Perros desnutridos, animales muertos y restos óseos fueron hallados en un predio de Milpillas; el caso desató críticas contra el gobierno de Ricardo Gallardo y el Partido Verde.
Un criadero clandestino que operó durante al menos 15 años en la comunidad de Milpillas, en San Luis Potosí, dejó al descubierto un caso de maltrato y abandono animal que ha generado cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades del Partido Verde, quien se dice un partido dedicado al cuidado del medio ambiente y la ecología, siendo que el estado está bajo el poder de Ricardo Gallardo.
Durante una inspección realizada por integrantes del colectivo Salvando Huellitas, fueron encontrados perros desnutridos, enfermos, restos óseos, animales muertos, fetos y condiciones insalubres dentro del inmueble donde presuntamente se criaban y comercializaban ejemplares de razas como Husky Siberiano y Pastor Belga.
La activista Fátima Ramírez señaló que el hallazgo fue resultado de denuncias ciudadanas que alertaban sobre las condiciones de los animales. Al ingresar al predio, los rescatistas encontraron perros extremadamente delgados, evidencias de abandono prolongado, jaulas improvisadas y acumulación de desechos. Además, denunciaron que antes de su llegada algunas personas retiraron animales y presuntamente alteraron parte de la escena.
Vecinos de Milpillas aseguraron que durante años el inmueble fue conocido como un negocio de venta de perros de raza, actividad que incluso se promocionaba mediante anuncios visibles para quienes transitaban por la zona. Sin embargo, afirmaron que en semanas recientes comenzaron a detectar anomalías cuando varios perros escaparon del predio y deambulaban sin supervisión por las calles, donde se reportaron ataques a aves de corral y otras mascotas. Actualmente se estima que entre 15 y 16 perros continúan vagando por terrenos baldíos y tiraderos clandestinos en busca de alimento.
El caso también exhibió una cadena de omisiones institucionales. Habitantes de la comunidad sostienen que realizaron reportes ante diversas dependencias municipales y estatales, incluyendo áreas de bienestar animal, atención ciudadana y protección civil, sin obtener respuestas efectivas. Según los testimonios, las autoridades argumentaban que no podían intervenir mientras no existiera una emergencia mayor, pese a que los reportes sobre el estado de los animales se habían vuelto constantes desde los primeros días de junio.
La situación ha generado fuertes críticas hacia el gobierno estatal encabezado por el Partido Verde Ecologista de México, cuya principal bandera política ha sido históricamente la protección de los animales y el medio ambiente. Mientras el colectivo Salvando Huellitas prepara una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado, organizaciones y vecinos exigen que se investigue tanto a los responsables del criadero como a las autoridades que permitieron que este presunto negocio operara durante años.

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