la creciente ofensiva militar contra Irán impulsada por el gobierno del presidente Donald Trump. El funcionario aseguró que Irán no representaba una amenaza inminente para Estados Unidos y que el conflicto fue iniciado bajo presión de Israel.
A través de redes sociales, argumentó que no podía “en buena conciencia” respaldar la guerra, marcando una ruptura significativa dentro del aparato de seguridad nacional estadounidense. Sus declaraciones contrastan con la postura oficial de la Casa Blanca, que ha defendido la intervención militar con argumentos que han variado en las últimas semanas.

La salida del funcionario, quien asumió el cargo en julio tras una votación cerrada en el Senado, refleja tensiones internas incluso entre sectores afines al presidente. Como jefe del organismo encargado de analizar amenazas terroristas, su dimisión ha generado cuestionamientos sobre la solidez de la justificación para el uso de la fuerza, así como sobre la cohesión dentro del equipo de seguridad nacional.
Kent, exmilitar con múltiples despliegues y experiencia en la CIA, también había sido una figura polémica por sus vínculos con grupos de extrema derecha y posturas controvertidas durante su carrera política. Mientras algunos republicanos defendieron su trayectoria en materia de seguridad, legisladores demócratas habían advertido previamente sobre sus conexiones y su postura frente a teorías de conspiración.

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