Perdón sin memoria: Alito Moreno busca revivir un PRI que él mismo hundió

Desde el Senado, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, pidió un “perdón” que llegó tarde y mal, en un intento por reconstruir al Partido Revolucionario Institucional, pero que  terminó exhibiendo, una vez más, el nivel de su crisis.

Durante una conferencia de prensa en el Senado de la República, Alito Moreno pidió perdón a ex militantes del PRI y exhortó a que regresaran al partido, como si el problema fuera un simple malentendido, haciéndolo desde una narrativa cínica. La salida de los ex-priístas no ocurrió por errores, sino por un desgaste que convirtió al partido en sinónimo de desconfianza en diversos sectores.

El mensaje evade su propia responsabilidad; Moreno empeoró un partido, perdió presencia, identidad y rumbo. Sin embargo, durante su intervención fue más como un hecho de que los errores habían ocurrido por espontaneidad. Habla de humildad cuando él mismo ha ejercido una personalidad arrogante, se ha arrastrado para lograr su tirada principal: retomar el poder. 

Su invitación a regresar es un acto de desesperación política. No hay un proyecto, no hay renovación ni mucho menos un futuro claro. Es un llamado vacío que sólo busca rellenar un partido que se está quedando sin base y sin credibilidad. Volver al PRI hoy no es regresar a una alternativa política, es reincorporarse a un sistema en decadencia

Alito Moreno habló como si el PRI aún tuviera capacidad de elección, cuando ahora depende de las esperanzas por una alianza para sobrevivir y de figuras externas para no desaparecer. Su discurso no se traduce a liderazgo, más bien refleja debilidad. 

Pedir “disculpas” sin plantear cambios concretos, es pedir que todo siga igual, aplicando un “borrón y cuenta nueva”, por lo que muchos ciudadanos ya no están dispuestos a aceptar.  Lo ocurrido en el Senado deja la imagen de un “dirigente” aferrado al poder, que pide perdón sin asumir consecuencias, y sobre todo un partido que intenta revivir sin entender que para millones políticamente está muriendo


El PRI no está en crisis por falta de discursos, sino por exceso de simulación y corrupción.Su líder, lejos de corregir el rumbo, se ha convertido en el rostro del fracaso, un auténtico zángano de la política que sobrevive de un partido que ya no está logrando sostener. 

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *