La Corte Suprema de Brasil determinó que el exdiputado actuó de manera indebida para influir en el proceso judicial contra Jair Bolsonaro, condenado por su participación en un intento de golpe de Estado.
La crisis judicial que rodea al clan Bolsonaro sumó un nuevo capítulo este martes. El Tribunal Supremo de Brasil condenó a Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, a cuatro años y dos meses de prisión por actos de coacción relacionados con el juicio que derivó en la sentencia de 27 años de cárcel contra su padre por conspiración golpista.
Los cinco magistrados encargados de analizar el caso concluyeron que el exdiputado federal intentó interferir ilegalmente en el proceso judicial al presionar a autoridades de Estados Unidos para que impulsaran sanciones contra funcionarios brasileños involucrados en el caso. Según la resolución, dichas acciones buscaban influir en el desarrollo del juicio que terminó por condenar al exmandatario ultraderechista.
El ministro Alexandre de Moraes, una de las figuras centrales en los procesos contra Bolsonaro, sostuvo que la función de un legislador no es promover presiones internacionales contra las instituciones de su propio país. El magistrado enfatizó que las gestiones realizadas por Eduardo Bolsonaro rebasaron los límites de la actividad política y constituyeron una interferencia indebida en asuntos judiciales internos de Brasil.

La defensa del exlegislador rechazó el fallo y aseguró que no existen pruebas suficientes para sustentar la condena. No obstante, el tribunal determinó que los elementos presentados durante el proceso acreditan una conducta orientada a obstaculizar la actuación de la justicia brasileña. Eduardo Bolsonaro reside en Texas desde febrero de 2025 y hasta el momento no ha emitido declaraciones públicas sobre la sentencia.
La resolución representa un nuevo revés para la familia Bolsonaro, que enfrenta un creciente desgaste político y judicial. Mientras Jair Bolsonaro cumple una condena de 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de subvertir el orden democrático, sus hijos buscan mantener viva la influencia política del bolsonarismo de cara a las elecciones presidenciales brasileñas.
La condena también ocurre en un contexto de tensiones entre sectores de la derecha brasileña y el Poder Judicial. Semanas atrás, Eduardo y su hermano Flávio Bolsonaro realizaron visitas a Washington, donde sostuvieron encuentros con funcionarios estadounidenses e incluso con Donald Trump, en medio de una estrategia internacional para respaldar el movimiento político encabezado por su padre.

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