Los últimos días del Mazatlán FC, equipo de Salinas Pliego: crónica de un fracaso

Entre malos resultados, venta forzada y un estadio rumbo al abandono, el club sinaloense se despide dejando más dudas que legado.

El Mazatlán FC vive sus últimos días en la Liga MX tras seis años marcados por la polémica y el bajo rendimiento. Fundado en 2020 tras la desaparición de Monarcas Morelia, el equipo nunca logró consolidarse y hoy se despide con más pena que gloria, dejando a una ciudad sin fútbol de primera división.

La venta del club, propiedad del usurero Ricardo Salinas Pliego, fue autorizada desde 2025 como parte del intento por erradicar la multipropiedad. Sin embargo, el proceso exhibe el desorden del fútbol mexicano.

En la cancha, el desastre es evidente. Con apenas 12 puntos en el Clausura 2026, el Mazatlán cerrará su historia recibiendo al Toluca y visitando a Tigres UANL. Ni siquiera hubo dignidad deportiva: boletos regalados para llenar un estadio que nunca terminó de sentirse propio.

El problema mayor está fuera del marcador. Entre 60 y 70 futbolistas tienen un futuro incierto, como admitió el técnico Sergio Bueno, quien llegó de emergencia para apagar un incendio imposible. La instrucción es clara: mostrarse para ver quién los rescata en el siguiente torneo.

Y mientras el equipo se desvanece, queda el símbolo del fracaso: un estadio de 625 millones de pesos construido con recursos públicos que apunta a convertirse en elefante blanco. La apuesta por llevar fútbol a una plaza beisbolera —dominada por los Venados— nunca cuajó.

El balance final es lapidario: cero títulos, ninguna liguilla y 146 millones de pesos en multas. Así se despide el Mazatlán FC, el experimento de escritorio que terminó siendo ejemplo de cómo no gestionar un club en México.

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