PRI propone regresar a becas por promedio, medida que amplía desigualdades

El PRI planteó en redes sociales regresar al modelo de becas solo para estudiantes con promedio superior a 9. Especialistas sostienen que este modelo no combate el abandono escolar ni las desigualdades económicas.

El PRI difundió en redes sociales su propuesta de regresar a las “becas de excelencia para estudiantes con más de 9 de promedio”, planteando que los apoyos económicos deben destinarse a quienes obtienen los mejores resultados académicos. La propuesta reavivó el debate sobre si las becas deben premiar el rendimiento o garantizar el acceso y permanencia de todos los estudiantes en el sistema educativo.

Quienes respaldan las becas universales sostienen que estos programas ayudan a combatir el rezago escolar desde su origen, ya que muchos jóvenes abandonan sus estudios por falta de recursos para transporte, alimentación, materiales o acceso a internet. Además, argumentan que estos apoyos contribuyen a reducir desigualdades sociales que afectan directamente el desempeño académico de millones de estudiantes.

También señalan que el mérito académico no depende únicamente del esfuerzo individual, sino de las condiciones de vida de cada alumno. Desde esta perspectiva, un estudiante que trabaja mientras estudia o enfrenta carencias económicas puede realizar un esfuerzo igual o mayor que otro con más recursos. Asimismo, destacan que las becas universales ayudan a disminuir la deserción escolar y evitan que los jóvenes compitan por apoyos limitados que podrían perder ante una baja temporal en sus calificaciones.

Las críticas a las becas basadas exclusivamente en el promedio apuntan a que suelen premiar resultados y no necesidades. Diversos especialistas consideran que los estudiantes con mejores calificaciones frecuentemente cuentan con ventajas previas, como acceso a tecnología, clases particulares, espacios adecuados para estudiar y mayores niveles de acompañamiento familiar.

Bajo esta lógica, los apoyos condicionados al promedio pueden terminar beneficiando en mayor medida a jóvenes de sectores con más oportunidades y dejar fuera a quienes enfrentan dificultades económicas, familiares o de salud. Los críticos sostienen que este modelo corre el riesgo de ampliar brechas educativas existentes en lugar de reducirlas.

La visión impulsada por la Cuarta Transformación plantea que la educación es un derecho y no un premio, por lo que las becas deben garantizar que ningún estudiante abandone la escuela por falta de recursos. El objetivo, afirman sus defensores, es fortalecer la permanencia escolar y generar condiciones de mayor igualdad de oportunidades para todos los jóvenes.

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