El operativo federal en Cadereyta dejó al descubierto un enorme centro de almacenamiento clandestino de hidrocarburos, con cientos de contenedores, autotanques y equipo utilizado presuntamente para el robo y distribución ilegal de combustible.
El combate al huachicol volvió a dar un golpe importante en Nuevo León. Autoridades federales aseguraron un predio en el municipio de Cadereyta, donde se almacenaban más de un millón de litros de hidrocarburos presuntamente robados, además de vehículos, contenedores y equipo utilizado para operar una red ilegal de combustible.
De acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR), el operativo fue resultado de trabajos de inteligencia realizados en coordinación con elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Defensa Nacional y la Guardia Nacional. Las investigaciones permitieron ubicar un inmueble sobre el libramiento Alfonso Martínez Domínguez que presuntamente funcionaba como centro de almacenamiento de huachicol.
Durante el cateo encabezado por personal de la Fiscalía Especializada de Control Regional (FECOR), las autoridades decomisaron alrededor de 671 mil litros de posible hidrocarburo, además de otros 400 mil litros de líquidos color negro y amarillo cuya composición aún será analizada por peritos. El hallazgo confirma que el robo y almacenamiento ilegal de combustible sigue siendo uno de los negocios más lucrativos para grupos criminales y redes de corrupción.

En el sitio también fueron asegurados tractocamiones, autotanques, dollys, más de 400 cubitanques, silos verticales de almacenamiento, motobombas, montacargas y plantas de energía, lo que evidencia la magnitud de la operación clandestina. El enorme despliegue de infraestructura dejó ver que no se trataba de una actividad improvisada, sino de una estructura bien organizada para mover y almacenar combustible de manera ilegal.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el problema del huachicol en Nuevo León y otras entidades del país, donde estas redes operan aprovechando rutas estratégicas y, en muchos casos, posibles complicidades locales. Aunque durante años el robo de combustible fue minimizado por gobiernos anteriores, las autoridades federales han intensificado los operativos para desmantelar estos centros clandestinos y cortar las fuentes de financiamiento del crimen organizado.
La FGR informó que el Ministerio Público continuará las investigaciones para identificar a los responsables y determinar el origen exacto de los hidrocarburos asegurados. Mientras tanto, el predio quedó bajo resguardo federal y se espera que en los próximos días se revelen más detalles sobre esta operación que representa uno de los aseguramientos más grandes de combustible ilegal registrados recientemente en Nuevo León.

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