Durante la décima cumbre de Celac con la Unión Africana, los presidentes de Colombia y Brasil exigen un alto al fuego y una urgente cooperación internacional.
En un llamado apasionado por la paz, el presidente colombiano Gustavo Petro abogó ayer por un cese inmediato de las guerras en el mundo. Sus palabras resonaron durante la apertura de la décima Cumbre de Jefas y Jefes de Estado de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) con la Unión Africana en Bogotá.
Petro criticó la ONU, señalando su incapacidad para enfrentar los conflictos que aquejan a la humanidad. “Ya no sirve”, afirmó, enfatizando la necesidad de un diálogo serio para evitar una guerra mundial. Así, solicitó un cese del fuego que impulse esfuerzos por la paz en regiones como Medio Oriente.
El mandatario no se contuvo al cuestionar la cooperación con gobiernos involucrados en conflictos, describiendo las acciones bélicas en Gaza como genocidio. “¿Qué hacemos juntándonos con genocidas?”, preguntó, resaltando que Latinoamérica debe ser un puente hacia la paz.
Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, también expresó su preocupación por la situación global. Denunció la “pasividad” de la ONU y advirtió sobre posibles invasiones extranjeras. Lula subrayó que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, que deben mantener la paz, son los que están llevando a cabo guerras.
La vicepresidenta colombiana, Francia Márquez, subrayó los avances en cooperación entre Colombia y el continente africano. Anunció la firma de un acuerdo con Ghana para establecer una ruta de transporte marítimo entre sus puertos, promoviendo así el comercio y la inversión.
La cumbre también fue el espacio donde Petro traspasó la presidencia pro tempore de la Celac al mandatario uruguayo Yamandú Orsi, quien se comprometió a fortalecer la integración regional y la voz del Sur Global en foros internacionales.
Este encuentro refleja el deseo de los líderes latinoamericanos de buscar soluciones pacíficas y una mayor colaboración en un mundo que enfrenta desafíos complejos. Con la vista puesta en la cooperación, la esperanza de un futuro más pacífico se mantiene viva.


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