Imágenes evidenciaron la expansión de crudo tras ofensivas contra instalaciones energéticas, expertos han advertido un grave riesgo para la vida marina y millones de personas.
Las marcas de los ataques en el golfo Pérsico ya no se mide sólo en daños materiales, sino en manchas de petróleo que se expanden sobre el mar. Tras acciones militares atribuidas a Estados Unidos, Israel e Irán contra instalaciones energéticas y buques. Diversas imágenes han mostrado derrames que avanzan sin freno encendiendo una alerta ambiental.
Uno de los casos más visibles fue el del estrecho de Ormuz, donde una mancha de crudo supera varios kilómetros de extensión cerca de la isla iraní de Qeshm. El derrame ocurrió después de un ataque a un buque, dejando en evidencia el impacto de los enfrentamientos sobre rutas clave.
Otro de los puntos afectados fue en las inmediaciones de la isla de Lavan, donde se reportaron daños a instalaciones petroleras. La derrama amenaza con alterar de forma directa a la naturaleza de las zonas más sensibles del planeta en términos ecológicos.
Las consecuencias podrían afectar a la fauna como tortugas, delfines y ballenas, quienes enfrentan el riesgo de ingerir sustancias tóxicas. La posibilidad de nuevos incidentes mantiene alerta el temor de una catástrofe ambiental de gran escala.

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