El Tribunal de Apelación de Inglaterra calificó como un “grave abuso” la operación encubierta realizada por Black Cube, una firma fundada por exagentes de inteligencia israelíes contratada por Ricardo Salinas Pliego.
Un Tribunal de Apelación del Reino Unido concluyó que Ricardo Salinas Pliego recurrió a Black Cube, una firma privada de inteligencia fundada por exagentes israelíes, para obtener información confidencial de la defensa de su adversario en un litigio millonario. Para los magistrados británicos, las tácticas empleadas constituyeron un “grave abuso” del proceso judicial, impropio de los tribunales de Inglaterra y Gales.
De acuerdo con la resolución judicial, los agentes de Black Cube montaron una elaborada operación de engaño. Haciéndose pasar por empresarios italianos, contactaron a un abogado del despacho DWF, representante de Vladimir Sklarov, y lo invitaron a reuniones en Ámsterdam con todos los gastos pagados. Durante una larga cena, en la que incluso le ofrecieron alcohol, buscaron obtener información privilegiada sobre la estrategia legal del caso, mientras grababan secretamente toda la conversación.

La periodista Laura Sánchez Ley, quien tuvo acceso al expediente, reveló que la operación habría costado 1.1 millones de libras esterlinas como anticipo, además de bonos adicionales. La información obtenida terminó en manos del equipo jurídico de Salinas Pliego para fortalecer su demanda. Sin embargo, la estrategia terminó convirtiéndose en un boomerang: el juez Lord Males sostuvo que engañar al abogado contrario para obtener información confidencial representa una forma de corrupción procesal, independientemente de que los datos fueran útiles o no.
El caso también vuelve a colocar bajo los reflectores a Black Cube, una empresa integrada por exmiembros de los servicios de inteligencia de Israel que ha sido señalada en distintos países por utilizar métodos de espionaje, infiltración y operaciones encubiertas para beneficiar a clientes con grandes fortunas. Lo que pretendía ser una sofisticada maniobra de inteligencia terminó exhibido públicamente por la justicia británica como una práctica incompatible con un Estado de derecho.
Aunque el litigio entre Salinas Pliego y Vladimir Sklarov, relacionado con acciones de Grupo Elektra valuadas en cientos de millones de dólares, continuará en los tribunales, la resolución representa un nuevo golpe para el dueño de TV Azteca. Lejos de fortalecer su caso, la contratación de una firma de exespías israelíes terminó debilitando su posición y dejando en evidencia que parece más fácil recurrir al espionaje que confiar en las pruebas y en la ley.

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