El cierre del estrecho de Ormuz obliga a Tokio a activar reservas estratégicas y explorar nuevos mercados energéticos para garantizar abasto.
El gobierno de Japón, encabezado por la primera ministra Sanae Takaichi, anunció una estrategia para asegurar el suministro de petróleo mediante la búsqueda de nuevos proveedores en América del Sur, Asia Central, Canadá y Singapur, ante la crisis geopolítica en Medio Oriente.
Durante su comparecencia, la mandataria explicó que el Ministerio de Economía, en coordinación con el sector industrial, trabaja para diversificar las fuentes de energía, reduciendo la alta dependencia de la región del Golfo Pérsico, de donde Japón obtiene cerca del 94% de su crudo.
La urgencia responde al impacto generado por el conflicto en torno al estrecho de Ormuz, punto clave para el tránsito de petróleo que actualmente enfrenta serias interrupciones, afectando el comercio energético global y encendiendo alertas en las principales economías.

Como medida inmediata, Japón decidió liberar 80 millones de barriles de sus reservas estratégicas, suficientes para cubrir aproximadamente 45 días de demanda interna, en lo que se estabilizan las rutas de suministro y se consolidan nuevas alianzas comerciales.
En paralelo, la tensión internacional se ha intensificado tras el ultimátum del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Irán para reabrir el paso marítimo, mientras autoridades iraníes advierten que cerrarían completamente el estrecho si continúan las amenazas o ataques.
Este escenario ha llevado a Japón a reforzar su estrategia energética y ampliar su presencia en mercados alternativos, consolidando acuerdos que le permitan garantizar estabilidad económica y seguridad energética frente a un contexto internacional cada vez más complejo.

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