Las reformas consolidaron la igualdad como un derecho constitucional, fortaleciendo la protección de las mujeres, la igualdad salarial y el combate al feminicidio.
La presidenta Claudia Sheinbaum impulsó una serie de reformas que consolidan la igualdad sustantiva como un principio constitucional en México, fortaleciendo el marco jurídico para garantizar los derechos de las mujeres. Entre los avances destaca el reconocimiento de la igualdad entre mujeres y hombres, la incorporación de derechos específicos para las mujeres en la Constitución, con el objetivo de asegurar su protección y el acceso a oportunidades en condiciones de equidad.
Como parte de estos cambios, se mantiene el principio de salario igual por trabajo igual, buscando eliminar la brecha salarial por razón de género y reforzar la igualdad en el ámbito laboral. Además, las reformas establecen obligaciones para las autoridades de promover políticas públicas que garanticen la igualdad sustantiva y prevengan cualquier forma de discriminación o violencia contra las mujeres.
Otro de los avances relevantes es el fortalecimiento del marco legal para combatir la violencia de género mediante la tipificación del delito de feminicidio, lo que permite perseguir y sancionar con mayor firmeza este crimen. Con estas medidas, el Gobierno federal sostiene la protección de los derechos de las mujeres y el combate a la impunidad.

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