El dirigente nacional del PRI aprovechó el tema del traslado de operaciones de Toyota para atacar al Gobierno federal y pedir la renuncia de Marcelo Ebrad, aunque volvió a presentar al PRI como la “solución”, pese al historial de corrupción y malos resultados que marcó a su partido durante décadas.
Alejandro “Alito” Moreno volvió a colocarse en el centro de la polémica al utilizar el anuncio de Toyota sobre el traslado de la producción de la Tacoma de Baja California a Texas para emitir ataques contra el Gobierno federal. El dirigente nacional del PRI pidió la renuncia del secretario de Economía, Marcelo Ebrad y aseguró que México está perdiendo inversiones, empleos y oportunidades.
A través de sus redes sociales, el líder priísta responsabilizó directamente a Morena por la decisión de la automotríz y afirmó que el país dejaría de recibir una inversión superior a los 3 mil 500 millones de dólares.También insistió en que su partido “sabe gobernar” y prometió que el PRI volverá a “poner orden “ en México.
Sin embargo, el discurso de Alito no contrasta con su partido, quienes gobernaron durante más de 7 décadas y acumuló escándalos de corrupción, deudas y desvío de recursos y múltiples casos de impunidad que deterioraron la confianza de inversionistas y ciudadanos.
Mientras el PRI convierte el caso Toyota en un ataque político, el Gobierno federal sostiene que el movimiento responde a una estrategia global de producción de la empresa y no a una fuga de inversiones provocada por las condiciones económicas del país.
Hasta ahora, no se ha informado que Toyota abandone por completo sus operaciones en México, pese a ello, Alito intenta vender la idea de que el PRI “puede rescatar al país”, aunque la memoria de los gobiernos encabezados por este partido sigue pesando más que sus intentos de promesas de regresar al poder.

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