La casa productora responsable de éxitos como “La leyenda de la nahuala” enfrenta señalamientos por parte de más de 60 creativos que reportaron la terminación de sus contratos de manera imprevista. El caso abre el debate sobre las condiciones de contratación dentro de las industrias creativas en el país.
Ánima Estudios, productora conocida por proyectos como la saga de Las Leyendas, El Chavo Animado o Batman Azteca, enfrenta acusaciones públicas tras dar de baja a cerca de 60 animadores, ilustradores y técnicos de manera imprevista. Los afectados reportan despidos injustificados, adeudos de salarios y falta de pago de sus liquidaciones correspondientes.
Los testimonios señalan que los despidos se notificaron mediante videollamadas de pocos minutos, interrumpiendo la relación laboral de forma inmediata pese a existir facturas y semanas pendientes de cobro. Además, se acusa que el estudio dio de baja a los empleados del Seguro Social antes de avisarles para evitar el pago de las liquidaciones de ley.
La empresa operaba bajo un esquema mixto de nómina y honorarios. Quienes cobraban por proyecto denuncian que los retrasos eran constantes, recibiendo a veces solo el 30% de sus pagos. Muchos de ellos no percibían ingresos completos desde mediados del año pasado, pero continuaron trabajando bajo la promesa de que la situación se regularizaría.
A esto se suma que los empleados nunca recibieron copias firmadas de sus contratos, complicando la defensa legal de trabajadores locales y extranjeros a distancia. Asimismo, quienes llegaron a recibir pagos parciales fueron condicionados vía mensajes de texto a guardar silencio para evitar que otros empleados se enteraran.
Actualmente, los afectados buscan asesoría legal colectiva. Mientras tanto, la productora sigue distribuyendo sus contenidos y mantiene el próximo estreno de la película La Venganza del Charro Negro.

Con información de Mónica Castellón para Fuera de Foco.
La vulnerabilidad detrás de trabajar del arte :
Este escenario invita a una revisión profunda sobre el ecosistema laboral en el sector de las artes y el entretenimiento en México. Con frecuencia, dedicarse a la creación visual o cinematográfica implica aceptar condiciones contractuales complejas debido a lo reducido del mercado y la alta competencia. Existe una tendencia generalizada en el medio a normalizar jornadas inestables o esquemas de outsourcing bajo la idea de que la oportunidad de trabajar en proyectos de gran alcance en el espectro de las artes compensa las carencias administrativa
Sin embargo, es necesario recordar que detrás de cada producción de renombre existe una fuerza de trabajo que depende directamente de la certeza económica de su empleo. El entusiasmo, el talento, y la carencia de los creadores no deben ser factores que flexibilicen sus derechos básicos. Encontrar un equilibrio donde las casas productoras protejan la estabilidad de su personal es clave para que la animación mexicana crezca de manera sostenible y justa.

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