Etiqueta: Colombia

  • Más de 250 colombianos murieron en Ucrania y casi mil siguen sin aparecer

    Más de 250 colombianos murieron en Ucrania y casi mil siguen sin aparecer

    La Cancillería recibió casi 2.000 solicitudes de ayuda consular por la guerra. El Gobierno pide cuidado con las ofertas de trabajo en el extranjero.

    Más de 250 colombianos perdieron la vida en la guerra entre Rusia y Ucrania. Casi mil más siguen desaparecidos, según las cifras que dio a conocer la Cancillería de Colombia.

    Detrás de cada número hay una familia que espera noticias. Por eso, la Cancillería recibió casi 2 mil solicitudes de asistencia consular relacionadas con el conflicto.

    Muchos de estos colombianos llegaron a la guerra por ofertas de trabajo en el extranjero. Esas propuestas hablaban de actividades militares o de seguridad.

    Ante este panorama, el Gobierno colombiano alertó sobre los riesgos de esos empleos. Además, pidió extremar las precauciones antes de aceptar cualquier contrato fuera del país.

  • Colombia abre la puerta a 300 militares de EUA bajo el pretexto de combatir al narcotráfico

    Colombia abre la puerta a 300 militares de EUA bajo el pretexto de combatir al narcotráfico

    La llegada de 300 militares estadounidenses a Colombia para participar en ejercicios antidrogas vuelve a encender las alertas sobre la creciente intervención de Washington en la región. Bajo el argumento de combatir al narcotráfico, la presencia de tropas extranjeras plantea preguntas sobre la soberanía colombiana y el alcance de la influencia militar de Estados Unidos.

    Este martes, 300 militares de Estados Unidos llegarán al fuerte militar de Tolemaida, en Colombia, para participar en la cuarta edición del ejercicio de entrenamiento Vanguardia del Sur 2026, programado hasta el 11 de noviembre. Aunque la actividad se presenta como una operación de capacitación contra el narcotráfico, la presencia de fuerzas estadounidenses en territorio colombiano no puede reducirse a un simple intercambio técnico: también abre el debate sobre la dependencia militar y estratégica de Bogotá respecto de Washington.

    La cooperación antidrogas ha servido durante años para justificar una amplia presencia estadounidense en América Latina. Sin embargo, combatir al narcotráfico no debe convertirse en un cheque en blanco para normalizar la intervención extranjera ni para relegar a un segundo plano la autonomía de los países de la región. La llegada de este contingente obliga a preguntar cuáles serán sus funciones concretas, qué límites tendrá su participación y qué mecanismos garantizarán que las decisiones de seguridad sigan bajo control colombiano.

    El despliegue ocurre, además, en un contexto regional marcado por políticas de seguridad cada vez más severas, impulsadas por gobiernos aliados de Donald Trump. En Honduras, por ejemplo, el Congreso aprobó reformas que endurecen las penas contra asesinos de policías y jueces, permiten ciertos allanamientos sin orden judicial y admiten tatuajes como prueba en casos de asociación terrorista. Estas medidas han generado cuestionamientos por sus posibles efectos sobre las garantías constitucionales y los derechos humanos.

    La lucha contra el crimen organizado exige cooperación, pero también transparencia, controles legales y respeto a la soberanía. Si la presencia de militares estadounidenses se vuelve una respuesta habitual a los problemas de seguridad de Colombia, el país corre el riesgo de profundizar una relación asimétrica en la que Washington amplíe su influencia bajo la bandera antidrogas. La pregunta de fondo no es si el narcotráfico debe combatirse, sino quién define la estrategia, bajo qué condiciones y con qué límites.

  • EUA respalda a De la Espriella y retira visas a políticos opositores de su gobierno

    EUA respalda a De la Espriella y retira visas a políticos opositores de su gobierno

    Estados Unidos retiró visas a más de 20 funcionarios, exautoridades y políticos colombianos por presuntos vínculos con la corrupción y el narcotráfico. El caso salpica a figuras como Ricardo Roa, exdirector de Ecopetrol, y Wadith Manzur, mientras Abelardo de la Espriella, cercano a Donald Trump y respaldado por Washington, enfrenta el desafío de demostrar que su discurso contra el crimen no será una fachada para la subordinación política a Estados Unidos.

    La Administración de Donald Trump anunció la revocación de visas a decenas de ciudadanos de Colombia y Bolivia como parte de su ofensiva regional contra la corrupción y el narcotráfico. En el caso colombiano, entre los señalados figuran Ricardo Roa Barragán, expresidente de Ecopetrol y exgerente de la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2022; Yahir Acuña, alcalde de Sincelejo; y Wadith Manzur, senador electo cuya posesión quedó impedida por una orden judicial de detención. Las restricciones migratorias son decisiones administrativas estadounidenses y, por sí solas, no equivalen a una condena penal.

    La lista también incluye a Karen Manrique, representante a la Cámara detenida por el escándalo de presunta corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), además de los exsenadores Julio Chagui y Liliana Esther Bita, y el exdiputado José Ignacio Mesa Betancurt. Roa enfrenta investigaciones relacionadas con su gestión al frente de Ecopetrol y su participación en la campaña de Petro. La acumulación de casos que involucran a políticos y funcionarios exhibe la gravedad de las sospechas sobre las redes de corrupción en las instituciones colombianas, aunque cada señalamiento debe acreditarse mediante los procedimientos correspondientes.

    El Departamento de Estado aseguró que la medida respalda al gobierno de Abelardo de la Espriella en sus esfuerzos por combatir la influencia criminal dentro de los tribunales, las fuerzas policiales y el Legislativo. Sin embargo, ¿la lucha contra la corrupción responde a una política institucional colombiana o a las prioridades geopolíticas de Trump? La cercanía política de De la Espriella con el presidente estadounidense y la incorporación de Colombia a la alianza Escudo de las Américas alimentan las dudas sobre cuánto margen tendrá Bogotá para actuar con independencia frente a su poderoso aliado.

    De la Espriella no puede limitarse a utilizar el respaldo de Trump como certificado de legitimidad ni presentar las sanciones estadounidenses como prueba definitiva de culpabilidad. Si pretende combatir las redes criminales, deberá permitir investigaciones transparentes, garantizar la independencia judicial y aplicar la ley sin selectividad política. Un gobierno que presume de mano dura mientras depende del aval de Washington corre el riesgo de convertir la lucha anticorrupción en propaganda y la cooperación internacional en subordinación, en lugar de construir instituciones capaces de investigar y sancionar a cualquier funcionario, sin importar su partido o cercanía con el poder.

  • Gobierno inestable: Rodrigo Lara deja el Ministerio del Interior de Colombia tras dos meses

    Gobierno inestable: Rodrigo Lara deja el Ministerio del Interior de Colombia tras dos meses

    El Gobierno de Abelardo de la Espriella enfrenta su primera salida ministerial apenas dos meses después de asumir el poder. Rodrigo Lara dejará el Ministerio del Interior sin que se hayan explicado públicamente las razones de su salida, en un momento marcado por el revés legislativo del presupuesto de 2027 y las dudas sobre la estabilidad del nuevo gobierno colombiano.

    El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, anunció la salida de Rodrigo Lara Restrepo del Ministerio del Interior, convirtiéndolo en el primer integrante de su gabinete en abandonar el cargo desde el inicio de la administración, el pasado 7 de agosto. El mandatario agradeció al funcionario por sus servicios, pero no ofreció una explicación sobre los motivos de su relevo, lo que deja interrogantes sobre las circunstancias de la decisión.

    La salida ocurrió horas después de que el Gobierno sufriera un tropiezo en el trámite del presupuesto nacional de 2027, por 634.9 billones de pesos colombianos, debido a que el Senado y la Cámara aprobaron textos diferentes que no fueron conciliados. El error obligó al Ejecutivo a expedir el presupuesto por decreto y desató cuestionamientos sobre la coordinación entre el Gobierno y el Congreso. Aunque no se detallaron oficialmente las razones del relevo, la coincidencia temporal alimentó las dudas sobre las responsabilidades políticas dentro del gabinete.

    Como reemplazo, De la Espriella nombró a Alejandro Ordóñez Maldonado, hasta entonces embajador ante la Organización de los Estados Americanos. El cambio tan temprano en una cartera clave para negociar con el Legislativo deja interrogantes sobre la estabilidad del equipo presidencial y su capacidad para resolver conflictos políticos.

    Apenas transcurridos dos meses de gobierno, la salida de Lara proyecta una imagen de fractura y falta de coordinación: los funcionarios se niegan a trabajar con el presidente, y esto exige explicaciones públicas.

  • Abelardo de la Espriella quiere poner a trabajar a veteranos en lugar dejarlos disfrutar del retiro

    Abelardo de la Espriella quiere poner a trabajar a veteranos en lugar dejarlos disfrutar del retiro

    Abelardo de la Espriella anunció un “banco de talentos” para incorporar a veteranos militares y policías a empleos en el Estado colombiano. La iniciativa, presentada como un reconocimiento a su trayectoria, abre el cuestionamiento sobre por qué quienes dedicaron décadas al servicio de la patria deben seguir trabajando en lugar de disfrutar de un retiro digno.

    Después de 20 o 30 años de servicio, los veteranos de las Fuerzas Militares y de Policía merecen descansar, no recibir nuevas invitaciones para prolongar su vida laboral. El presidente Abelardo de la Espriella anunció la creación de un banco de talentos para vincularlos con puestos en distintas entidades estatales, una propuesta que vende como reconocimiento a su experiencia, pero que también exhibe una visión cuestionable: aprovechar sus capacidades hasta después de que concluyeron una carrera marcada por años de disciplina, exigencias y sacrificios.

    La plataforma, coordinada con el Ministerio de Defensa y la Dirección de Veteranos y Rehabilitación Inclusiva (DIVRI), recibirá hojas de vida hasta el 31 de octubre, incluidas las de personas con discapacidad. Aunque los perfiles quedarán registrados para futuras vacantes, la iniciativa pone el énfasis en encontrarles más trabajo, en lugar de colocar en el centro su derecho a una jubilación tranquila, con seguridad económica y condiciones dignas. Haber servido durante décadas no debería convertirse en una razón para mantener a estas personas permanentemente disponibles para el mercado laboral.

    De la Espriella aseguró que ningún veterano debe encontrarse con un Estado indiferente después de dedicarle buena parte de su vida a Colombia. Sin embargo, resulta contradictorio hablar de reconocimiento mientras la respuesta institucional consiste en ofrecer nuevas oportunidades para seguir trabajando. 

    Si el Gobierno realmente quiere evitar que quienes sirvieron a la patria queden desamparados, debería garantizar pensiones suficientes, atención médica, rehabilitación, apoyo psicológico y protección social, en lugar de presentar la reinserción laboral como una solución que pretende aprovechar al máximo la experiencia acumulada.

    El retiro no borra los conocimientos de nadie, pero tampoco obliga a seguir produciendo ni a poner la experiencia al servicio de nuevas tareas. Quienes deseen trabajar voluntariamente deben tener esa posibilidad, pero no puede convertirse en la respuesta predeterminada para los veteranos. 

    El verdadero reconocimiento no consiste en encontrarles otro empleo, sino en asegurarles que los años de servicio fueron suficientes y que ahora pueden descansar sin preocupaciones económicas. Después de décadas de sacrificio, lo mínimo que merece esta población es disfrutar de una vejez digna, no recibir el mensaje de que todavía tiene que seguir trabajando para demostrar su utilidad.

  • UACM Cuautepec reúne a unos 80 académicos para descifrar cómo damos sentido al mundo

    UACM Cuautepec reúne a unos 80 académicos para descifrar cómo damos sentido al mundo

    Del 21 al 23 de octubre, especialistas de México, Europa y América Latina dialogarán sobre los estudios semióticos. Las sesiones, presenciales y a distancia, van de las 9:00 a las 18:00 horas.

    La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) abrirá las puertas de su plantel Cuautepec al Primer Coloquio Internacional de Estudios Semióticos: Horizontes Contemporáneos de la Semiosis. El encuentro arranca el miércoles 21 de octubre de 2026 y termina el viernes 23. Participarán académicos de distintas instituciones de educación superior de México y de otros países.

    La semiótica estudia cómo las personas creamos y entendemos signos, desde una palabra hasta una imagen. Por eso, el coloquio busca abrir una conversación sobre esta disciplina y sus aplicaciones en distintos campos del conocimiento.

    Los organizadores esperan alrededor de 80 personas académicas. Muchas llegarán al plantel en persona y otras se conectarán desde lejos. Así, la modalidad a distancia traerá la voz de especialistas de Francia, Italia, España, Brasil, Colombia, Chile y Venezuela. También se sumarán participantes de varios estados de la República.

    El Aula Magna A recibirá a los asistentes. Está en la planta baja del edificio 1 del plantel. Allí se combinarán actividades presenciales, virtuales e híbridas, para que nadie se quede fuera de la charla por la distancia.

    Las jornadas durarán todo el día, de 9:00 a 18:00 horas. El programa académico fija los horarios de las ponencias con el tiempo de la Ciudad de México. Por ello, quienes se conecten desde otros países deberán ajustar la hora de su sesión.

    Datos del coloquio

    – Fechas: del miércoles 21 al viernes 23 de octubre de 2026

    –Horario: de 9:00 a 18:00 horas, tiempo de la Ciudad de México

    – Sede: UACM, plantel Cuautepec

    –Lugar: Aula Magna A, edificio 1, planta baja

  • ¡Abelardo de la Espriella no lleva ni dos meses y Colombia ya protesta en su contra!

    ¡Abelardo de la Espriella no lleva ni dos meses y Colombia ya protesta en su contra!

    A tan solo dos meses de iniciado el gobierno de Abelardo de la Espriella, miles de colombianos salieron a las calles para expresar su descontento. Pocas veces un gobierno colombiano había enfrentado una movilización de este alcance en tan poco tiempo, mientras el mandatario y sus simpatizantes se enfrascan en disputas políticas en lugar de atender las demandas de la ciudadanía.

    Las marchas del 14 de octubre reunieron en distintas ciudades de Colombia a sindicatos, docentes, estudiantes, comunidades indígenas y organizaciones sociales que expresaron su inconformidad con las políticas del gobierno de Abelardo de la Espriella. Entre sus exigencias figuraron garantías laborales, mejoras educativas, respeto a los derechos sindicales y cuestionamientos a decisiones sobre orden público y megaproyectos. En lugar de reducir la jornada a una disputa por cifras de asistencia, el Gobierno debería responder a las demandas planteadas en las calles.

    Desde el Pacto Histórico, María Fernanda Carrascal, Aída Quilcué y Susana Muhamad defendieron la movilización como una expresión legítima de participación ciudadana. Sin embargo, la jornada también estuvo rodeada de señalamientos sobre presuntas presiones e intimidaciones contra trabajadores y organizaciones sociales, denuncias que requieren investigación. Un gobierno que pretende gobernar para todos no puede tratar la protesta como una molestia política ni permitir que sus simpatizantes conviertan las diferencias ideológicas en una excusa para desacreditar a quienes reclaman derechos.

    La oposición, por su parte, intentó descalificar la convocatoria cuestionando su asistencia y la autenticidad de algunas fotografías. Esta guerra de propaganda, en la que cada bando busca imponer su relato antes que discutir las exigencias ciudadanas, exhibe la pobreza del debate político colombiano: se cuestiona el tamaño de la protesta con la finalidad de ignorar lo que llevó a la gente a manifestarse.

    El Gobierno debe responder a los reclamos sociales en lugar de refugiarse en la confrontación. Ni la propaganda oficialista ni los ataques de sus adversarios resuelven los problemas que llevaron a miles de personas a las calles.

  • ¿Abelardo sionista? De romper relaciones con Irán a abrir embajada en Israel

    ¿Abelardo sionista? De romper relaciones con Irán a abrir embajada en Israel

    El Gobierno colombiano inauguró su embajada en Jerusalén en una decisión que refuerza sus vínculos con Israel y abre interrogantes sobre la coherencia de su política exterior, especialmente después de la ruptura de relaciones diplomáticas con Irán. 

    El ministro de Exteriores colombiano, Omar Bulla, y su homólogo israelí, Gideon Saar, inauguraron este miércoles 14 de octubre de 2026 la embajada de Colombia en Jerusalén occidental. Durante la ceremonia, Bulla defendió la medida como un paso para estrechar la relación bilateral en materia de seguridad, economía, cultura y tecnología, mientras Saar celebró el traslado como una victoria diplomática para Israel.

    La decisión no es un simple cambio de domicilio diplomático: ubicar una embajada en Jerusalén constituye un respaldo directo al genocidio en Gaza por parte de Israel. Por ello, el movimiento colombiano merece un escrutinio que vaya más allá de los discursos sobre cooperación y amistad entre gobiernos. La pregunta central es qué objetivos concretos persigue Abelardo de la Espriella y qué consecuencias diplomáticas está dispuesta a asumir.

    El contraste resulta especialmente relevante tras la ruptura de relaciones con Irán, pues obliga a examinar qué criterios está utilizando Colombia para definir sus alianzas y distanciamientos internacionales. Romper vínculos diplomáticos con un país y estrecharlos con un estado ilegítimo que comete un genocidio exige explicaciones claras sobre los intereses nacionales que orientan esas decisiones. Sin conocer los argumentos oficiales completos sobre la ruptura con Irán, no puede afirmarse que ambos movimientos respondan a una misma causa, pero sí cabe exigir coherencia y transparencia en la política exterior.

    Además, la inauguración fue celebrada por Saar como parte de una victoria diplomática israelí: Colombia se convierte, según el funcionario, en el décimo país con embajada en Jerusalén. El Gobierno colombiano debe explicar qué beneficios concretos espera obtener y cómo evaluó las implicaciones de este paso para sus relaciones internacionales. 

  • De la Espriella advierte que podría reprimir la primera protesta contra su gobierno

    De la Espriella advierte que podría reprimir la primera protesta contra su gobierno

    El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, advirtió que responderá con fuerza a quienes participen en actos violentos durante el paro nacional, pero sus declaraciones, acompañadas de un polémico decreto sobre protesta social y una iniciativa antiterrorista, suenan más a una represión autoritaria y criminalización de la manifestación civil.

    A un día del paro nacional convocado por sindicatos y sectores opositores para el miércoles 15 de octubre, Abelardo de la Espriella endureció su discurso contra los manifestantes y advirtió que quienes pretendan “incendiar” Colombia se enfrentarán a la determinación de su Gobierno. Aunque reconoció que la protesta pacífica es una garantía constitucional, acusó a los convocantes de buscar el caos y desestabilizar su administración, generalizaciones que colocan bajo sospecha a organizaciones que también pueden movilizarse legítimamente para exigir respuestas.

    La preocupación aumenta ante el Decreto de Protesta Social, que el Ejecutivo prevé presentar esta semana y que, según el propio mandatario, busca limitar conductas como los bloqueos permanentes y las agresiones durante las manifestaciones. El problema es dónde se trazará la línea entre perseguir delitos concretos y restringir derechos colectivos: si las nuevas disposiciones se aplican de manera amplia o discrecional, podrían convertirse en herramientas para inhibir la protesta y castigar la disidencia. Defender el orden público no significa otorgar al Gobierno carta blanca para limitar la libre manifestación.

    A la controversia se suma el proyecto de Estatuto Antiterrorista, que contempla crear un registro de organizaciones terroristas, congelar bienes y endurecer las sanciones contra ataques a la Fuerza Pública. De la Espriella defendió la iniciativa como una respuesta contra grupos armados y criminales, pero el alcance de estas facultades exige especial escrutinio: sin garantías claras, controles independientes y mecanismos efectivos de defensa, medidas de seguridad de este tipo pueden abrir espacio a abusos contra organizaciones sociales y opositores.

    El mandatario también descalificó a quienes cuestionan su estrategia de mano dura, al afirmar que quienes critican la aplicación de la ley a los delincuentes son “cómplices digitales y de opinión”. Equiparar las críticas con complicidad criminal resulta especialmente preocupante cuando proviene del jefe del Estado, cuya responsabilidad es garantizar tanto la seguridad como los derechos de quienes discrepan de su Gobierno. La jornada del miércoles pondrá a prueba no solo la capacidad de movilización de los convocantes, sino también el compromiso del Ejecutivo con una democracia en la que protestar pacíficamente no sea motivo de intimidación, estigmatización ni represión.

  • A tan solo dos meses de gobierno, De la Espriella aumenta su desaprobación y enfrenta su primera movilización

    A tan solo dos meses de gobierno, De la Espriella aumenta su desaprobación y enfrenta su primera movilización

    Abelardo de la Espriella aumentó su desaprobación en su segundo mes de gobierno y enfrentará una jornada nacional de protestas convocada por sindicatos, docentes, organizaciones indígenas y otros sectores sociales inconformes con sus primeras decisiones. El mensaje es claro: Colombia no quiere a Abelardo.

    El presidente colombiano Abelardo de la Espriella perdió terreno en el ranking de aprobación de mandatarios latinoamericanos: pasó del tercer al quinto lugar, de acuerdo con la medición de octubre de CB Global Data. Su imagen positiva cayó de 53.6% a 49.7%, mientras que la negativa subió de 41.6% a 47%. El retroceso llega cuando apenas cumple dos meses en el poder.

    La inconformidad no se queda solo en encuestas, pues sindicatos, docentes, organizaciones indígenas y distintos colectivos sociales preparan una jornada nacional de movilización para este miércoles 14 de octubre, en rechazo a decisiones del Ejecutivo y en defensa de derechos laborales, educación pública y territorios indígenas..

    Entre los participantes se encuentra la Federación Colombiana de Educadores (Fecode), que exige garantías para la educación pública, mejores condiciones laborales y atención a la salud del magisterio, además de la reconstrucción de escuelas dañadas por el terremoto del 10 de agosto. En Bogotá, la Asociación Distrital de Educadores anunció un paro de 24 horas y denunció presuntos incumplimientos de acuerdos colectivos, descuentos salariales y sanciones contra docentes. 

    Las organizaciones indígenas, por su parte, cuestionan las políticas relacionadas con el extractivismo, los megaproyectos en sus territorios y los señalamientos presidenciales contra sus comunidades. A estas tensiones se suman las preocupaciones por los cambios propuestos a los protocolos de actuación de la Fuerza Pública durante las manifestaciones y por el proyecto de Estatuto Antiterrorista. La posibilidad de restringir o estigmatizar la protesta social amenaza con agravar el enfrentamiento entre el Ejecutivo y quienes exigen ser escuchados, en lugar de abrir cauces de diálogo.

    De la Espriella enfrenta así un arranque de gobierno marcado por dos señales adversas: menos aprobación y más sectores dispuestos a salir a protestar. La movilización del miércoles pondrá a prueba su capacidad para responder a las demandas ciudadanas; si opta por la confrontación en lugar de atenderlas, podría profundizar el desgaste de una administración que apenas comienza.